31ª jornada del juicio del procés en el Tribunal Supremo.

• El tribunal llama al teniente (comandante) de la Guardia Civil que actuó como secretario de los 31 atestados realizados por la Guardia Civil en su investigación contra el referéndum ilegal de autodeterminación de Cataluña del otoño de 2017.

Es el número dos del teniente coronel Daniel Baena, jefe de la policía judicial de la Guardia Civil en Cataluña. Fue absuelto de un delito de torturas por el Tribunal Supremo en el pasado, ha reconocido a preguntas del juez Marchena.

El comandante ha dicho que los documentos Enfocats, la hoja de ruta apócrifa del procés, y la agenda Moleskine, las actas de las reuniones de la cúpula independentista, fueron hallados en el domicilio de Josep Maria Jové. Este señor “despachaba directamente con el señor Junqueras”, ha asegurado el testigo.

Josep Maria Jové es el “origen de que operativamente llegáramos a la nave de Bigues en la que se encontraron las papeletas del 1-O” y “se encargó de la gestión de los locales”, ha afirmado el comandante. “No todos los ayuntamientos eran partidarios de ceder locales y trasladó una carta a los alcaldes, que se encontró en el registro de su domicilio, y había un correo electrónico donde si había alguna duda o inquietud sobre ceder o no un local, se lo trasladaran”.

El comandante ha descrito los documentos hallados en poder de Jové. “Enfocats y la agenda tienen una línea en la que se habla de una doble legislación, un conflicto económico, social y jurídico; la estrategia de desobediencia civil; el desarrollo de las estructuras de estado; el referéndum y la creación de la república”.

La defensa de Junqueras ha pedido que el testigo no describa los documentos. El juez Marchena le ha objetado “Se trata simplemente de escuchar al mando de la GC que dirigió la investigación sobre una fuente de prueba sometida a contradicción y contraste con el resto de las pruebas que aportan las partes”.

El testigo ha explicado: “En función de la respuesta del Estado se modulará el conflicto, eso sale en la agenda de Jove, quiero decir, del señor Jové”. La agenda ‘permite una trazabilidad completa’ de los hechos ocurridos hasta el 1 de octubre”.

El teniente se ha referido a la “reunión del último intento”, recogida en la agenda de Jové. “En esa reunión se estaba definiendo quién iba a ser el próximo presidente de la Generalitat y cuál iba a ser la distribución de las consejerías. Estaban presentes los responsables de ANC y Òmnium y es importante porque estaban reunidos en la misma sede de la ANC”.

El comandante ha declarado: “Un correo de Salvadó habla de implementar un ejército catalán o tener una parte militar”.

Sobre los escenarios de ‘guerra y guerrilla’ encontrados en el ‘despacho profesional’ de Josep Maria Jové, el testigo ha narrado que se analizaban los posibles escenarios ante la respuesta del Estado por la organización del referéndum. El testigo también ha atribuido a Jové los documentos sobre ‘control del territorio’ e incluso la necesidad de ‘tener una parte militar’, una vez proclamada la República.

El comandante ha recordado que la agenda de Jové empieza en enero de 2015 y finaliza a principios de 2017: “Hojas de ruta hay varias, Enfocats es una y luego están las de las organizaciones civiles”.

Los acusados siempre han dicho desconocer la existencia o la autoría del documento Enfocats.

El testigo ha explicado que la agenda Moleskine de Josep Maria Jové: “se plasmaba luego, se materializaba en la elección de los propios consejeros de la Generalitat y en la elección de Puigdemont como presidente. La presión al Estado fue un vector de influencia en todo el desarrollo estratégico. Se plantea el conflicto como término de negociación, si la negociación iba en la dirección que quería la parte nacionalista, la movilización disminuía”.

Sobre la ex presidenta del Parlament, el testigo ha explicado así su presencia en las reuniones de las que Jové levantó acta apócrifa: “Forcadell era el canal para tramitar las leyes de ruptura con España”.

Las defensas interrumpen el interrogatorio para protestar porque, según ellos, está actuando como un perito.

El fiscal ha preguntado cómo fueron las protestas a partir del 20 de septiembre de 2017. El testigo: “Hay hostigamiento. Cualquier acción policial teníamos problemas como no hemos tenido en otras ocasiones. Nuestra unidad es de delincuencia económica y crimen organizado. Nunca nos habíamos encontrado ese escenario. Hay una primera fase de protesta hasta el 17-18 de septiembre; una segunda fase es de hostigamiento, cualquier actuación policial teníamos problemas como no habíamos tenido en otras ocasiones, tenemos experiencia en trabajar en sitios complejos y nunca nos habíamos tenido este escenario. Hay sistemas y medios de comunicación, el principal canal fue Crida per la Democracia, observamos que todas las alertas a la población civil se hacen desde ahí y con los perfiles de twitter de los encausados”.

El secretario de los atestados ha expuesto la investigación sobre los CDR y la existencia de unos ‘talleres de resistencia’: “Son reuniones en las que se daban consejos sobre cómo actuar en caso de tener que impedir cualquier actuación”. No ha podido confirmar que Òmnium y ANC estaban detrás de los llamados talleres de resistencia. Sobre el canal de movilización de los ciudadanos para defender el referéndum ilegal, ha afirmado: “Crida per la Democracia es una extensión puntual de Òmnium, aunque implicación directa de Cuixart no hemos encontrado”.

El comandante ha relatado los episodios de acoso y hostigamiento a los cuarteles de la Guardia Civil en distintos municipios de Cataluña. Todos ellos han sido recogidos en los atestados y han sido detallados en otras jornadas del juicio por agentes de la Guardia Civil destinados en ellos.

Sobre los correos electrónicos, el testigo ha desvelado: “El correo de Jordi Sánchez tiene dos o tres correos sobre cómo asegurar los colegios y otro a cómo plantear una especie de acampada o sentada alrededor del Parlament ejerciendo resistencia pacífica. A Cuixart le envían un correo en la que la emisora habla de llevar a niños y personas mayores el 1 de octubre a votar”.

En jornadas anteriores las defensas han sostenido que no hay pruebas de que esos correos fueran siquiera leídos por los líderes de ANC y Òmnium.

Sobre las protestas contra la Operación Anubis de la Guardia Civil, por orden judicial, contra los preparativos del referéndum ilegal, ha declarado el comandante: “Los informes de Inteligencia de ‘Mossos’, que elevan a Trapero, hablan de 20.000 personas en la Consejería de Economía”.

El comandante ha relatado cómo el major de los “Mossos” elevó a las autoridades políticas del cuerpo policial, César Puig, Pere Soler y el ex conseller de Interior, Joaquim Forn, las instrucciones de la Fiscalía y los planes de actuación ante el referéndum ilegal, cuando estas eran secretas. “La figura de Trapero es imprescindible en la estrategia independentista”.

El oficial de la Guardia Civil ha relatado un correo de César Puig al conseller Forn, en el que reflexionan que “pueden perder” al major de los “Mossos”, si el coordinador del dispositivo contra el 1-O, el coronel Pérez de los Cobos, le denunciara por incumplir sus instrucciones. En un correo intervenido a los “Mossos” se lee: “Hay que tener cuidado porque la Fiscalía y la Guardia Civil con diez fotografías de una mala actuación el 1 de octubre hacen un delito de sedición”.

A propósito de las comunicaciones de los “Mossos”, el comandante ha explicado: “Analizamos los mensajes de ocho regiones policiales de los “Mossos”, observamos seguimientos específicos a las fuerzas de seguridad estatales, avisos de “Mossos”, en los propios colegios donde se estaba votando, de que llegaban fuerzas estatales, avisos de si había observadores internacionales, avisos de si alguna columna de la Guardia Civil iba a Sant Julià de Ramis, hacia el colegio donde va a votar Platino, (el nombre en clave del president Puigdemont). En alguna llamada se oye decir que se está haciendo un paripé, pero sí hay llamadas a las salas de coordinación en las que se dice que las urnas y papeletas se han entregado por los responsables de los colegios una vez acabada la votación”.

Más hechos añadidos por el comandante: “El señor Pi i Sunyer hace una referencia explícita a la mujer del ex conseller Jordi Jané y le explicaba que su marido tenía que tener el teléfono limpio. El señor Sutrias le traslada al director de los “Mossos” que quiere estar tranquilo en su casa y en el coche, y ellos le dicen que lo miran”.

El comandante ha ido relatando los correos sobre el centro de recogida de datos para el referéndum ilegal del 1 de octubre, del que se encargó supuestamente el Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información de la Generalitat.

Turno para la abogada del Estado, Rosa Seoane, que le ha preguntado si había referencias a leyes del referéndum y leyes de transitoriedad en las anotaciones de Josep María Jové, número dos de Oriol Junqueras. El mando de la Guardia Civil ha aseverado.

Ha afirmado el comandante: “Cuando tienes un plan tienes que querer hacer, saber hacer y poder hacer. Se pone al señor Jové como jefe del área de procesos electorales, tenían la parte legislativa cubierta; tenían el ‘poder hacer”.

La abogada del Estado ha preguntado al comandante sobre los atestados de Unipost, la empresa de correo postal contratada por la Generalitat para distribuir las tarjetas censales para el referéndum ilegal.

El abogado de Vox ha preguntado al comandante sobre las estructuras de Estado. El comandante: “Las hojas de ruta de la ANC hablan de la acción coordinada y consensuada de las organizaciones civiles y los partidos políticos para llevar adelante el proceso de independencia. Converge la acción política, que tiene la capacidad de legislar, con la acción ciudadana”.

A la pregunta de la acusación particular si las relaciones entre los responsables del procés eran de jerarquía o de autonomía, la respuesta ha sido: “No hemos encontrado ningún documento en el que ninguno esté por encima de otro”.

Turno para el letrado Van den Eynde, que busca aspectos de nulidad en los atestados del instituto armado, ha preguntado al comandante sobre el inicio de las investigaciones y la fecha de apertura de los atestados. “Nosotros no investigamos a aforados en el inicio de las diligencias”. Ha afirmado que no conoce qué cargo ocupaba Oriol Junqueras o si ocupaba algún cargo público.

Turno para la defensora de Joaquim Forn, Judit Gené que ha preguntado si su cliente contestaba a los correos del major Trapero cuando este le enviaba los planes de actuación de los Mossos. El comandante ha contestado que en algún caso, cree que el 30 de septiembre, sí hubo respuesta de Forn.

Turno para la letrada Bernaola, defensora de Jordi Sánchez: “¿Sucedió en la realidad lo que en el documento Enfocats se describe?”. Respuesta del testigo: “Sucedió el referéndum y la declaración de independencia, sí que es verdad que los tiempos se modifican. Plasma una realidad y la agenda de Jové nos conexiona esos actores”.

Sobre el contenido de la agenda de Jové sobre la supuesta reunión en la que se decidió que Carles Puigdemont sería nombrado president de la Generalitat, ha afirmado el comandante: “Si ponemos explícitamente lo que se dice en esa reunión y lo contraponemos con lo que dice la prensa de ese día, vemos que es así”.

Ha preguntado la abogada Bernaola: “¿Por qué incluyen en sus atestados las Diadas desde 2012 entre los elementos de presión al Estado?”. El comandante: “Es darle contexto, son antecedentes de situación”.

El testigo ha subrayado: “ANC tenía una enorme capacidad de movilización social que entorpecía la labor policial y judicial”. Jordi Sánchez, sentado detrás de su abogada, ha preguntado: “¿Cuáles?”. La letrada le ha transmitido esa pregunta al testigo, que hace referencia, entre otras a la concentración del 20-S en la Consejería de Economía y una manifestación ante el cuartel de Valls.

Turno para el abogado Pina, defensor de Turull, Rull y Sánchez, que ha preguntado por el contenido de la agenda Moleskine, de Josep Maria Jové.

Turno para el letrado Salellas, abogado de Cuixart, que ha preguntado sobre el documento Enfocats y su utilización en los atestados de la Guardia Civil. Con sus preguntas ha tratado de establecer la idea de que las convocatorias de las plataformas en favor del referéndum eran pacíficas.

La abogada Arderiu, defensora de Carme Forcadell, ha reprochado al testigo que en el atestado sobre la manifestación ante el TSJC, el 21 de septiembre de 2017, contra la operación Anubis, solo se recoja la intervención de su cliente, (que hoy lleva puestos unos sugerentes guantes amarillos en la sala), cuando hablaron 25 personas.

• El segundo testigo es un agente de policía nacional

Este agente pertenece a la Unidad de Intervención Policial (UIP), los antidisturbios de la policía nacional. Intervino en el centro Balmes y en otros dos colegios de Barcelona. Posteriormente acudieron a otro centro de Hospitalet de Llobregat.

La labor de estos efectivos de la UIP, especializados en orden público y control de masas, consistía en facilitar la entrada en los colegios electorales a los agentes de policía judicial, encargados incautarse de las urnas y resto de material del referéndum ilegal, en cumplimiento de la orden del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de impedir el referéndum ilegal de autodeterminación. Su ámbito de actuación esa jornada eran las cuatro capitales y las principales ciudades catalanas.

A preguntas del fiscal Zaragoza, el agente de la UIP ha relatado: “Cuando llegamos al centro Balmes habría 300 o 400 personas y cuando el jefe dijo que teníamos que pasar al centro para cumplir el mandamiento judicial la gente se puso nerviosa y nos impidieron el paso. Se sentaron y se abrazaron unos a otros, era imposible, era un muro humano; se acordonó, intentamos levantar a la gente que pudimos. Al levantar a la gente noté un golpe fuerte en la mano, pero en caliente no noté dolor. No utilizamos las defensas (porras) en ningún momento, en ningún sitio en toda la mañana”.

“Cuando terminamos el último colegio y nos retiraron no podía cerrar la mano, me vio un servicio médico en el barco y me dijo que para valorarlo tenía que ir al hospital porque podía tener fracturado un huesecito, el escafoides; me hicieron una placa y no había nada roto”.

En el tercer colegio de Barcelona, los antidisturbios no pudieron siquiera acceder al centro: “Había muchísimas personas, nos quedamos enfrente de ellos hasta que el jefe ordenó retirada, no hubo choque ni nada”.

En Hospitalet, los antidisturbios tuvieron que recurrir a una maza para poder entrar en uno de los centros de votación. “Había gente dentro intentando que no accediéramos, cuando los compañeros de paisano entraron a buscar las urnas, me salí a la calle”.

A preguntas del abogado Solà, el agente de la UIP ha afirmado que: “No se usó la defensa porque no se creyó necesario; la defensa está para usarla, si es necesario se usa”.

• El tercer testigo es un oficial de Policía

Este agente de la UIP intervino el 1 de octubre en tres colegios de Barcelona, entre ellos la Escola Mediterrània y las Escuelas Pías. Actuaba de enlace con el inspector al mando.

El agente resultó lesionado en el último colegio, cuando al replegarse les lanzaron sillas y vallas de obra.

Ha recordado el testigo: “Como enlace, una de las misiones era llevar una cámara en el pecho en un arnés, los primeros compañeros son los que tienen una resistencia más activa, con puñetazos, patadas… Cuando se percataron de que llevaba una cámara me la intentaron quitar, y fue cuando recibí los arañazos y los golpes. Pero no me la quitaron. Tengo una cicatriz, creo que me la hicieron con la punta de un paraguas, pero lo que no se me olvidará nunca es el odio”.

El agente ha explicado: “Se utilizó la defensa para apartar a la gente, pero como muchas intervenciones que tenemos en orden público, servicios de fútbol…En el primer colegio sí vi una persona ensangrentada, no vi cómo se produjo. Una carpa pequeñita que había allí se desplomó, y había gente debajo, imagino que se produjeron muchas lesiones por la carpa”. Ha relatado también traumatismos en un brazo y las piernas por los golpes de algunos de los concentrados.

En el segundo colegio recibieron patadas y empujones de los concentrados tanto dentro como fuera del centro. “Policía asesina era el cántico más popular, tampoco quiero recordar, pero estoy obligado, es el cántico que más me duele pasado el tiempo, más que las heridas”.

“En el repliegue del tercer colegio nos lanzaron de todo. Había vallas, sillas, piedras… Los típicos conos de obra los lanzaron contra los vehículos”. Creo que los indicativos que cerraban el convoy tuvieron que usar salvas, es algo intimidatorio porque estaban rodeados y estaban tirando vallas contra los vehículos. Era totalmente necesario”,

Sobre las grabaciones que hizo con la cámara que llevaba en el pecho, el agente de la UIP ha explicado lo que le dijeron: ‘Tienes una batería, te va a durar dos horas, así que adminístrala’. Así que “grabo toda la intervención, diferente es que se bajara la pestañita y dejara de grabar cuando me la intentaron quitar. Estaba preocupado de tenerla siempre bien, además, como en los dispositivos del fútbol la utilizamos para aprender del trabajo que hacemos”.

A preguntas del letrado Solà, ha dicho: “Yo no quería tocar la cámara para nada, fue, como digo yo, un marrón”.

• El cuarto testigo es otro agente de la UIP

Intervino el 1 de octubre en colegios de Barcelona, en la Escola Estel y la Fundación Trinijove.

El testigo ha expuesto: “En la Escola Estel habría unas 500 o 600 personas que, al ver nuestra presencia, se concentraron en la puerta y gritaban: ‘No pasareu”, y nos llamaban fascistas y fuerzas de ocupación’. Hicimos una brecha en un lateral del muro, apartando a la gente de uno en uno, e hicimos un pasillo de seguridad para que la comitiva judicial pasara. No tuvimos que utilizar defensas. Salimos por detrás, nos hostigaron un poco, insultándonos. Mientras hacíamos el cordón de seguridad hubo empujones, forcejeos, nos grababan de cerca con los móviles, yo me hice una sobrecarga en el tendón rotuliano por los forcejeos”.

• El quinto testigo es otro agente de la UIP

También actuó en el colegio Estel y en la Fundación Trini Jove. En el primer centro recibió patadas y golpes que le causaron lesiones en la rodilla por la que tuvo que ser atendido esa noche en el barco. Una resonancia que le realizaron, en Valencia, en diciembre, demostró que tenía el menisco roto.

El agente: “En principio íbamos en apoyo de los “Mossos”, pero allí había una pareja de “mossos” y una “mossa”, que se escondieron tras un seto cuando llegamos y no nos dijeron ni si queríamos agua”.

El antidisturbios se ha despachado a gusto: “Entramos por la parte izquierda y había entre 500 y 700 personas, y llegar a la puerta nos costó, estaba extenuado, mover a esa cantidad de gente hostil a la fuerza… los cánticos no eran rumba catalana, eran frases llenas de odio, no era lúdico festivo, era odio, nos dijeron de todo. Mi madre vive en Gandía y esta tarde se tuvo que duchar 200 veces, se cagaron en ella… Los insultos se dirigen a la fuerza policial, pero para que se haga idea, en la jefatura, vimos acercarse una señora bien peinada y vestida con la mano en la nariz y decirnos qué mal huelen los policías nacionales, menos mal que con la república no vais a volver. Yo esto solo lo he visto en el País Vasco cuando el juez Marlaska nos mandaba a coger terroristas (…) Los estibadores nos decían que nos íbamos a morir de hambre porque no iban a dejar que nos llevaran comida. Somos gente de paz, dicen, pero saben que tenemos menos protección en la parte baja del cuerpo, y empiezan a pegar patadas, dicen que son gente de paz pero son plé d’odi, llenas de odio”.

• El sexto testigo es un inspector de la Unión Intervención Policial

Su grupo intervino para sacar las urnas en un centro, Els Horts, y en cerca de 20 realizaron actividades de vigilancia y control.

Los agentes no uniformados llegaron a Els Horts con los antidisturbios. “Nos reciben con toda clase de improperios, empujones… Las UIP encuentran una puerta secundaria de hierro que tienen que fracturar, y luego otra de madera. Tras pasar el acceso nos encontramos una barricada de mesas, sillas y material que había ahí. Tras superarla nos encontramos una masa de 50 o 60 personas en el pasillo ocupando todo el espacio pisable (sic). Se les conminó a que dejaran expedito el paso y hubo que emplear la fuerza mínima indispensable para ir levantándoles uno a uno”.

“Había dos mossos, no hicieron nada, estaban hablando con los congregados”, recuerda el inspector. “El indicativo que tengo en el CEIP Provençals me cuenta que hay un Seat Ibiza gris que realiza labores de contravigilancia, se comprueba la matrícula y se constata que era de la consejería de Presidencia de la Generalitat”, recuerda. “La actitud de los Mossos fue pasiva e incluso colaborativa, por la tarde dos personas con urnas envueltas en bolsas de basura las introducen en un vehículo y circulan por Barcelona hasta que llegan a un domicilio particular y ahí había dos agentes de Mossos presentes”, añade.

• El séptimo testigo es un oficial del Cuerpo Nacional de Policía (CNP)

También participó en el 1-O como miembro de la Unidad de Intervención Policial (UIP). Explica que intervino en los colegios Ramon Lull (Barcelona) y Can Vilomara (Hospitalet).

El testigo ha explicado que la actuación en la escuela Ramon Llull: “Fue ‘muy complicada’, había ‘un muro de personas’ frente al colegio, donde tras los incidentes un ciudadano (Roger Español) fue alcanzado por una pelota de goma lanzada por los antidisturbios. La intervención, duró ‘hora y media’. Durante todo ese tiempo recibíamos amenazas de todo tipo. Tuvimos aguante. Nos decían que tenía que volver ETA y mataros”.

El oficial ha relatado la salida de la escuela: “Se produce una sentada. Y ahí nos encierran. Nos decían que les devolviéramos las urnas. Estábamos en una jaula’. La única manera de salir de allí y de sortear los ‘empujones y patadas’ a la línea policial era utilizar las defensas. El jefe de grupo dio la orden de utilizar las defensas. Utilizaron las defensas de forma activa para salir. Empezaron a llover objetos de todo tipo: vallas, piedras, adoquines…”. El oficial, que “no vio” si algunas de las pelotas de goma que tuvieron que lanzarse, como ‘último recurso’ para salir de allí, impactó a ciudadanos, resultó lesionado
• El octavo testigo es un oficial de Policía que intervino en el centro Joan Fuster de Barcelona.

Se fracturó un tendón de un dedo de la mano “intentando sacar a la gente de la puerta del colegio, porque había un muro de personas, agarradas unas con otras”.

La actitud, según el oficial, era: “Totalmente hostil. La masa nos repelía con patadas, intentaban agredirnos con los puños… Incluso nos daban con los paraguas en los cascos”.

• El noveno testigo es otro agente de la UIP

Este policía antidisturbios también ha asegurado que no utilizó la defensa en ningún momento. Según su testimonio, los concentrados ante el colegio gritaban: “Perros asesinos, no vais a salir vivos de aquí, ETA os tenía que matar…Vi personas encapuchadas y con casco de moto para impedir que les viésemos. Vi personas con palos en las manos, recibí varios impactos de piedras en el cuerpo y en el escudo que portaba”.

• El decimo testigo es otro agente antidisturbios

Este actuó el 1-O en Barcelona, en el centro Joan Fuster.

Ha recordado el agente: “Tuve una herida abierta en el antebrazo y posteriormente tendinitis postraumática cubital, por la que estuve tres meses de baja”.

La herida se la provocó al tirar con un ariete la puerta de cristal del centro educativo.

“Me tuvieron que abrir la sutura del antebrazo porque en el centro médico al que acudí no me la realizaron correctamente, me dejaron los pelos dentro de la herida y se podía haber infectado, la tendinitis es a causa del corte. Un compañero de mi grupo sufrió la rotura de una falange de la mano”.

• El undécimo testigo es otro policía nacional de la UIP

Actuó en el centro Ramón Llull de Barcelona y en otro colegio en Hospitalet.

El agente ha aseverado que en el colegio Ramón Llull había más de 500 personas congregadas. “Tuvimos hostigamiento e insultos por tres vertientes: la personal, tu madre es una perra por haber parido un hijo así; otra profesional, los policías sois unos perros; y otra por llevar la bandera de España, esa vertiente no la había encontrado nunca”.

Ha dicho el testigo: “Me impactó un trozo de acera adoquín, y gracias al guante antidisturbios no tuve una lesión mayor. Fui atendido por un facultativo en el barco en el que nos encontrábamos. Escuché al jefe de grupo ordenar el grupo de la pelota porque la gente venía hacia nosotros”.

El policía ha negado haber visto si una de las pelotas impactó en algún ciudadano.

Roger Español fue agredido por uno de esos artefactos y resultó el herido de mayor gravedad del 1 de octubre de 2017.

• El duodécimo testigo es otro agente de la policía nacional

Investigado por los hechos del 1 de octubre por el Juzgado de Instrucción 7 de Barcelona. Es el primero de los investigados por los hechos del 1-O que declara en el Tribunal Supremo El juez Marchena le ha advertido que puede acogerse a no contestar si quiere. El agente ha dicho que va a declarar.

Intervino en el Ramón Llull y en el Colegio Can Vilamara, en Hospitalet: “Mi grupo tuvo que ir por las calles aledañas para apoyar al grupo. Había 500 personas. La actitud de la gente era muy hostil, muy agresiva, nos llamaban perros del Estado, gora ETA, ojalá vuelva ETA a mataros”.

Ha explicado que fue uno de los agentes que utilizó la defensa para ‘intentar salir’ del Ramon Llull cuando los agentes se vieron rodeados: “Mi misión fue hacer una segunda línea para proteger la retaguardia de los compañeros. El agente ha dicho que usó la defensa: “Para protegerme de una agresión de un ciudadano que iba a darme una patada y para poder efectuar el repliegue. Me golpeó una piedra en la pierna derecha. Fuimos por la Gran Vía de Les Corts Catalanes y la gente se ponía delante del convoy. Vi gente encapuchada, primero en el Ramon Llull y luego cuando nos encerraron con los vehículos”.

A preguntas de la abogacía del Estado, el policía ha explicado que el jefe de grupo “habló con un bombero” que ejercía una suerte de portavocía con los ciudadanos para que se despejara la calle. La gente no hizo caso, dice.

Las defensas prefieren no formularle ninguna pregunta.

• El decimotercer testigo es un agente de la UIP

Intervino el 1-O en el colegio Ramon Llull de Barcelona y en otro colegio de Hospitalet.

El agente, que actuaba como jefe de equipo, ha relatado los pormenores de la intervención: “Acudimos, de refuerzo a otro grupo, que ya estaba allí. Había cientos de personas, era una situación muy complicada. Su actitud era de hostigamiento, con insultos y amenazas de todo tipo. En el repliegue me llegó a golpear en el glúteo un adoquín, pero una vez que llegué al barco informé de la contusión, pero no tenía marca. Recibimos todo tipo de patadas y empujones, y usamos la defensa de forma oportuna, congruente y proporcional, desde mi punto de vista. Ni yo ni mi equipo llevábamos cámaras”,

• El decimocuarto testigo es un oficial de policía que formaba parte de la UIP que intervino en la Escola Mediterrània, el Pau Claris, y las Escuelas Pías.

El agente ha relatado el lanzamiento de objetos en la retirada de las Escuelas Pías, incluyendo escombros como ‘un trozo de un sanitario’.

• El decimoquinto testigo es otro policía de la UIP

El agente iba en un grupo que apoyaba a otro que actuó en Hospitalet .

Según el testigo: “En el momento del repliegue en el Ramón Llull avanzamos por la calle Cerdenya hasta la esquina con Diputación y vienen los compañeros seguidos por una masa de 500 personas encabezadas por los bomberos de uniforme. Recibo el impacto de un objeto en el brazo. Se lanzaban vallas, piedras, sillas, adoquines, algún cono de obra…”.

• El decimosexto testigo es otro policía de las fuerzas antidisturbios

Intervino en los colegios Escola Mediterrània, Pau Claris y San Antoni (Escola Pia).

El policía ha explicado la intervención en la Escola Mediterrània, en el barrio de la Barceloneta de Barcelona. Ese fue uno de los puntos más conflictivos de toda la jornada del 1-O. Los concentrados bloquearon el acceso a los policías.

El policía ha relatado que resultó lesionado en una muñeca por el lanzamiento de un paraguas durante una de las intervenciones policiales.

• El decimoséptimo testigo es otro agente del Cuerpo Superior de Policia

Intervino como fuerza de orden público en la Escola Mediterrània, Pau Claris y Sant Antoni (Escola Pia).

Sobre la Escola Mediterrània, ha explicado que que se formó ‘un gran revuelo’ y que hubo ‘agresiones’ a la policía en esa escuela de la Barceloneta: “Mucho forcejeo de brazos, puñetazos, patadas y algún lanzamiento de algún objeto”. Ha dicho que fue lesionado ‘a lo largo del día’, que fue ‘el cúmulo de todo’. Acabó la jornada con “las muñecas abiertas, de tanto forcejeo” y con un hombro “dislocado”.

Sobre la presencia de Mossos d’Esquadra en los alrededores de los colegios electorales el testigo ha dicho: “Creo que eran de seguridad ciudadana”. La abogada de Forn ha preguntado si vio a algún ‘mosso’ “con indumentaria para intervenir”. “No”, ha respondido el agente.