30ª jornada del juicio al procés

• El primer testigo, propuesto por la Fiscalía del Estado, es un inspector de Policía Nacional

Intervino el 1-O en la Escuela Oficial de Idiomas de Barcelona sobre las ocho de la mañana. Había unas 50 personas en el exterior y un grupo bastante numeroso en el interior: “Tuvimos que forzar la puerta y una persona nos inquirió sobre nuestra presencia, le mostramos el auto y nos dejaron pasar. Para llegar a la puerta de acceso hubo que emplear 20 minutos porque la gente del interior formaba muros humanos, empujaba, insultaba, escupía…Hubo algún golpe con algún paraguas en las piernas, intentaban molestar, digamos”.

El inspector ha declarado: “En el instituto Mas Casanovas habría unas 500 personas en el patio. Cuando vieron a los uniformados se replegaron sobre la puerta del centro”. El mando policial ha asentido cuando se le ha preguntado si los concentrados actuaron de manera organizada para impedir el acceso de los agentes: “Se sentaron, entrelazaron los brazos, costó mucho levantarles por la resistencia que hacían, unos 30 minutos. Los “Mossos” estaban observando la actuación, permanecieron estáticos y en actitud contemplativa”.

Ha afirmado el inspector de Policía Nacional: “Cuando íbamos a acceder al centro, una persona motu propio se acercó a mí para preguntarnos por nuestra presencia, llevaba colgada una acreditación de visitante internacional”.

“En el Mare Nostrum, un responsable de la administración se acercó para preguntarnos por nuestra presencia allí, le enseñamos el auto y nos dejó pasar”.

Ha insistido en la pasividad de los “Mossos”: “No recuerdo el número, serían tres o cuatro, estaban en la acera de enfrente observando la actuación de la Policía Nacional, a veces hablaban por teléfono o por la emisora”.

• Segundo testigo, agente del Cuerpo Nacional de Policía que intervino en la Escuela Oficial de Idiomas de Barcelona.

Ha dicho el agente que no llegó a entrar, que se quedó en la calle haciendo “labores de contra vigilancia”. El testigo ha explicado que había una patrulla de “Mossos” que paró ‘a 50 metros’ del colegio y que, tras una breve información por emisora, ‘a los 20-30 segundos se marcharon’.

El testigo ha declarado que los ‘mossos’ tenían visión directa de los agentes de la UIP de la Policía. Su función era controlar que no llegaran manifestantes de un instituto cercano.

• El tercer testigo, un inspector de la Policía Nacional

Este mando intervino en el CEIP Tibidabo, como jefe de policía judicial en el distrito 8, al frente del personal no uniformado.

El abogado Pina ha preguntado si los ciudadanos estaban “tranquilos” en la Escuela Oficial de Idiomas. El policía ha dicho que ya estaban profiriendo insultos. Y explica que no intervino directamente en la Escuela, pero sí en el colegio Mare Nostrum y en el instituto Mas Casanovas, ambos en Barcelona. A preguntas de la defensa ha reconocido que no llegó a acudir nadie más al centro Mare Nostrum.

El policía ha explicado una segunda intervención que tuvo en el colegio Mare Nostrum. “La gente estaba allí ‘un poco más agresiva verbalmente’. Nos llamaban fascistas, asesinos, terroristas…Había “5 o 6 uniformados” de “Mossos” de pie en la acera de enfrente. “No intervinieron en ningún momento, ni cortaron el tráfico para nosotros”.

“Diseñamos un plan de actuar de forma simultánea en tres colegios, y fue autorizado por el CECOR (Centro de Coordinación), cada jefe de grupo va a un colegio, se encuentran una resistencia pasiva leve, de unas 50 personas, hubo algún desplazamiento de personas, pero de carácter leve, los dos primeros fueron fáciles, en el tercero hubo ya más dificultades”.

Los agentes intervinieron urnas, papeletas y material informático.

El inspector ha relatado: “En el centro Freire empezó a cambiar la situación. Se empieza a percibir la hostilidad, había unas 150 personas. Hubo insultos, sigue siendo resistencia pasiva. Había un muro popular, una cadena de personas con brazos entrelazados, cuando se consigue hacer el pasillo y se accede a la sala donde se vota, el que hacía de presidente recibió una copia del auto. En el interior hubo insultos, no acometimientos físicos. A la salida siguieron los insultos: hijos de puta, perros, opresores… golpearon las furgonetas con las manos cuando se replegaban”.

Según el policía: “En el centro Aquamarina hubo un plus de resistencia y hostilidad. El colegio tenía un gran perímetro, la puerta principal estaba cerrada con llave y al otro lado un muro popular. Dos agentes de la UIP tienen que saltar y acceder por otra puerta exterior. Los “mossos” estaban en actitud pasiva, era una constante en todos los colegios”.

En otro centro al que se ha referido el inspector, les agreden, les tiran sillas, había personas encapuchadas, como una decena, que tenían como misión obstaculizar, acometieron con la fuerza tirando mobiliario, a uno lo lesionaron en la rodilla, y en el repliegue a otro funcionario le prensan contra una puerta y le lesionan la muñeca. Ha proseguido el relato: “En este, ‘por el alto grado de beligerancia’, solo se pudo identificar al presidente, que se había encapsulado el solo subido a unas sillas y mesas abrazando una urna de forma simbólica, costó que bajara, pero se consiguió convencerlo”.

Sobre la violencia en el centro Ágora: “Hay como dos muros de contención con cuatro o cinco filas de personas, y un miembro de la UIP intenta entrar por la puerta y le prensan la pierna, a otro lo derriban con una zancadilla o un empujón, acabó con lesiones en la muñeca y la rodilla”.

El CEIP Tomás Moro tenía un cable de acero cruzando la carretera para impedir el paso de los vehículos. “La gente estaba muy beligerante, con actitud muy agresiva. En el momento que ponen un cable de acero y un muro de cuatro o cinco filas de personas, estaba organizado sin duda, en todos los colegios percibimos a gente que hacía labores de vigilancia avisando de la llegada de furgonetas. Los “Mossos” estaban en actitud pasiva, no nos ayudaron de ninguna manera pero tampoco nos hicieron frente. Todos se presentaban como presidentes de mesa; se les identificó pero no se pudo determinar su responsabilidad en la mesa electoral”.

Centro Pablo Ruiz Picasso: “A las 19.45 uno de los “mossos” que estaban allí, haciendo no sé, coge unas urnas y pasa un radio patrulla de los suyos y se las lleva, y el “mosso” vuelve al colegio. No se puede distinguir si las urnas contienen papeletas o no. Sobre las 21.40 salen ocho personas con urnas, les dan las urnas a los “mossos” y los agentes rellenan un papel, todo con cordialidad y saludos. Se realiza el seguimiento del coche que va a la comisaria de Aiguablava, una agente saca las urnas y las mete dentro de las dependencias”.

Ha hecho un relato de supuestos actos de colaboración de los “Mossos” con el referéndum, recogiendo urnas: “Del parque de bomberos de la calle Rio de Janeiro salen dos “mossos” con urnas, se juntan después con otros vehículos y se van a la comisaría de Aiguablava.

Colegio Calderón de la Barca: “La jefa Lore de los Mossos coge las urnas y las lleva a un domicilio particular, y por tandas otras personas siguen llevando urnas a ese domicilio. Después se realiza un sorteo de urnas en presencia de los “Mossos”.

Colegio, IES Gineuta, el inspector ha contado el recuento en presencia de los Mossos: “Una persona dice que una vez hecho el recuento, los votos se pueden llevar a las casas particulares”.

En el Carrasco i Formiguera, un “mosso” con su pareja, en una mano llevaba la urna y en la otra a su pareja.

Los abogados de las defensas han tratado de desvirtuar el testimonio del inspector poniendo de relieve que no estuvo personalmente en los colegios sobre los que ha dado información.

• Cuarto testigo, agente del Cuerpo Nacional de Policía que intervino en el colegio público Tibidabo (por la mañana) y en la escuela Víctor Català.

“En el primero entramos más fácil, en el segundo pusieron más resistencia. En la escuela Tibidabo había una ‘resistencia pasiva’, pero en la escuela Víctor Català recibí el impacto de una silla. Justo al entrar en el pasillo me tiraron una silla que me dio en la pierna y la rodilla”.

Ha dicho que fue ‘un simple moratón’ en las piernas. Relata que hubo varios empujones y, al salir del colegio con el material electoral, ‘hubo intentos por impedir que sacáramos el material’.

Sobre los encapuchados del Víctor Català. Además de ‘intentar’ retirarles el material incautado, el agente ha desvelado que había “unas diez personas encapuchadas”. Estaban en grupo.

La fiscal Consuelo Madrigal ha preguntado si vio a los Mossos en esos dos colegios. “Sí. En la puerta. No nos ayudaron de ninguna manera”.

• Quinto testigo, un agente de la Policía Nacional

Estuvo en los centros Prosperitat y Victor Català. “En el primer colegio había mucha menos gente congregada y la gente tenía una actitud menos agresiva que en el Víctor Català, en el que hubo otro tipo de problemas”.

El agente ha contado: “En el Víctor Català, habría unas 400 personas, en un ambiente más crispado, algunos hicieron resistencia activa hacia nosotros, y otros resistencia pasiva. En el pasillo de la entrada habría unas 15 personas con la cara tapada con bragas y capucha. Cuando hicimos la requisa cogí dos urnas, y nos fuimos al furgón, una persona me dio un empujón y me fui contra el marco de la puerta. Hice un parte de lesiones. Un compañero me contó que le habían dado con una silla, creo recordar”.

Sobre los encapuchados del Victor Català. “Los compañeros de la UIP los fueron apartando, nuestro cometido era otro: coger el material electoral. Los compañeros avanzaban y ellos no retrocedían”.

• Sexto testigo de la jornada, otro agente del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) que estuvo en Cataluña durante la jornada del referéndum del 1 de octubre de 2017.

Participó en los centros Àgora, Aiguamarina y “otros dos” que, por ahora, no recuerda. La fiscal ha preguntado si notaron “diferencias” en las dificultades de trabajo en Aiguamarina (donde actuaron primero) y en Àgora (donde lo hicieron después).

En el colegio Aiguamarina: “El colegio estaba cerrado y había gente dentro. Creo que compañeros saltaron una valla por otro lado y entraron al patio y consiguieron abrir desde dentro”. El agente ha calificado de “resistencia pasiva” la actitud de los ciudadanos y relata los insultos que sufrieron, aunque no agresiones.

En el centro Àgora, el agente ha afirmado sobre esa actuación: “Se produjo más tarde, sobre las 12.00. Había más gente y “se veía la gente más agresiva, más alterada”. El testigo trabajaba como policía judicial para requisar material y necesitaron un pasillo de contención de las unidades de intervención. El agente ha dicho que fue lesionado “levemente”. Al entrar al colegio, uno de sus compañeros quedó atrapado con la pierna en una puerta. El testigo acudió a ayudarle y, mientras estaba empujando la puerta, notó ‘una patada o un barrido’ y cayó.

El abogado Pina ha pedido al testigo que concrete por qué considera que la actitud de los votantes del centro Àgora era “muy agresiva”. ‘Agitados no es agresivos’, ha matizado el letrado sobre uno de los calificativos empleados por el agente. Y ha preguntado qué objetos lanzaron. El policía: “Pues no pude ver ninguno, yo exactamente no lo vi. Serían piedras…”, ha dicho, pese a que hace unos minutos había dicho que sí vio lanzamientos.

• El séptimo testigo, otro inspector de la Policía Nacional. Intervino el 1 de octubre en tres centros escolares de Barcelona.

Sobre la intervención en el centro Joan Fuster: “Desde las 6.30 empezamos el servicio y se comenzó a controlar los colegios, entre ellos este. Comunicábamos información al centro de coordinación, que nos dio autorización para acceder. Los policías de paisano nos acercamos antes que las unidades de intervención, dejamos los vehículos en una zona alejada y observo como una mujer joven sale corriendo hacia donde se concentraba la gente y se formaba una muralla humana de unas 200 personas con los brazos entrelazados. Había un ruido ensordecedor de los ciudadanos, que nos insultaban de manera ostensible; había multitud de empujones y agarrones. Cuando llegamos a la puerta se encontraba bloqueada, las UIP tuvieron que fracturar el cristal y accedimos a través del cristal roto. Hicimos un registro y encontramos cuatro urnas, papeletas de votación y cuatro ordenadores portátiles”.

El inspector ha proseguido: “Los “Mossos” estaban alejados en situación de observación. “No me dirigí a ellos ni ellos a mi, no nos ayudaron en ningún caso. Sobre las 20.30, una vez terminada la votación, en un colegio una pareja de “mossos” salió portando una urna que llevó a una de sus comisarías”.

En el CEIP Estel, aunque el testigo no estuvo presente, ha dicho que había unas 120 personas realizando resistencia, pero sin mayor incidencia. No obstante, los agentes de la UIP tuvieron que tirar una puerta lateral del centro. Tras retirar a 80 personas, se identificó a una persona que llevaba una acreditación de apoderado de Òmnium. “Encontramos una urna pero sin documentación, supusimos que la habían ocultado, accedimos a las habitaciones y hubo que fracturar las puertas cerradas para poder recoger el resto de la documentación”.

El letrado Van den Eynde, ha preguntado al inspector si la actitud de la gente en el Joan Fuster era la de sentarse en el suelo y permanecer callada. El inspector: “No, callados no estaban en ningún momento, la gente se encontraba verbalmente violenta, nos insultaba y gritaba y no tenían intención de sentarse”.

El letrado Solà, ha preguntado: “¿Observó actuaciones que pudieran causar once heridos?”.

El presidente Marchena le ha interrumpido para pedirle que no dé por hechas ciertas afirmaciones, como constatar que hubo once heridos. ‘Pregunte por lo que el testigo vio, no por lo que usted cree que debió haber visto’.

El abogado ha reformulado la pregunta y quiere saber si vio algún golpe propinado por los policías. “Los agentes retiraban a la gente, yo no vi ningún golpe”. El testigo ha admitido que hubo ciudadanos que cayeron al suelo, pero que fue consecuencia del “forcejeo” que mantuvieron con los policías.

• El octavo testigo, un agente de la Policía Nacional

Era miembro de la Brigada Provincial de Información de Barcelona y actuó contra el referéndum ilegal del 1-O en el distrito de Sant Martí, de Barcelona.

En las rondas que hacían de vigilancia, en el colegio Provençal observó un vehículo Seat Ibiza gris, cuya matricula pasó al mando al parecerle sospechoso. Le indicaron que pertenecía a la Consejería de Presidencia de la Generalitat. Este mismo vehículo fue visto por otros compañeros suyos en otro colegio de otro distrito durante la jornada del 1-O. Los “mossos” que estaban allí se congraciaban con las personas concentradas. “Se saludaban, se daban besos y abrazos”.

En el colegio Catalonia, sobre las nueve y pico de la noche, dos personas sacaron dos urnas, el coche fue a un domicilio particular de la Gran Via de les Corts.

Sobre la vigilancia de los Mossos, el agente ha declarado: “Era una actitud vigilante en sentido inverso, no hacia la actividad declarada ilegal sino hacia los vehículos que estaban en la calle, intentando ver quiénes eran los ocupantes. Si podía haber albergado alguna duda de si actuaban bien o mal se me disipó cuando uno de los del colegio se dirigió a la masa con un megáfono o micrófono diciendo: “los mossos nos acaban de informar que tengamos cuidado porque en la zona hay vehículos con policías”.

• El noveno testigo es un inspector de la Policía Nacional

Este agente estuvo vigilando en los colegios Els Horts y L’Arenal del Llevant, en los distritos de Sant Martí y Poble Nou, de Barcelona.

Sobre la actuación en el colegio Els Horts, el inspector ha relatado: “Hacían imposible la entrada al centro 150 personas. Pidieron ayuda a las UIP al entender que su integridad física corría peligro si acudían solos. Hubo que fracturar una puerta exterior y una interior, de cristal. Desde esa se veía al otro lado una barricada de mesas y sillas y personas embozadas en actitud aparentemente hostil. Hubo que apartar a las personas, y un inspector jefe de la UIP dio a los presentes el contenido del auto, nadie dio su identificación ni el paradero de los efectos del referéndum, ni las llaves de las dependencias. A algunos mayores y personas con discapacidad les acompañaron a la puerta. Uno decía “no me pegue”. Se revisó el colegio y se hallaron una serie de objetos: dos urnas precintadas, siete precintos, siete carteles con las secciones electorales, dos tablets, y en la papelera, un acta de constitución de la mesa”,

El inspector ha desvelado: “Un periodista hacía preguntas a un “mosso” el 1-O. Traté de escuchar la información. El periodista preguntó qué pasaba con las urnas, el agente dijo que eso no importaba, que lo que importaba era el recuento. Luego, los concentrados le dieron la mano, le abrazaron y le vitorearon”.

El abogado Van den Eynde, ha preguntado si los concentrados les cantaban al marcharse “os acompañamos, somos educados”. El inspector: “No, yo lo que recuerdo es que me llamaban torturador, eso no tiene ningún sentido. Si hubiesen facilitado los medios del referéndum, habrían evitado la rotura de puertas. Se pudo haber buscado mucho más porque aparecieron más precintos que urnas, pero una vez que se encontraron las dos urnas se dio por satisfecho el servicio”.

El letrado Pina ha preguntado: “¿Recuerda si alguno de sus compañeros o usted grabaron la intervención en Els Horts?”. El policía: “Nos faltaban manos para contener la situación, estaba pendiente de realizar la actuación”.

A la pregunta la abogada Roig, sobre la conducta de sus compañeros en el colegio de Els Horts, el policía responde: “No vi a nadie golpear con puños y defensas”.

• Décimo testigo, inspector del Cuerpo Nacional de Policía. Fue desplazado a Girona para participar en el dispositivo de impedir el 1-O

El inspector que formaba parte del equipo de policía judicial ha dicho que participó en tres colegios electorales. En el primero de los colegios, los manifestantes les ‘cerraron el paso’ y requirieron ayuda de la unidad de intervención: “Hicieron una especie de pasillo, nos dijeron que entráramos y cuando fuimos acercándonos a la puerta nos empujaron y nos golpearon”.

Ha declarado el inspector que, sin la intervención de esas unidades, habría sido “imposible” entrar en el colegio. Finalmente sí lograron entrar en el centro de votación “después de 45 minutos”. El inspector ha relatado las agresiones, como “un puñetazo en el ojo” a uno de los agentes. Ha asegurado que llevaba una cámara de vídeo go-pro y que uno de los votantes le arrancó la cámara.

Sobre una segunda intervención en la escuela Josep Dalmau i Carles de Girona, el inspector ha explicado que hubo “un detenido” por “una agresión”.

En el tercer colegio electoral, el centro de formación, se tuvo que utilizar “una maza” para entrar. Según el inspector, en el interior había ocultas cuatro urnas, junto a listados con nombres y apellidos.

El inspector ha relatado que las salidas de los centros fueron complicadas, especialmente en el primer caso: “A uno de los furgones le tiraron una maceta desde alta altura que rompió el puente de luces del vehículo. Había una cadena de bomberos con su uniforme y sus cascos unidos por los brazos, y detrás mucha más gente”.

El inspector ha explicado la imposibilidad de entrar en uno de los colegios electorales. Los agentes tuvieron que utilizar una entrada lateral.

A preguntas de la Abogacía del Estado, el inspector ha explicado que: “La única intervención de orden público de Mossos fue en el colegio Vila-roja “porque unos habitantes del barrio fueron a retirar urnas”.

El abogado Salellas ha preguntado si sabe que un ciudadano llevó al juzgado la ‘go-pro’. El policía ha respondido: “Yo lo que sé es que me la arrancaron. Y que luego las imágenes salieron publicadas en medios de comunicación, pero editadas. Sé que hicieron uso de la fuerza para entrar al local, porque si no les habría sido imposible”,

La defensa ha pregunta si los agentes usaron las defensas. El testigo ha admitido que sí, pero no vio dónde impactaron los golpes de los policías.

• Turno del 11º testigo, oficial de la Policía

Fue desplazado de Zaragoza a Girona para participar en el dispositivo del 1-O. También formaba parte del equipo de policía judicial e intervino en tres colegios.

Sobre la intervención en el primer colegio: “Había 200 personas congregadas. No se pudo entrar, no nos permitían el paso”.

Las unidades de intervención les “protegieron” y abrieron un pasillo que les permitió acceder al colegio. “La actitud de la gente era violenta contra nosotros, desde el principio mucha hostilidad. Me arrancaron el equipo de transmisiones del cinturón”.

En el interior, ha explicado, encontraron material. La salida se hizo “como se pudo. Había gente que intentaba arrebatarnos cosas de las que habíamos intervenido”.

El segundo colegio: el Josep Dalmau i Carles: “Había menos gente, pero habían logrado colocarse en las escaleras y también costó entrar”.

El tercer colegio de Girona: el centro de ocupación. Ha explicado el oficial: “A la llegada había una pareja de “Mossos” que estaba allí como si no estuviera. Parecían estar más con complicidad hacia la gente que estaba allí”.

Allí es donde toparon con los Bomberos, que formaron “una cadena humana” en la puerta del local. Los policías lograron acceder finalmente por una puerta lateral.

• El duodécimo testigo es una inspectora de Policía

Estuvo en la provincia de Lleida en dos centros de votación, en los servicios territoriales de la Consejería de Trabajo y en el colegio La Caparrela, ambos en la capital leridana.

En la delegación de Trabajo la puerta de acceso estaba bloqueada por 50 personas organizadas formando líneas y que fueron sacadas uno a uno por la UIP. Ha relatado la inspectora: “La primera línea era de gente bastante mayor de pie, los desplazaban y las acompañaban a la zona de seguridad, las segundas ofrecían mayor resistencia y las desalojaron las UIP”,

El desalojo de la puerta llevó entre 20 y 30 minutos. “En un primer momento cantaban las canciones típicas o previamente concertadas, somos gente de paz, fuera las fuerzas de ocupación; después ya hubo insultos y actitud más hostil”. En ese colegio incautaron urnas, papeletas, escritos de constitución de mesas, instrucciones del censo electoral telemático…

“En el interior del colegio contabilizamos diez niños en brazos de personas adultas”.

En el colegio La Caparrella ha recordado la inspectora: “Había unos 150 concentrados dentro del patio; nosotros estábamos fuera, había una puerta estrechita que ellos bloquearon. Una pareja de “Mossos” estaba allí delante, al final de la intervención ante su pasividad me decidí a acercarme a ellos, saludarlos y pedirles su carné profesional; se giraron, no me saludaron y al principio no quisieron dármelo, finalmente acabaron dándomelo”.

• Turno del 13º testigo de la jornada. Es una inspectora de Policía que intervino en dos colegios: la Escuela Oficial de Idiomas y el Colegio Ronda.

La inspectora ha explicado que el acceso a la Escuela Oficial de Idiomas no fue sencillo. “Fue una odisea entrar allí”. Con un ‘plan preconcebido’, los concentrados (más de 500) cerraron la puerta corredera e impidieron el paso a los policías. Tuvimos que esperar un buen rato para entrar por una valla anexa que tuvimos que romper con tenazas”.

Ha dicho que tardaron entre una hora y una hora y media para cruzar el patio. Los manifestantes ‘estuvieron unidos entre sí’ y había que ‘retirar uno a uno’. Finalmente lograron acceder al interior, donde había igualmente mucha gente. Al salir, ha explicado, la gente se tiró al suelo desde donde les daban ‘patadas’.

El inspector ha relatado que también había ‘niños y ancianos’ entre los votantes. Sobre la salida de la Escuela Oficial de Idiomas, ha explicado que algunas personas intentaron ‘arrancar las urnas de las manos’ de los agentes.

El policía ha explicado que había “mossos”, pero “completamente alejados” y que “formaban parte del paisaje”.

• Turno del 14ª testigo de la jornada, otro inspector de Policía, jefe de un equipo de la policía judicial.

Intervino el 1-O en tres centros de la ciudad de Lleida: La Caparella, Cappont y el centro de formación de adultos.

El fiscal Fidel Cadena ha preguntado al inspector por su asistencia a un hombre que había sufrido un infarto en las inmediaciones del centro de formación de adultos. El policía: “Me percaté de que una persona de avanzada edad estaba tirada en el suelo. Logré empujar a la gente para hacerle un hueco. Le busqué el latido y no encontré nada. Dije que se solicitara de forma urgente una ambulancia. Con mi teléfono móvil llamé a un teléfono de la sala de coordinación de Lleida para que pidiera una ambulancia. Mientras tanto, intenté auxiliarle pero la gente congregada empezaron a amenazarme: ‘Me decían asesino, lo habéis matado”. Ha explicado el inspector que dos chicos se presentaron como médicos y les practicaron “unas primeras maniobras de reanimación”. Entonces apareció una persona con un desfibrilador y las dos personas que se habían presentado como médicos le “reanimaron”.

El inspector ha asegurado que ‘nadie se responsabilizó’ en los colegios electorales y no quiso coger ‘la copia del auto’ del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que ordenaba impedir el referéndum.

Sobre la actitud de los votantes en el centro de formación de adultos, el inspector ha explicado: “Todo era impedir la labor y molestar la actuación de los policías. Finalmente, los agentes lograron acceder al interior del local e incautar material, como urnas. La pareja de “Mossos” no nos ayudó ni como mediadores con la gente y no quisieron dar cumplimiento al auto. Tampoco nos ayudaron cuando nos vieron apurados ni a la salida para el tráfico”.

El inspector ha explicado la intervención en el centro médico Cappont, que fue ‘similar’ a la del centro de formación. Dice que habría sido ‘imposible’ entrar sin ayuda de las unidades de intervención de la Policía. Finalmente, como en los otros casos, lo lograron: “Recibimos insultos de todo tipo, me acuerdo de uno muy original: ‘perros de Rajoy’”.

Sobre la actuación en La Caparrella, donde hubo un incidente relacionado con la valla exterior del colegio: “Hubo forcejeo para abrir la puerta. Una persona corpulenta agarró a uno de los agentes de intervención y fue detenido. La agresividad había sido mucho mayor”.

El abogado de Cuixart ha pedido al inspector que aclare si llevaba una copia de todo el auto o solo de la parte dispositiva. El policía: “Era de la parte dispositiva”.

“Cuando declaro la impertinencia de una pregunta, usted no me puede decir que estoy errando”, ha dicho Manuel Marchena al abogado Pina en una nueva discusión entre ambos.

• Turno del 15º testigo, un subinspector del Cuerpo Nacional de Policía que participó en unos incidentes relacionados con un convoy de la Policía ocurridos el 2 de octubre en Girona.

El subinspector ha explicado que tuvieron que estar “poco menos que hacinados en dependencias policiales” porque era “prácticamente imposible estar en cualquier punto de la ciudad”. El convoy, formado por tres vehículos logotipados de la Policía, se desplazó de Girona a Figueres. “En el desplazamiento era habitual que muchos ciudadanos hicieran gestos despectivos. En concreto, un conductor intentó cortar el convoy”. Dice que hizo una “circulación en zig-zag”, con “frenazos bruscos”, y logró así cortar el convoy.

El subinspector ha explicado que el tercer vehículo policial del convoy no pudo esquivar al conductor. “Se produjo una colisión por raspado y echó al vehículo a la cuneta”. Ha dicho que mandó atender al conductor, que se encontraba bien. Durante la intervención, muchos vehículos quedaron parados. “Salieron muchos conductores. Haciendo causa común con este señor, se empezaron a aglutinar y de forma bastante hostil y beligerante se dirigen hacia el lugar de actuación”. El testigo ha seguido con su vibrante relato: “Ordeno una línea de intervención. Pero la masa se estaba empezando a convertir en una turba. Y como teníamos los datos de filiación ordené el repliegue. Nos montamos en los vehículos y abandonamos el lugar”.

El subinspector ha dicho que no se pudieron hacer las gestiones oportunas por el “hostigamiento” de los concentrados en apoyo al conductor kamikaze que se cruzó en el convoy. “Era una tensión palpable”.

A preguntas del fiscal Fidel Cadena, ha añadido el subinspector, que la comisaría de Policía en Girona también fue “asediada”: “Lanzaron pintura, huevos… Hubo un riesgo de que pudiera ser asaltada”.