Undécima jornada del juicio del procés. Ha iniciado la sesión, como testigo, Enric Millo, que ha seguido la senda marcada ayer por José Antonio Nieto, ex Secretario de Estado de Seguridad, con una declaración completa que complementa la de ayer.

Millo, licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y Profesor en la Universidad Politécnica, fue militante de Unión Democrática de Cataluña, antes de integrarse en el PP. Según un oponente político, su paso al PP se habría producido después de haber intentado, supuestamente, entrar a las listas de ERC por Gerona infructuosamente.

A partir de la aprobación de las leyes de desconexión, del 6 y 7 de septiembre, Millo ha opinado que “eran dos leyes que liquidaban de un plumazo el Estatut y la Constitución y pretendían crear la ficción de una doble legalidad vigente en Cataluña”.

Cataluña vivió “episodios de asedio, de violencia y de intimidación”. Había decenas y decenas de actos de acoso, hostigamiento, cercos a la Guardia Civil; había un clima de crispación y un ánimo que hacía prever que podía haber un riesgo para la integridad de las personas si no se atendía el auto judicial, les dijimos que la mejor manera de parar eso es que salga el que ha convocado esto y lo desconvoque”. “A Puigdemont le pedí que acabara con su “comportamiento suicida” pero “siempre me encontré una silla vacía” y los independentistas “nunca estuvieron dispuestos a dar marcha atrás”. Junqueras, en un aparte, le dijo: “Soy independentista, lo he sido siempre y no tengo que demostrarlo. Otros en mi Gobierno no lo habían sido nunca y ahora tienen que hacer un esfuerzo muy importante para demostrar que lo son”.

Millo: Cataluña vivió “episodios de asedio, de violencia y de intimidación”.

A su juicio, estas actuaciones estaban organizadas por los CDR (Comités de Defensa del Referéndum), quienes “Aparentemente son células autónomas, pero un estudio detallado de su funcionamiento, de cómo evolucionan, permite deducir que detrás hay una estructura y una organización. Esto de espontáneo tiene poco”. El ex delegado ha admitido que hay todo tipo de personas en los CDR, violentas y no violentas. “Seguro que hay mucha gente de buena fe, pacifista, que participa en esos comités, pero algunos de esos comités están formados por personas que tienen otros objetivos y no dudan en usar la violencia”

Millo llegó a contabilizar en dos centenares las «acciones de hostigamiento», que afectaban tanto a la Policía y a la Guardia Civil como a los propios tribunales de justicia. La violencia se manifestaba, ante edificios públicos, en diferentes municipios, en forma de “cercos, arrojo de objetos, incluso artefactos incendiarios, acoso a los propios agentes, a las comitivas judiciales, a los vehículos de las comitivas judiciales, a hoteles donde había alojados, ante las propias subdelegaciones en las cuatro provincias, a la propia delegación…”

El ex delegado ha insistido en que era “el mundo al revés”. “Se generó un clima en el que cada día, allí donde había una diligencia de la policía judicial, aparecía un grupo numeroso de personas para acosar, gritar, hostigar, amenazar e incluso en algunos momentos agredir vehículos y personas para impedir la actuación de esa comisión judicial”. Estos episodios “tenían como objetivo intimidar o impedir la acción de la policía judicial. Prácticamente en todas se concentraban grupos numerosísimos de personas en diferentes modalidades. La capacidad de organización era extraordinaria a través de las redes sociales y las cadenas y grupos de WhatsApp”.

 Estos episodios “tenían como objetivo intimidar o impedir la acción de la policía judicial.”

Sobre las concentraciones del 20-S ha desmontado la versión festiva: “La verdad es que no eran actos festivos y folclóricos, el objetivo de la concentración era otro, cuando uno llama a defender las instituciones es que otro lo está atacando, se veía como un ataque, no se puede calificar de una concentración festiva”.

El 27 de septiembre, mediante un auto que anulaba las instrucciones de la Fiscalía dictadas hasta entonces, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ordenó impedir el referéndum. Millo explica que esa fue la razón por la que Puigdemont convocó, para el día siguiente, la celebración de una Junta de Seguridad. “El auto era muy claro en la parte dispositiva, el referéndum no se podía celebrar” y la manera en que debía hacerse. La Generalitat veía la presencia de la Guardia Civil y la Policía Nacional como una «provocación»

La Junta de Seguridad del 28 de septiembre fue un “despropósito” “una contradicción permanente” y un “esperpento” Ha dicho Millo que: «Expliqué que el objetivo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad era el material electoral y no las personas, y pedí colaboración ciudadana en el sentido de que permitieran a los agentes realizar su tarea».

El ‘major’ de los Mossos, Trapero, aunque “daba a entender que su obligación era dar cumplimiento al mandato judicial” no explicó “cómo” iba a hacerlo y anunció que “en ningún caso usaría la fuerza” para impedir las votaciones. Los representantes de la Generalitat afirmaron que “no era necesaria la presencia” de la Policía y de la Guardia Civil porque los Mossos tenían “capacidad sobrada para cumplir la orden del juez”. Forn le dijo: ‘Ese día vamos a garantizar que la jornada electoral se desarrolle con total normalidad”.

A preguntas del fiscal Zaragoza sobre el 1-O, Millo ha recordado que Mossos, Policía y Guardia Civil tenían que actuar “conjuntamente” y la policía autonómica tenía el encargo de cerrar los colegios electorales en los días previos a la celebración del referéndum. “La presencia de Guardia Civil y Policía era en misión de auxilio a los Mossos, con competencia en seguridad ciudadana. Los Mossos mantuvieron el “compromiso verbal” de cumplir las órdenes. “Dijeron que harían las actuaciones necesarias hasta el 1-O para garantizar que los colegios estuvieran cerrados”. “La realidad fue muy distinta”. No me consta que los Mossos cerraran ningún colegio, es decir, que se impidiera el uso como pedía un auto”.

“La realidad fue muy distinta. No me consta que los Mossos cerraran ningún colegio, es decir, que se impidiera el uso como pedía un auto”.

Millo no organizó nada del dispositivo de Policía y Guardia Civil y recuerda que con él, en la delegación del Gobierno, se encontraban el secretario de Estado, José Antonio Nieto, y el coordinador, Diego Pérez de los Cobos. “Como la Guardia Civil actuaba por mandato judicial, no me informaba de los registros. Por la separación de poderes yo no podía ser informado de esto».

Sobre la inacción de los Mossos: “lamentablemente, se impuso la línea política por encima del criterio profesional, porque en los Mossos hay grandes profesionales”

A propósito de la campaña de «Escuelas abiertas», Millo ha asegurado que «se organizaban actividades de aparente carácter lúdico, cultural deportivo. La imaginación al poder con el objetivo de evitar la clausura de los centros. Durante la noche, con sacos de dormir, comida y música. Era una campaña de carácter festivo y aparentemente inocente, casualmente en todo el territorio de Cataluña, para mantener ocupados esos centros y que el día 1 estuvieran abiertos. “Esta, en mi opinión, era la finalidad».

El testigo ha destacado la capacidad de movilización de las asociaciones civiles que agitaron el «procés», la ANC y Òmnium, alrededor de las que gravitaban muchas otras. «En 20 minutos eran capaces de ubicar a 500 personas en un determinado sitio, y en 20 cambiarlas a otro.

El ex delegado del Gobierno relata que algunos policías le manifestaron haber caído en «la trampa del Fairy»: «Lo echaban en la puerta del colegio, llenaban la entrada de los colegios de detergentes, patinaban y luego les pateaban la cabeza”. Ante las quejas de las defensas, Millo ha manifestado que «ellos me trasladaron esta información y yo la cuento, pude ver dedos rotos, fractura de piernas, un chaleco antibalas rajado de extremo a extremo, uno cayó en la trampa del Fairy,…, el uso de artes marciales para golpearles en la boca… Eso es lo que yo percibí”

La Declaración de Independencia “iba en serio”. “¿La declaración de independencia fue simbólica?”, pregunta el fiscal Zaragoza. “No, creo que nadie pensó que fuera simbólica; ni la situación, ni el entorno, ni el contexto, ni las proclamas, ni las soflamas lo indicaban, la situación no hacía pensar a nadie que fuera una broma, esto iba en serio. Una parte minoritaria de la sociedad pensaba que Cataluña se iba a convertir en una república independiente y una parte mayoritaria estaba preocupadísima porque eso pudiera pasar, esto iba en serio”.

A la pregunta de si los Mossos actuaron para evitar el referéndum, ha respondido que «es evidente que no». “Prácticamente, en todos los centros se movilizaron personas que formaron auténticas murallas que tenían como objetivo impedir esa actuación”. En algunos lugares, “se replegaron” ante la violencia de los manifestantes o para evitar males mayores.

Millo y la ‘trampa del fairy’. Ha relatado con minuciosidad su visita, en el puerto de Barcelona, a los policías que actuaron el 1-O. Allí pudo comprobar sus lesiones: “Pude ver dedos rotos, alguna fractura de pierna, un chaleco antibalas rajado de extremo a extremo…”. También supo lo que era “la trampa del fairy”: “Un agente dijo que había caído en esa trampa, que era verter detergente en la entrada del colegio, en el suelo, para que al entrar el agente cayera al suelo y allí le daban patadas en la cabeza”.

Allí pudo comprobar sus lesiones (de los policías): “Pude ver dedos rotos, alguna fractura de pierna, un chaleco antibalas rajado de extremo a extremo…”.

Ha dicho que le llegaron imágenes, a través de redes sociales, de manifestantes “dando patadas en la cabeza” a agentes y que, en cambio, no aparecieron en televisión.

Enric Millo, en relación con la comparecencia de Puigdemont el 1-O ha declarado. “Salió, no sé desde dónde, y leyó una declaración institucional, sobre las 13 horas, en ella no tan solo no desconvocaba el referéndum, sino que animaba a todo el mundo a ir a votar, hizo una crítica muy dura contra el Estado, diciendo que era represor y actuaba contra las personas. Y lo que me pareció más irresponsable de todo era que acababa aplaudiendo la actuación de las personas que estaban defendiendo las urnas y los colegios”.

Y remata: “A partir de ese momento se incrementó las personas que acudieron a los colegios para formar masas, murallas de personas dispuestas a enfrentarse y oponerse, en algún caso violentamente, con las fuerzas de seguridad. Eran personas que no iban a votar, con el objetivo claro de enfrentarse a la policía judicial, y [los agentes estatales] se replegaron.

En el turno de la abogada del Estado. Marchena ha pedido que no se repitan las preguntas para no “alargar demasiado el interrogatorio”. La Sra. Seoane ha preguntado por las competencias del delegado y el presidente del tribunal le ha interrumpido para recriminarle que es una pregunta “jurídica” y para pedirle que le pregunte por “hechos”.

El paro de país del 3 de octubre, tras los altercados del referéndum, fue, en opinión del delegado del Gobierno: “Una demostración de fuerza, de capacidad de paralizar toda Cataluña, de que había una capacidad real de controlar el territorio y llevar a cabo la declaración de independencia”.

A preguntas del abogado Javier Melero, que ha manifestado que “El TS es uno de los tribunales más prestigiosos de Europa” y se ha revelado como el más percutiente de todos ellos, con una estrategia de defensa “golpe a golpe”, sobre si había suficiente policía, Millo ha declarado que: “Si no se hubieran concentrado en los colegios de votación masas importantísimas de personas con el objetivo de impedir la acción de la policía judicial, la dotación que había de policía, Guardia Civil y Mossos era suficiente para dar cumplimiento” a la orden judicial.

Ha insistido Melero en el clima de progresiva violencia sin detenciones, a lo que ha Millo ha alegado: “Si no hubo detenciones habrá que preguntar a los cuerpos policiales presentes, los Mossos en ese caso, por qué no hubo detenciones”.

A preguntas del abogado van den Eynde, sobre “cuántos episodios ha visto personalmente” de violencia en Cataluña, Millo ha respondido: “Solo los que me afectan a mí, amenazas a mi familia, a mi esposa y a mis hijos. El resto no estaba presente. La pintada de “Millo, muerte”, que apareció en Girona, donde he vivido 27 años y donde la actividad de los CDR es muy notoria, no sé quién la hizo, pero sí sé quién fue a limpiarla: mi hija”.

El letrado Pina ha preguntado a Millo sobre su afirmación de que hay vínculos entre los CDR y la Asamblea Nacional Catalana. “¿Es una opinión suya o alguien se lo ha dicho?”, Y la respuesta de Millo ha sido: “Es mi percepción, lo que vi y observé, y el conocimiento que tengo de la realidad de la sociedad catalana. Sé positivamente que hay muchas personas que participan en distintos movimientos y asociaciones y están en varias entidades al mismo tiempo”.

Sobre el 20 de septiembre, Millo recuerda «un tuit del presidente de Ómnium Cultural que decía “No saldrán de aquí hasta que nosotros queramos”» “Da la impresión de que se está usted careando con el testigo, no interrogando”, le ha reprochado el juez Marchena al abogado Van den Eynde.

“Da la impresión de que se está usted careando con el testigo, no interrogando”, le ha reprochado el juez Marchena al abogado Van den Eynde.

El coronel Diego Pérez de los Cobos es originario de Murcia, ha participado en la lucha contra ETA y en la liberación de Ortega Lara y ha sido asesor de cuatro ministros del Interior (dos socialistas y dos del PP). Actualmente es Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid y anteriormente había trabajado como director del Gabinete Técnico de la Secretaría de Estado de Seguridad. Fue designado por el Fiscal General de Cataluña, José María Romero de Tejada, para coordinar la actuación de los Mossos, la Guardia Civil y la Policía Nacional, con la finalidad de que estas fuerzas policiales impidiesen la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre.

El protagonista de la declaración del “ilustrísimo señor coronel”, como Ortega Smith, abogado de Vox, se ha dirigido a él, ha sido el mayor Trapero, que está procesado en la Audiencia Nacional y no se sienta en el banquillo de los acusados en este juicio, El coronel ha dicho que la relación con él fue siempre «difícil», y que nunca le reconoció como coordinador del operativo de las tres fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. “Trapero no solo asistió a la Junta de Seguridad, sino que se alineó con los convocantes de la actividad ilegal que se le había ordenado impedir”.

El abogado Melero ha preguntado si las objeciones de Trapero tenían que ver con una cuestión de competencias con Mossos o con algún otro problema. “Había una parte competencial y había algo más que competencial… Porque se hablaba de cuestiones que no tenían que ver con lo competencial y la actitud de Trapero era de poner palos en las ruedas en todo. Le llegué a decir: ‘Oye José Luis, si estamos todos en el mismo barco, parece que no formes parte del equipo”.

Pérez de los Cobos ha hablado de la tensión con los Mossos desde la primera junta de coordinación en la Delegación del Gobierno, el 25 de septiembre. Las reticencias del mayor de los Mossos hacia la figura de Pérez de los Cobos eran tales que a la reunión convocada para el día 25 de septiembre, Trapero ya no se presentó y mandó a Ferrán López, el número dos de los Mossos, en su nombre. En un aparte le preguntó: “¿Qué vais a hacer?”. Él me dijo, “yo lo tengo clarísimo y mientras yo esté aquí siempre cumpliremos con el mandato”. Tras la reunión, en un aparte le transmití mi inquietud por la evolución de los acontecimientos. ¿Qué vais a hacer? “No tengas ninguna duda, Diego, lo tenemos claro y obedeceremos”.

La fiscal Madrigal ha preguntado “¿Había un ambiente de confianza mutua?”, “El ambiente era complicado, Ferrán López deja constancia que no están conformes con la figura del coordinador y los servicios jurídicos interponen un recurso contencioso administrativo contra una orden verbal mía –la de modificar el plan de actuación de los Mossos- pero fue una reunión con cordialidad, sin la tensión que había con el mayor Trapero”.

En la del 27 de septiembre, Trapero trasladó al fiscal que era difícil “evitar la votación en la calle”. El major de los Mossos pidió que se delimitara el alcance de lo que podía considerarse o no referéndum: “A ver si va a haber cuatro individuos votando en una caja de zapatos y vamos a tener que impedirlo”.

De los Cobos recuerda el “ambiente tenso” de la reunión el 28 de septiembre, cuando le dijo a Puigdemont que lo esencial era impedir el referéndum: “Le dije que no podíamos confundir lo sustantivo con lo adjetivo. Y lo sustantivo era el mandato judicial, que era impedir el referéndum. Y que de la forma de hacerlo se podía hablar”.«El presidente de la Generalitat ponía sobre la mesa que el bien supremo era la convivencia ciudadana, porque así figuraba en el auto de la magistrada que hablaba de actuar sin afectar la convivencia. Y parecía que pretendía agarrarse a un clavo ardiendo, a esa expresión, para condicionar cualquier tipo de actuación policial».

La sugestión que hizo de los Cobos a Puigdemont, en la Junta de Seguridad, el 28 de septiembre, de desconvocar el referéndum ilegal, fracasó.

«La Junta de Seguridad fue una situación kafkiana. Se convocó el día 27 por la tarde, después de que la magistrada haya notificado su auto, y siendo como es un órgano paritario, se convoca de manera unilateral por el entonces presidente de la Generalitat, con menos de 24 horas de antelación y con un solo punto en el orden del día, que decide él y que era aún más surrealista. Algo así como “coordinación de los dispositivo de seguridad a establecer para el referéndum de autodeterminación del 1 de octubre”, cuando era una actividad declarada ilegal».

Las dudas de Pérez de los Cobos sobre los Mossos venían de “tiempo atrás”. “No las teníamos nosotros, sino toda la sociedad. Era la pregunta que se hacía todo el mundo desde que se había anunciado que se iba a seguir adelante con el desafío de convocar un referéndum”.

Ha señalado Pérez de los Cobos que: “Como se daban por parte de Mossos las tres condiciones: insuficiencia, inadecuación e ineficacia, actuamos por nuestra propia iniciativa, no tenía sentido mantener la coordinación porque la unidad de propósito había desaparecido”. Y revela una conversación con Trapero a mediodía del 1-O. “Una vez más tuvimos una diferencia de criterio palpable sobre lo que estaba haciendo cada cual”. El testigo dice que pensó entonces en una frase pronunciada por Trapero en la Junta de Seguridad del 28-S: “Cada uno es responsable de sus actos”.

Pérez de los Cobos: “Como se daban por parte de Mossos las tres condiciones: insuficiencia, inadecuación e ineficacia, actuamos por nuestra propia iniciativa”

Sobre la presencia de ‘encapuchados’, el coordinador ha confirmado que había “gente encapuchada” y que incluso avisaban de la presencia de los cuerpos policiales. “Nos sorprendió el grado de virulencia al que tuvimos que hacer frente cuando las unidades trataban de acceder a los colegios. En la mayoría había unos grupos de masas perfectamente conformadas que mediante la fuerza física trataban de impedir el acceso de las unidades de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que tenían obligación de entrar por mandato judicial para impedir el referéndum”.

A propósito de la paralización de la actividad ha dicho: “Había que tener en cuenta el extraordinario desgaste físico de estos efectivos, que se habían levantado a las cuatro de la mañana pero en ningún momento hubo orden de paralizar la actuación, no sé de dónde ha salido. No hubo ninguna orden de dejar de actuar”. Los agentes actuaron en muchos casos con las propias manos para evitar actuaciones de mayor lesividad”, mencionando que hubo “casos de violencia muy grave”

Y ha dejado claro que “solo se actuó contra las personas que trataban de impedir el acceso de los agentes a los colegios, y en ningún caso contra pacíficos votantes, ancianos, niños o personas con discapacidad”.

El llamamiento de Puigdemont a defender las urnas “complicó muchísimo las actuaciones, el grado de virulencia de los grupos se incrementó considerablemente, las actuaciones se prolongaban en exceso en el tiempo, a veces más de una hora. Y “el binomio (pareja) de mossos daba marchamo de institucionalidad a un proceso que era ilegal. Este sistema no sirvió para nada, sirvió para diseminar la fuerza y hacerla inoperativa”, según Pérez de los Cobos, que pidió en vano a la policía catalana que cambiara esa manera de actuar contra el referéndum.

La fiscal Madrigal, que ha hecho a Pérez de los Cobos un examen concienzudo, le ha preguntado por los criterios de los Mossos para informar sobre los movimientos de Policía y Guardia Civil. “Se detectaron patrullas de vehículos camuflados de los Mossos realizando labores de seguimiento sobre nuestras unidades, incluso a los lugares donde se alojaban». Considera que había más intención de «facilitar el referéndum» que de impedirlo.

“Se detectaron patrullas de vehículos camuflados de los Mossos realizando labores de seguimiento sobre nuestras unidades, incluso a los lugares donde se alojaban”

Según el coordinador, los Mossos impidieron ‘activamente’ la actuación policial: “En la mayoría de casos, fue pasividad absoluta, incluidos los casos en los que las fuerzas de seguridad del Estado acudieron a los colegios”. El testigo relata que, además, en 10 o 11 casos: “la actividad fue más allá de la pasividad e intentaron obstruir físicamente la actuación de nuestras fuerzas”, lo que desembocó en “situaciones delicadas”. En algunos casos, los propios Mossos sostenían las urnas mientras los ciudadanos depositaban su voto».

La Fiscal inquiere: ¿Los Mossos favorecieron la consulta en lugar de impedirla?” a lo que el coronel ha respondido: “El dispositivo estaba encaminado a facilitar el desarrollo de la consulta en lugar de impedirla”.

Por momentos la declaración del testigo ha resultado demoledora: “Algunas personas fueron usadas como escudos humanos para proteger los centros de votación el 1-O. En determinados colegios, colocaron a niños y personas mayores como la vanguardia de esos parapetos. Y la “hostilidad” hacia las fuerzas de seguridad estatales “Inicialmente solo se vio en las actuaciones judiciales, pero se fue extendiendo poco a poco a casas cuarteles, comisarías del Cuerpo Nacional de Policía y el 20 de septiembre, con la llegada de los refuerzos, esas situaciones de fuerte agresividad fueron cada vez más y más virulentas”.

El coronel ha dicho en esta declaración -de enorme importancia- que el referéndum, que era un “hito fundamental en todo el proceso organizado por la Generalitat en el camino hacia la independencia, tuvo tres patas: la actuación convergente de los convocantes, la dirección de un cuerpo policial que diseñó un dispositivo encaminado a facilitar el desarrollo del referéndum, y para que la actividad de los Mossos no surtiera efecto. Se diseñó un escenario que conduciría a la inactividad del cuerpo y ese escenario lo articularon otros colectivos sociales, esos grupos de personas que se establecieron en los colegios para impedir la actuación de los Mossos conforme al plan de actuación que ellos habían definido”.
“La coordinación policial se quebró entre sospechas, deslealtades y acusaciones mutuas sobre cómo cumplir la orden de frenar el referéndum”. Pérez de los Cobos ha afirmado que hubo resistencia “pasiva” durante el referéndum, pero también y “en la mayoría de los casos”, esa resistencia se convirtió en “activa”.

Se le reprocha contradicción porque en la fase de instrucción dijo: “El cumplimiento de la ley está por encima de la convivencia ciudadana” y en la sesión de este miércoles ha afirmado: “En un Estado de derecho es imposible la convivencia ciudadana sin el respeto a la ley”.

Pérez de los Cobos defiende la actuación de la policía el 1-O. “Teníamos un mandato de la magistrada para actuar en locales y eso es lo que teníamos que llevar a efecto con la mayor profesionalidad, que es lo que se hizo”, dice el coronel.

El abogado Homs ha preguntado a Pérez de los Cobos si considera un “éxito” la actuación policial. “Se cumplió el mandato judicial porque lo que ocurrió el 1 de octubre no fue un referéndum”. “Entre comillas votar sí se pudo”. Sobre la intervención policial el 1 de octubre, Pérez de los Cobos ha relatado: “La hicieron unidades muy duchas en manifestaciones y altercados de orden público, muy acostumbradas a intervenciones de este tipo y actúan con los criterios de actuación que recoge nuestra normativa”

Ha tenido unas palabras para suavizar la dura invectiva contra el mayor de los Mossos: “Estoy de acuerdo con el señor Trapero con la parte de que cualquier intervención debe buscar siempre garantizar la seguridad de los ciudadanos, y con mucho más énfasis cuando hay personas vulnerables. En lo que no estoy de acuerdo es que eso se convirtiera en el fin último de la actuación cuando tenemos un mandato que nos ordenaba unas actuaciones muy claras”, dice Pérez de los Cobos.

El coronel insiste en que no hubo cargas policiales. “¿Qué entiende por carga?”, le pregunta el abogado Pina. A lo que ha respondido el coronel coordinador: “Desde el punto de vista de técnica policial es una actuación contundente para disolver una manifestación o desalojar un centro o un espacio. Ese día [el 1 de octubre de 2017] no se disolvió ninguna manifestación ni tampoco se practicó ningún desalojo”, recuerda el coronel de la Guardia Civil. La explicación abre un rifirrafe entre el letrado y el juez. Marchena ha reprendido al abogado cuando este le ha dicho a De los Cobos que puede estar mintiendo al decir que no hubo cargas el día del referéndum ilegal: “No intentemos, como no le guste una respuesta, advertir al testigo de que puede convertirse en un delincuente”.

El presidente del tribunal le ha agradecido su testimonio que “ha sido ‘esencial’ para las acusaciones y las defensas”.