Decimocuarta jornada, quinta semana del juicio del procés en el Tribunal Supremo, que se ha retrasado porque el fiscal Javier Zaragoza “se ha olvidado las gafas de cerca”, según ha explicado el presidente del Tribunal

Comparece, de nuevo, el ex comisario de Información de los “Mossos”, Manel Castellví para contestar a las defensas de los acusados, que estaban pendientes de interrogarle.

En su declaración de la semana pasada, el testigo reconoció que los jefes de los “Mossos”, días antes del 1-O, advirtieron a Puigdemont, Oriol Junqueras y Forn de la posibilidad de que se produjera una “escalada de violencia” en dicha jornada, a lo que los políticos respondieron que se seguiría adelante con la consulta. Trataron de convencer al Govern de que desconvocara el 1-O por riesgo de violencia. Su testifical ha sofocado a sectores del independentismo que le han tildado de traidor. No en balde su testimonio se considera clave para fundamentar las tesis de las acusaciones.

Con tiempo para la reflexión durante el largo fin de semana, el comisario Castellví parece más cómodo que en la sesión del pasado jueves aunque ha respondido de forma lacónica, asintiendo a las afirmaciones del letrado.

A preguntas de Melero, ha admitido que no hubo injerencias políticas en el plan de actuación de los “Mossos”. “El plan preveía el uso de la fuerza y las condiciones que debían darse para ello. Las circunstancias del 1 de octubre ‘no desbordaron’ el plan de actuación de los “Mossos”. Que yo sepa, la Fiscalía puso énfasis en que el dispositivo no era suficiente. Bajo mi criterio, era por cuantificación”

“El plan preveía el uso de la fuerza y las condiciones que debían darse para ello.”

El testigo Castellví ha afirmado que “La juez del TSJC modificó ‘totalmente’ la instrucción de la Fiscalía contra el referéndum. El fiscal ordenaba cerrar colegios y establecer cordón de seguridad, y la juez no ordenaba nada a ese respecto. Los “Mossos” entendían que ni legal ni operativamente se podían cerrar los colegios antes del 1 de octubre”.

El ex jefe de información ha señalado que: “La información de inteligencia fue compartida entre Guardia Civil, Policía Nacional y “Mossos”. El escenario del 1 de octubre sería de actividades en los colegios, y nos encontraríamos a gente haciendo resistencia pasiva a la actuación de los agentes. No se preveían actos de violencia”.

Los “Mossos”, según Castellví, “nunca” establecieron vinculación entre los CDR y el Govern, ha afirmado Castellví. “Hasta el 1-O eran grupos inconexos, aunque con unidad de criterio, sin estar coordinados. Tras las manifestaciones de 2 y 3 de octubre, se crea una entidad que los coordina, un perfil de Twitter, y a partir de ahí hubo una coordinación, siendo la exposición máxima el 8 de noviembre cuando consiguieron colapsar las carreteras de Cataluña”.

El comisario Castellví ha señalado que la actitud del Gobierno de Puigdemont no les llevó a modificar el plan de actuación contra el 1-O ni los mandos se plantearon dimitir ni poner de manifiesto la actitud del cuerpo ante el referéndum.

Melero ha preferido no entrar en detalles sobre la reunión del 28 de septiembre de 2017, en la que la cúpula de “Mossos” advirtió de posible violencia el 1 de octubre de seguir adelante con el referéndum. El gran cambio respecto de la semana pasada, es que hoy, Castellví ha asentado que “no se preveían actos de violencia el 1-O”.

A renglón seguido, ha declarado el jefe de la Comisaría General Técnica de Planificación de la Seguridad de la policía autonómica, Emili Quevedo.

Al tener la condición de investigado por un juzgado de instrucción de Cataluña, ha comunicado que, pese a ello, está dispuesto a declarar. El juez Marchena le ha recordado: “Cualquier pregunta que considere que le compromete a su presunción de inocencia tiene derecho a rechazarla”.

El comisario Quevedo que ha tenido dificultades para dar con las palabras adecuadas, las mismas que experimentó Castellví, ha iniciado su deposición así: “En una primera toma de contacto entre Forn, y el mayor Trapero, el nuevo conseller nos dijo que él ‘tenía clara la separación entre la actividad política del Gobierno y la actividad operativa y el cumplimiento de la ley por parte de la policía’. Nuestra absoluta disconformidad fue con las expresiones públicas que habían hecho miembros del Govern, una era la del conseller Forn, en términos de contraposición entre los principios de actuación y el cumplimiento del mandato judicial, como si hubiera que decidir si una cosa tuviera que prevalecer sobre la otra. De sus manifestaciones quedaba manifiestamente claro que ponían en prevalencia una cosa sobre otra”.

El fiscal Zaragoza ha preguntado a Quevedo por el dispositivo Àgora, consistente en reuniones entre mandos de los “Mossos, a raíz de las instrucciones de la Fiscalía para impedir el referéndum: “Se puso en marcha por “el clima de tensión que se vivía en Cataluña” durante el mes de septiembre de 2017. Había necesidad de proteger especialmente determinadas instituciones o personas, con un operativo para cubrir ‘distintos ámbitos’ de seguridad en Cataluña (instituciones de la Generalitat, órganos judiciales, órganos de la Administración General del Estado, protección de determinadas personas en situación de riesgo) durante los meses del procés. Un paraguas para dar cobertura y poder hacer un mayor seguimiento de la actividad de los “Mossos”.

Sobre los hechos del 20 de septiembre de 2017, Quevedo ha dicho: “Mi unidad tuvo que improvisar un centro de coordinación para gestionar lo que iba sucediendo, cuando miles de personas se concentraron frente a la sede del Departamento de Economía de la Generalitat para protestar por unos registros judiciales. Los registros, ordenados a la Guardia Civil, no fueron comunicados con anterioridad a los “Mossos” (la causa estaba bajo secreto de sumario). Ante la pregunta de si la Guardia Civil pidió entonces apoyo a los “Mossos”, ha reconocido: “Sé que hubo varios requerimientos de la Guardia Civil para darles apoyo en varios lugares de Cataluña. Tenía que ver para que la comitiva judicial pudiera salir sin mayores problemas de la consellería”. No recuerda si ese día hubo un intento de agresión a dos agentes de los “Mossos d’Esquadra” de paisano “que fueron confundidos con guardias civiles”. Sé que en el Centro de Coordinación hubo momentos de tensión con el lanzamiento de alguna botella a la línea de orden público”.

No recuerda si ese día hubo un intento de agresión a dos agentes de los “Mossos d’Esquadra” de paisano “que fueron confundidos con guardias civiles”.

El testigo ha declarado que “Trapero quería un mando operativo, no político. El major nos comunicó que no estaba de acuerdo en que se estableciera una figura de coordinador porque consideraba que esa figura debía recaer no en un responsable de la estructura política, sino en un mando operativo”

El comisario Quevedo ha dicho que con las órdenes de Fiscalía para impedir el referéndum (sustituidas luego por el auto del TSJC) hacían falta “entre 30.000 y 40.000 efectivos”. Ha preguntado Zaragoza “¿El dispositivo fue suficiente?” a lo que ha contestado: “Desafortunadamente, el cumplimento absoluto y completo no se pudo llevar a cabo en su integridad” . “¿Qué parte del auto cumplieron ustedes?”, ha insistido el fiscal. “Inhabilitar y cerrar el máximo número de centros de votación que fue posible. Conseguir la inactividad absoluta de 2.300 centros de votación en toda Cataluña. Si no se pudo conseguir con todos los efectivos que aportaron las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Mossos, es obvio que no se pudo cumplir en su totalidad”.

“¿Qué les decían a ustedes los miembros del Govern?” Ha preguntado Zaragoza: “Forn no intervino, Junqueras dijo que él creía que no habría ningún tipo de resistencia, cuando los agentes intervinieran, la gente iba a dejar que pacíficamente actuara y Puigdemont dijo que el Govern tenía un mandato que cumplir y que lo iban a llevar adelante, que entendían nuestras razones, pero que tenían un mandato avalado por las elecciones y que iban a llevar adelante sus planes.

Ha percutido el fiscal Zaragoza: “¿Advirtieron de problemas de orden público y seguridad?”. “Eso le correspondía al comisario Castellví, pero en términos generales, se dijo que ese día habría una alta movilización de personas y que podría haber algún problema de seguridad entre partidarios y detractores del referéndum. Ha insistido Zaragoza: “¿Se plantearon el escenario de choques con las fuerzas de seguridad?”. “Era un posible escenario, sí”.

Ha confirmado que los “Mossos” advirtieron al Govern del riesgo de mantener el referéndum y solicitaron su desconvocatoria y ha tratado de defender lo que específicamente era de su competencia: el despliegue de “Mossos” para el 1-O.

Preguntado por el fiscal sobre la no presencia de los antidisturbios autonómicos ante los colegios, el comisario Quevedo se ha escaqueado: “Se aprobó que “Mossos” tuvieran presencia policial en todos y cada uno de los centros de votación. Durante el 1-O, en Barcelona había una serie de actividades que tuvieron ocupada a la Brigada Móvil: una manifestación anarquista, una manifestación contra el referéndum, una concentración de Falange frente al Palau, el partido Barcelona-Las Palmas, que se realizó a puerta cerrada. Además, tenía que cubrir una manifestación que se preveía muy mayoritaria de la ANC para dar publicidad a los resultados del referéndum”

La abogada del Estado ha preguntado por la decisión de cómo debía abandonar la letrada del Toro, el Departamento de Economía. “Fui testigo de que hubo mucha confusión. No se sabía si quería salir con toda la comitiva, ella sola… Ello motivó que finalmente, por orden directa del ‘major’ Trapero, le encargara a un “Mosso” que hablara directamente con la letrada y le preguntara qué quería hacer”.

El testigo Emili Quevedo ha defendido que tener una patrulla (binomio) en todos los centros “daba una información veraz” sobre la situación y permitía evaluar “dónde era más adecuado” enviar “otros recursos”. El Ministerio del Interior y los mandos del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil consideran que ese dispositivo resultó estéril. “La realidad”, ha admitido Quevedo, “es que en muchos centros no se pudo llevar a cabo el mandato judicial”.

“La realidad”, ha admitido Quevedo, “es que en muchos centros no se pudo llevar a cabo el mandato judicial”.

A preguntas del abogado de Vox, el testigo ha afirmado: “Se aportaron todos los efectivos disponibles que eran adecuados a la tipología del dispositivo que se afrontaba (…) De la plantilla de 16.600, unos 800 están en segunda actividad, sin capacidad operativa, hay un absentismo de entre el 10 y el 12% y un cuerpo policial no puede volcar toda su plantilla en un dispositivo, porque una policía trabaja 24 horas y después de un dispositivo vienen otros”.

La figura de Josep Lluís Trapero, máximo jefe policial de los “Mossos” durante el procés, está protagonizando las últimas sesiones el protagonismo en el juicio: “La preocupación de Trapero era tener el mayor número de efectivos disponibles, fue el propio major el que ‘forzó’ un aumento de efectivos”.

Sobre los “escudos humanos” de ancianos y niños ha explicado Quevedo: “En muchos colegios hubo personas que tenían intención de impedir el mandato judicial ¿eran organizados o espontáneos?”, ha preguntado a Ortega-Smith. “No tuve conocimiento, eso es de un ámbito, de inteligencia, al que no tengo acceso”.

El letrado Melero, abogado del conseller Forn, ha preguntado a Emili Quevedo si hubo alguna pauta o influencia política de su defendido en el dispositivo policial del 1 de octubre. El comisario encargado de este plan operativo lo niega. Quevedo ha mantenido que “las instrucciones de la Fiscalía decayeron” cuando entró en vigor el auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), el 27 de septiembre de 2017. Lo cual entra en conflicto con la declaración previa de los máximos responsables de la Policía y la Guardia Civil en Cataluña que lo interpretaron de modo distinto y aseguraron que las instrucciones seguían vigentes.

El número dos de la policía autonómica, Ferrán López, número dos de los “Mossos”, comunicó a Quevedo el mismo día 1, que el mecanismo de coordinación no iba a funcionar: “Había sido convocado a cuatro reuniones de coordinación. Cuando regresó de la primera, nos dijo ya que no habría ninguna otra y que, a partir de aquel momento, la coordinación se establecería a través del contacto telefónico suyo con Pérez de los Cobos”.

El comisario Quevedo ha revelado: “A las dos de la madrugada del 20-S, desde el centro operativo con las imágenes del helicóptero, veíamos a individuos sacando objetos de los vehículos de la Guardia Civil. Se activó la petición de intervención de los efectivos de orden público. Tenían una actitud bastante distinta a la actitud que, en general, habían tenido los concentrados durante el día. Lo cual no es muy distinto de lo que pasa en otras concentraciones. El personal que queda al final suele ser más conflictivo”.

A preguntas de van den Eynde, el testigo ha matizado que el análisis de la unidad de Información de los “Mossos” planteaba un escenario que, en general, apuntaba más a la “resistencia pasiva” durante el 1-O.

Lo más sobresaliente de la deposición de Quevedo es que Puigdemont desoyó, dos veces, la petición de los “Mossos” de que desconvocara el referéndum del 1-O debido al “clima de tensión” que se vivía en Cataluña.

Han prestado declaración directivos de Unipost. Albert Planas, director de producción, Juan Fuentes, director de operaciones, Santos Falcón, jefe de producción, todos ellos de Unipost y David Palanqués, ingeniero industrial y responsable de proyectos del Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (CTTI) de la Generalitat.

En respuesta a la fiscal Madrigal, lo más sobresaliente ha sido que han negado conocer en un primer momento que el encargo de distribución de la Generalitat fuera para el referéndum ilegal del 1-O, que las cartas jamás se cobraron y que ni siquiera se repartieron, que “no estábamos en disposición de decirle a un cliente de ese volumen de facturación que no le atendemos, pero siempre dentro de un orden” y uno de ellos que “en ninguno de los años que he estado en Unipost he hablado con nadie de la Generalitat”.