38ª sesión del juicio

En esta jornada han declarado ciudadanos catalanes lesionados por la acción policial contra el referéndum ilegal de autodeterminación del 1 de octubre de 2017.

• El primer testigo es Santiago Valls, que acudió a votar el 1-O en el Colegio Nostre Llar, de Sabadell.

El testigo ha respondido a las preguntas del letrado Van den Eynde: “Empezaron a llegar policías, y en cuestión de minutos había muchos. Estábamos haciendo cola y entró la policía y nos separó en dos grupos, yo quedé frente a la escuela y otro en la acera. Nos separaron por la fuerza, hicieron como una cuña, se abrieron paso y dejaron a la multitud separada en dos bloques. Sin mediar palabra empezaron a sacar gente, estábamos haciendo gesto de protesta y manifestación. Me cogieron dos policías, me llevaron al otro lado y desde ahí pude ver algo que no hubiera imaginado: golpes, gente a la que cogían por el pelo, escenas espeluznantes. Vi cómo cogían a la gente por el suelo, a la que tiraban, otro que daba patadas, a otros los cogían normalmente, fue algo bastante violento, no me lo esperaba. La policía estuvo sacando a la gente de manera bastante violenta y rompieron la puerta y entraron dentro del colegio, sacaron gente de dentro de las escuelas, y luego salieron agentes con unas bolsas de basura y se retiraron calle abajo. Se fueron. En ningún momento los ciudadanos agredieron a la policía”.

La escuela Nostra Llar era el colegio al que tenía previsto acudir a votar la entonces presidenta del Parlament Carme Forcadell.

A preguntas del fiscal, ha respondido Valls: “Voté en ese colegio, voté con toda normalidad que se puede tener después de que pasó lo que pasó. Me hicieron daño pero lesiones no tuve en mi caso. Pudiera ser que dijera algo fuera de tono pero comprendan que estábamos ejerciendo la voluntad de votar, nos estaban agrediendo. Amenazas no, oí cantos y gritos a favor de poder votar. Los únicos golpes que vi fue de la policía a la gente. Recibí alguna patada meramente provocativa de la policía”.

El testigo ha concluido: “Como el 9 de noviembre, sabíamos que no se podía producir la votación, que estaba prohibida, pero también sabía que votar no era ningún delito”.

“Fue un mal rato considerable, el tiempo que duró no lo sé. Supongo que tardaron en acceder a la puerta porque no se supo mediar, porque llegaron y entraron de esa manera. La gente estaba de pie pacíficamente, como protesta”.

• La siguiente testigo es Pilar Calderón, apoderada en el centro Nostra Llar de Sabadell.

“Vimos cómo la policía arrastraba y pegaba a la gente para sacarla de ahí, vi como un policía levantó la porra a una abuelita que estaba sentada en una silla”. Calderón ha afirmado que ningún votante se abalanzó sobre la policía o agredió, amenazó o insultó a los agentes.

La testigo ha aseverado que: “Los agentes reventaron la puerta de la cocina, la puerta del gimnasio del Nostra Llar. Los policías se llevaron material escolar, algunos disfraces, juguetes… No se llevaron material electoral. Se lo llevaron en una bolsa de basura”.

La testigo Calderón ha relatado: “Estuve toda la noche dentro del colegio, hicimos yoga, teatro, actividades deportivas, decidimos hacerlo para votar. Mi hija no va a esta escuela y conozco a padres y madres y ese era mi centro de votación. Hicimos actividades por la orden de cerrar colegio, era una forma de manifestar nuestro derecho al voto, no sabíamos que la policía iba a venir a cerrar los colegios. Vi llorar, incluso yo lloré, no sufrí lesiones. Estuvieron una hora y media o dos, porque no encontraron nada. Pasado un rato decidimos entre todos que se volviera a abrir, había una pareja de “mossos” que lo que hacía era auxiliar a la gente herida” .

Ha proseguido: “Yo era apoderada, estaba observando y estaba allí, no hice nada en especial. La policía entró con porras rompiendo la cristalera, no había nadie allí. La puerta estaba abierta y rompieron la cristalera. Allí estábamos sentados en el suelo manifestándonos con las manos levantadas. Fui yo voluntariamente como apoderada de ERC. Me dieron la identificación, era una manera de ver el proceso del referéndum. Pertenezco a Ómnium, no recibí instrucciones para ejercer como apoderada”.

La testigo ha admitido que los presentes en el colegio impedían el acceso a la policía al centro.

A petición de las defensas, el juez Marchena ha preguntado: “¿Cómo impedían el acceso al centro?” Calderón: “Sentados en el suelo con las manos levantadas y diciendo votarem”.

• El tercer testigo es Julià Fernández Olivares, teniente alcalde del Ayuntamiento de Sabadell

También estuvo en el Nostra Llar: “Llegué a la escuela sobre las 8.30 y estaba llena de gente que iba a votar, la calle estaba cortada de tanta gente que había. Cuando estábamos esperando llegaron unas cuantas unidades de antidisturbios que entraron directamente por el medio de la calle y separaron en dos partes a la gente que estaba esperando. Empezaron a retirar y sacar gente de delante del colegio, yo estaba en un lateral, y cuando llegaron a mí, a un señor lo sacaron dándole puñetazos en la espalda y arrastrándole de los pelos. A mí me dieron un golpe en la mejilla izquierda, mis gafas cayeron al suelo, me sacan entre cuatro y luego me dan patadas en la espalda, mi chaqueta y mi bolso se rompieron. A muchos se les golpeaba, se las arrastraba como si fueran maletas, se las sacaba de manera contundente y eso deja una huella en aquel día y que se manifiesta de diferentes maneras los días siguientes: los concejales mandaban whatsapp lamentando lo que pasó con los vecinos, 23 concejales de 27 lo denunciaron”.

El testigo ha contado: “”Fui a la escola Nostra Llar a acompañar a un compañero a votar. Había dos mossos y me dijeron que intentaron cerrar el colegio y que no pudieron porque había mucha gente. Estábamos indignados porque era la vulneración de un derecho fundamental, pero no vi ninguna actuación de ese tipo agresiones o insultos a los policías. No vi nada más que ver gente pasivamente allí delante. Unos se fueron voluntariamente cuando se lo dijo la policía y a otros nos retiraron. En un momento donde ves vulnerar tus derechos puede que alguien o incluso a mí se me escapara algún insulto”.

El teniente alcalde ha dicho: “Me dieron un golpe en la mejilla izquierda y me arrastraron. Del golpe que me dieron me tiraron al suelo y me arrastraron”,

“Después de estar allí, fui a votar a la Escuela Industrial. Antes fui a cambiarme porque llevaba la chaqueta rota y se me habían caído las gafas. Con el censo universal pude votar, no sé cómo funcionaba, fui a votar y pude votar”.

Fernández dice que responde a Vox “por imperativo legal”. “Correcto”, le ha contestado el juez Marchena.

• El cuarto testigo es Joan Pau Salvadó.

Estuvo en un pabellón de Sant Carles de la Rapita (Tarragona). Fue a votar con su hermano y la pareja de este. “Había ambiente de emoción, nos conocíamos todos, íbamos con esperanza de poder votar”.

Sobre las nueve de la mañana entraron al pabellón unas 300 personas y él decidió esperar fuera. Sobre las 9.15 llegó la Guardia Civil, primero con agentes de seguridad ciudadana. Ha declarado con emoción: “Sin aviso y sin decir nada entraron a sacarnos de malas maneras, si alguien caía al suelo no les importaba mucho, nos empujaban. Luego llegaron otros agentes a apalearnos, nos pegaban en la cabeza sin ningún problema. Se pusieron en formación, nos pegaban en la barriga, el hígado, las partes bajas y según caían de dolor les abrían la cabeza. Me acuerdo del ruido de las porras cuando abrían las cabezas. Vi a gente amiga íntima, a los carniceros del pueblo, vi a amigos, pasteleros, pescadores”,

” A los agentes les decíamos que se fueran a sus casas, que solo queríamos votar. Todo el mundo estaba con las manos en alto, todo el mundo era pacífico y si alguno hizo una intención de algo le decíamos que éramos gente pacifica y que queríamos votar. En ningún momento nos hablaron, entraron a saco, en ningún momento pensé que fuera a venir la Guardia Civil”.

El testigo ha negado que insultaran o amenazaran a los agentes de la Guardia Civil, como afirmaron los agentes en su declaración.

“Al final voté en Alcanar cuando me enteré por las redes sociales de que había un censo universal. Fue el mejor voto de mi vida”.

A preguntas del fiscal Fidel Cadena, el testigo ha explicado: “Desde el 84 se grita ‘fuera las fuerzas de ocupación’ en las Diadas. Y algunos durante un rato dijeron ‘asesinos’, cuando se vio a la gente con la cabeza rota”.

Ha afirmado Salvadó: “Sabía que el referéndum había estado suspendido por el TC y creo saber que votar no es delito. También supe que deberían habernos protegido y no pegarnos”. El testigo ha reconocido que la justicia había ordenado paralizar el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. También ha reconocido saber que Interior había reforzado a los “Mossos” con un despliegue de Policía y Guardia Civil contra la consulta del 1-O.

“Para mí era el voto más importante de mi vida, por eso voté a buenas personas, para llegar a ese día…Cuando se acercaron a nosotros los guardias civiles de seguridad ciudadana, de policía judicial, fue para empezar a sacarnos. El problema es que éramos muchísima gente, era imposible que la judicial nos pudiera sacar a todos. Se apartan dos metros y esperan a que lleguen los otros, y la gente les pedía que no les pegaran, que se marcharan a sus casas y les dejaran votar en paz. Cuando empezaron a abrir las cabezas de la gente que se manifestaba pacíficamente, en un momento de shock emocional un grupo pequeño de gente les llamó asesinos”, No vi ningún tipo de patada, vi a un grupo de guardias civiles dando una paliza a un grupo de personas al final”.

• El siguiente testigo es Albert Salvadó, concejal de Sant Carles de la Rapita, que está siendo investigado en Cataluña por su actuación el 1 de octubre de 2017.

El testigo llegó al centro de votación con su mujer: “Con la incertidumbre de si habría gente, de si estaría habilitado para poder votar. Era una jornada que se preveía de ilusión. Vimos que estaban llegando muchos vehículos de la Guardia Civil, salí hacia la plaza y como centenares de personas, llegaron 20 o 30 efectivos sin protecciones, y sin preguntar nada empezaron a sacar a la gente de la puerta del colegio. Vi salir disparado al tío Juanito, que siempre va con camiseta del Barça y barretina”.

El concejal ha contado casos de vecinos -el amigo Agustí, el Fede- que, según ha afirmado, fueron agredidos por las cargas de la Guardia Civil: “Empezaron a cargar con mucha violencia, vecinos de toda la vida del barrio de Chicago, López siendo apaleado sin ningún tipo de justificación, con los brazos en alto… Eso duró mucho tiempo. Estaba mi primo Xavi, mi hermano Marc… y sufrieron lesiones, como fracturas de cabeza. La Guardia Civil nos dio en la zona del vientre, te agachabas, te protegías porque buscaban la cabeza”. No vi ninguna actitud agresiva por parte de la gente de La Rápita”.

El testigo Salvadó ha declarado: “Los ‘mossos’ estuvieron durante la jornada levantando actas y yo estoy investigado por una de esas actas que levantaron, con la que no estoy nada de acuerdo”. También ha reconocido que algunos compañeros le dijeron que los agentes de la policía autonómica catalana les habían advertido de que el referéndum era ilegal.

Ha concluido: “Muchos críos fueron alojados en un bar de enfrente, porque desamparados, su padre o su madre o los dos estaban ahí, y en el bar recogieron más de una docena de niños, a los que protegieron. No se me escapaba de que había ciertas advertencias de que el referéndum había sido prohibido por los tribunales”.

• El tribunal llama al sexto testigo, Jordi Rubinat,

Estuvo presente en un colegio de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), el 1 de octubre: “Se hicieron colas para poder votar, gente de todas las edades y de todo tipo. Estuve casi todo el día, pensé que era un hecho muy importante, llevaba esperando durante mucho tiempo poder decidir el futuro de mi país”.

La Guardia Civil llegó al colegio electoral por la tarde. “Se creó una situación de tensión, de qué va a pasar, la gente ya había visto lo que había pasado en Barcelona y otros lugares por la mañana, había cierta inquietud. Salimos fuera del recinto escolar y se entabló una discusión entre varias personas sobre qué hacer: sentarse y manifestar el derecho a votar, o apartarse. El consenso fue que quien quiera sentarse que lo haga de forma pacífica y quien no, que se quedara a un lado. Nadie me indujo a hacer nada, ni estas personas (los acusados) ni nadie que estuviera en los alrededores de la escuela, fue algo personal. Llegaron y nos empezaron a pegar. La Guardia Civil aparcó los vehículos a unos ochenta metros, eran unos treinta agentes. Se pusieron en formación con sus escudos y defensas, y a paso ligero fueron acercándose a nuestra posición. Empezaron a pegar. Yo no oí ninguna advertencia, y si la dieron yo no escuché nada. Estuvieron un rato pegando a la gente indiscriminadamente a todo el mundo que se encontraba en su trayectoria. Recibí unos cuantos porrazos; afortunadamente me cubrí la cabeza, porque iban directamente a la cabeza. Me dieron un puñetazo en la sien derecha”.

Le ha preguntado el fiscal: “¿Sabía que existían resoluciones del Tribunal Constitucional y un auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que prohibía la votación por ilegal?” El testigo: “No estoy muy al caso, pero creo que impedía al Govern hacer acciones, yo solo fui a votar. En ese momento no sabía que la Guardia Civil tenía orden de actuar, lo he sabido después”.

• La séptima testigo es Carmen Rallo, alcaldesa de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona)

Ha explicado la testigo: “En el colegio había mucha gente, habían traído cosas para desayunar y estuvimos desayunando, y los críos estaban jugando. Se dijo que llegaban los guardias y cuando salí al patio oí gente gritando y los vi cuando entraron en el patio. Entraron a presión, vi que golpeaban a un vecino en la cabeza con una porra. Hicieron dos filas y crearon un pasillo por el que entró gente, que iba grabando. Los agentes iban con mazos y tenazas y rompieron la puerta de acceso al colegio. Oíamos golpes y habían reventado las puertas de dirección, de la despensa de la cocina…”

La alcaldesa ha proseguido: “Yo solo vi a la policía dar golpes. Sabíamos que el referéndum estaba suspendido por el Constitucional pero entendíamos que teníamos todo el derecho a votar, a expresarnos y poder manifestarnos.

Cuando se le ha preguntado si el Gobierno le notificó la prohibición de ceder locales para el referéndum ilegal, ha contestado: “Recibí varias comunicaciones esos días, pero no recuerdo. Me parece que de la Generalitat no he recibido una carta en el que se pedía ceder los colegios para el 1-O”.

• El octavo testigo es Emili Gaya, que acudió a votar a un centro de Sant Esteve Sesrovires.

El testigo se presentó en el colegio electoral sobre las cinco de la mañana, y posteriormente fueron su esposa, sus hijos y su nieta: “Se fue congregando gente progresivamente, en un tono tranquilo. La policía llegó con una dotación de unos 50 agentes de la Guardia Civil, a la gente que estábamos ahí congregados, esperando el final de la jornada, en un tono festivo, familiar, se nos quedó cara de sorpresa al ver la posición que tomaban. Luego hubo desconcierto al ver avanzar esa escuadra o batallón, he estado en muchas manifestaciones, incluso antes de la Constitución, y nunca había visto eso”.

Ha explicado el testigo: “Hubo una carga desproporcionada sobre unas personas que estaban en actitud pacífica, festiva, casi de celebración, fue una carga que no entiendo. Hubo golpes con la coraza para apartar a la gente y golpes de porra a diestro y siniestro, mientras la gente coreaba ‘somos gente de paz’, con las manos alzadas. Me dieron un golpe en la cabeza y caí al suelo, algunas personas intentaron atenderme y fueron víctimas de golpes de porra”. Había muchas lágrimas entre los concentrados. Sé que jurídicamente no tenía ninguna garantía, acudí por criterio propio, por mis creencias, nadie me impulsó a hacerlo. No vi dar patadas, sí protegerse con las piernas y haciendo movimientos para defenderse de la agresión de la Guardia Civil. Era gente que no se esperaba ser agredida por agentes perfectamente equipados”.

• El siguiente testigo es Ferran Soler.

El 1 de octubre de 2017 estuvo en el centro de votación El Castell de Dosrius (Barcelona): “Llegué temprano, había unas diez personas. Estuve varias horas en el colegio, excepto el tiempo que estuve en la ambulancia y el hospital. A mediodía, cuando había menos gente en la escuela, nos avisaron unos vecinos desde la entrada del pueblo de que estaban llegando muchos vehículos de la Guardia Civil. Espontáneamente nos abrazamos y empezamos a cantar el himno nacional de Cataluña, Els Segadors.

El testigo ha narrado: “Los policías entraron por una rampa, y en ese momento se hizo el silencio automáticamente, entraron con paso firme y decidido, muy rápido. El alcalde bajó y se adelantó tres o cuatro metros con los brazos arriba, supongo que para presentarse, la primera barrera de escudos lo empujó y le echaron a un lado, y empezaron a pegar indiscriminadamente. Un agente me pegó directamente en la mano derecha, de ahí mi lesión en el dedo índice de la mano derecha. Luego recibí un puñetazo directo en la cara de un sargento, que me tuvieron que dar puntos porque me hizo una brecha en el entrecejo. Veía las porras por encima de la gente, y un agente de paisano con una gorra pegaba un puñetazo a la gente”.

Ha proseguido el relato: “En ningún momento se trató de impedir que se llevaran la urna. Si hubiesen dicho que la gente se fuera de ahí, lo más seguro es que la gente se hubiera ido y se les habría dejado coger la urna”.

El testigo ha reconocido que sabía que el referéndum estaba suspendido por el Tribunal Constitucional, y recuerda que se lanzaron insultos a los agentes: “También escuché a un agente llamarnos, no sé si ratas o perros, y decirnos que nos iban a dar hasta en el DNI”.

Ha finalizado: “La votación continuó gracias al censo universal, vino gente de otros municipios y me quedé al recuento, desconozco qué pasó con la urna”.

• Turno para Marc Puigtió, alcalde de Sant Julià de Ramis, municipio donde residía Puigdemont.

Ha declarado el testigo: “A primera hora de la mañana, el equipo informático no funcionaba y cuando se tenían que abrir las puertas, una vecina chilló ‘¡Que viene!’, pero no era Puigdemont, sino un ejército de la Guardia Civil. Una columna rodeó a gente de la plaza y otra se puso a pegar a la gente que estaba en la puerta del pabellón. Tiraban a la gente por el suelo, les pegaban patadas, no pegaban por encima de la cintura porque había muchas cámaras. Dejaron a mucha gente inconsciente, no dejaron entrar la ambulancia, tiraron el cristal al suelo, un concejal mío les pidió un acta de entrada y le apartaron mal”.

El 1-O el entonces ‘president’ Puigdemont planeaba votar en Sant Julià de Ramis, pero la Guardia Civil intervino el centro.

El alcalde de Sant Julià de Ramis ha proseguido el relato: “La Guardia Civil fue directamente a por los vecinos, familias enteras que iban a votar, un domingo electoral como el del 28-A. Vinieron 200 guardias civiles en un pueblo de 3.000 habitantes”.

El letrado Van den Eynde ha dicho: “Quiero recobrar la serenidad para ejercer la función de defensa” y ha hecho una pausa dramática tras escuchar al alcalde de Sant Julià de Ramis.

Ha preguntado el fiscal: “¿Si usted conocía que era un acto ilegal por qué puso el pabellón a disposición?”. El alcalde: “Para mi la democracia, poner en manos que mis vecinos puedan votar, no lo veo ilegal. Yo animé a toda la gente a que fuera a votar”.

• Turno de la testigo Laura Castel, senadora de ERC

Votante el 1 de octubre de 2017 en Ponts d’Icart, municipio de Tarragona. Sobre su relación con los encausados, ha afirmado: “Son compañeros de partido y algunos conocidos”.

Sobre la actuación de los agentes, la testigo se refiere a ‘episodios de violencia extrema’ por parte de la policía en un colegio de Tarragona el 1 de octubre de 2017: “Nos apartaron con violencia y sin atender a la dignidad de nuestro cargo”.

Sobre la actuación de la policía en un colegio de Tarragona, ha declarado la senadora Castel: “Se oyen dos disparos, no tengo muy claro porque no tengo capacidad para discernir qué tipo de munición usaron, si era fogueo o era foam. Se oyeron dos disparos –ha repetido- y a partir de ese aviso la policía empezó a pegarnos indiscriminadamente. Estaba haciendo fotos y me pegaron por detrás, sin tener capacidad de respuesta ni de reacción ni de protección”.

El fiscal ha preguntado a Castel si leyó en Twitter que alguien animase a votar el 1 de octubre. La testigo: “Imagino que yo misma debí llamar a votar”. Ha repreguntado el fiscal. “¿Sabe si el Govern lo hizo?”, Castel: “No me consta”,

• Turno de Jordi Salvador diputado de ERC

Se ha referido a un centro de votación el 1 de octubre en Tarragona: “En ningún momento vi gente pegando, ni palos, ni cócteles molotov, ni piedras. Aquello era un Walt Disney. La gente no iba armada. Había agresividad verbal, insultos, pero no hubo ataques a la policía”.

Se ha quejado en su declaración de “cargas desproporcionadas” de la policía.

• Jordina Carbó. Voluntaria en el colegio Pau Claris de Barcelona.

Ha explicado lo que vivió en el centro al llegar la policía: “Al poco de abrir el colegio, se oyeron unos gritos fuertes de gente gritando ‘som gent de pau’. Saqué la cabeza por la ventana y ahí vi que había venido la policía. Apartaban a la gente violentamente con empujones para abrirse paso. También recuerdo unos golpes muy fuertes, bum bum bum, que luego vi que eran mazos. Recuerdo cómo un agente agarró a un chico que tenía al lado, lo agarró por el cuello y la camiseta y lo lanzó por el suelo. Recuerdo a una chica embarazada, que estaba en una pared. En el momento que un agente va hacia ella, un chico, al interponerse, lo agarraron y lo tiraron en el suelo”.

La abogada del Estado ha preguntado: “¿Cuando el colegio abrió, usted entró. En ese momento había mossos?”. “No los vi”, ha respondido la testigo. Seoane: “¿Sabía que el Tribunal Constitucional había suspendido el referéndum?” La testigo. “Yo, personalmente, no”.

• Jordi Torrent. Testigo propuesto por la defensa de Junqueras y Romeva. Fue a votar en la Escuela Pi Gros, del municipio barcelonés de Sant Cebrià de Vallalta.

“A las nueve se abrió y a las nueve y cinco empezó a venir un grupo de unos veintipico policías. Salimos para fuera y cerró el colegio”. Ha preguntado el abogado Van den Eynde: “¿De qué forma?”. Torrent: “La gente se sentó pacíficamente a las puertas del colegio, con las manos arriba, gritando queremos votar. Y los policías empezaron a pegar a la gente y a sacar a gente de allí para poder entrar al colegio. Estuvieron media hora o tres cuartos de hora allí. Como llegó más gente, los policías se marcharon. Al cabo de una hora, hora y media, llegaron entre 180 y 200 policías”.

El fiscal ha preguntado a Torrent: “¿La gente estaba en la puerta impidiendo la entrada de la policía?”, “Sí”, ha respondido. Ha Insistido el fiscal:”¿Sabe si cinco agentes resultaron lesionados?. “No me consta”, ha respondido el testigo.

• Jordina Freixanet estuvo en el centro de votación de Alcarràs, en Lleida

Ha explicado la testigo: “Llegué al centro antes de que abrieran y había unas 400 personas. Era un ambiente festivo e ilusionante, con ganas de entrar a votar. Cuando se abrió el centro empezó a llegar la Guardia Civil. La gente se agrupó. Empezaron a cargar fuertemente a la gente. Hacia las 9.20, cuando oíamos gritos de la gente que recibía golpes, subí al primer piso para ver lo que estaba pasando. Había policías por las tres calles, la gente estaba recibiendo, había gente por el suelo. No podía ver mucho más. Vino Antena 3 y un diputado del Congreso y dejaron de cargar”.

Ha preguntado el fiscal a la testigo: “¿Sabe que dos agentes resultaron heridos?”. Freixanet: “No lo sabía, solo conozco los heridos amigos, a uno se le rompió la nariz, a otro le rasgaron la camisa, a otro le rompieron una muñeca”.

El presidente del tribunal, Manuel Marchena, ha cortado al ministerio público cuando ha empezado a preguntar sobre la actividad en las redes sociales de la testigo.

• El siguiente testigo es Eloi Hernández (ERC), alcalde de Fonollosa

El testigo, que ha sido propuesto por la defensa de Junqueras y Romeva, ha declarado: “No podía ni imaginar que en nuestro pueblo iba a suceder lo que sucedió después. A la una y media vi unos 20 vehículos que llegaban, paraban en la entrada, y salían más de 80 antidisturbios de la Guardia Civil. Parecía que era como un ejército. Bajé de mi despacho, pensando que se dirigirían a mí. No fue así. Pasaron de largo. Una vez frente al Ayuntamiento, donde se votaba, empezaron a tirar a la gente al suelo para entrar al colegio. Sacaron a la gente a golpes, empujones, golpes con los escudos. Pude ver una patada. A una señora mayor la tiraron al suelo, le tiraron a un chico encima y le rompieron una muñeca. Una mujer joven advertía que estaba embarazada. El ambiente era de asombro e incredulidad”.

El fiscal ha preguntado al alcalde: “¿Recuerda si el acceso para llegar al Ayuntamiento había unas balas de paja y un tractor?”. El alcalde de Fonollosa: “Vi unas balas de paja, sí”. Ha insistido el fiscal: “¿Sabe que tuvieron que hacer el trayecto a pie?”. El alcalde: “Sí, unos 150 metros”. Ha repreguntado el fiscal: “¿Sabe si fueron increpados?”. Hernández: “No estaba allí, no lo sé”.

• El siguiente llamado a declarar es Ramón Forteza, que votó en un colegio en Lleida.

El testigo ha relatado: “Cuando llegué, la puerta estaba acordonada por la policía. El ambiente era de preocupación. Una señora me dijo que su hija estaba dentro con su novio y llevaban 10 minutos retenidos. Usted es abogado, haga alguna cosa. Me acerqué, pero me expulsaron a golpes. No me dio tiempo ni de explicarme”.

El abogado ha relatado que regresó al lugar con su toga: “Tengo derecho a entrar y asistirlos y voy a entrar haga lo que haga. Pero fue una mala idea porque me dieron de palos. Una señora de 65 años estaba en el suelo y la alejaban de la puerta como si fuese un rondo de fútbol, pateándola. Me abalancé para protegerla. Fue una mala estrategia porque al abalanzarme me volvieron a golpear otra vez”.

A preguntas de la defensa de Junqueras y Romeva, ha asegurado que “los únicos que pegaron fueron los agentes de la Policía Nacional”.

• Turno de David Elvira, director del Servicio Catalán de Salud

El testigo ha declarado: “Fui responsable de la coordinación asistencial y recopilación de los datos. Las personas atendidas registradas fueron 1.066: 991 el 1 de octubre y 75 entre el 2 y el 4 de octubre, entre ellos 13 agentes de la autoridad”.

Con esta testifical la defensa busca acreditar la cifra de mil heridos que el Govern sostiene que hubo.

Sobre los heridos el 1 de octubre de 2017, ha explicado Elvira: “La mayoría de personas fueron atendidas por contusiones. 78% hombres y 32% mujeres. La mitad de los heridos tenía entre 41 y 65. Hubo cinco casos graves registrados: traumatismos craneales que habían dado algunas crisis hipertensivas, alguna afectación a un glóbulo ocular y un infarto”.

La defensa de Cuixart ha preguntado a Elvira: “¿Se puso en cuestión el informe de heridos?”. El testigo: “Nos consta que alguien consideró la necesidad de tener más datos y creo que fue un buen ejercicio de transparencia”.

El fiscal le ha preguntado si se contabilizó las personas atendidas por el servicio médico de la Guardia Civil o Policía Nacional. Ha respondido el testigo: “No. CatSalut, no forma parte del sistema catalán que servía para recopilarlos”.

La abogada del Estado ha preguntado por el título del informe: ‘Pacientes atendidos a consecuencias de las cargas de los cuerpos policiales del Estado’. Ha explicado Elvira: “La denominación que se utilizó era la que correspondía a las actuaciones policiales del 1 de octubre”. Seoane ha preguntado si se hace referencia a las cargas en los datos diagnósticos, algo que Elvira niega.

• El siguiente testigo es Pere García, secretario general del Sindicato Autónomo de Policía (SAP) de los “Mossos”

Está propuesto por la defensa del ex consejero de Interior Joaquin Forn.

Ha explicado García: “Había cierta preocupación por cuál debía ser su papel. Más si se tiene en cuenta la manifestación de Forn en su toma de posesión cuando dijo que los “Mossos” garantizarán que se pueda votar el 1 de octubre”.

A preguntas del letrado Melero, ha explicado que en un Consejo de Policía posterior, Forn ‘dejó claro y se recogió en acta’ la ‘desvinculación de “Mossos” de cualquier iniciativa política’.

El representante sindical de “Mossos” ha explicado: “Teníamos claro que el dispositivo del 1 de octubre se hacía conforme a las pautas de actuación de la Jefatura de ‘Mossos’. Lo que no queríamos es que esas pautas provocaran la apertura de expedientes disciplinarios. Era un dispositivo conjunto”

Ha dicho que en una reunión, posterior al referéndum, con la cúpula policial ‘toman conciencia’ de cómo fue el dispositivo.

Sobre las consecuencias de la actuación de “Mossos” el 1 de octubre, el representante sindical ha declarado: “Nos informan que de oficio se ha abierto una información reservada para dar respuesta a algunas actuaciones que presuntamente no habían respetado las pautas de actuación de la Jefatura. Manifestamos nuestra intranquilidad por cómo pueden acabar”.

Y ha asegurado que algunas actuaciones judiciales siguen abiertas y otras archivadas. García ha lamentado que: “Los ‘Mossos’ siempre eran el centro del foro mediático”. Ha dicho que reprochó al comisario Ferran López: “¿Por qué si el cuerpo de ‘Mossos’ había cerrado más escuelas, por qué se permitía el acoso mediático y por qué no salían en su defensa”.

La Fiscalía ha preguntado a García sobre una reunión del Consejo de Policía previa al 1 de octubre de 2017: “¿Alguno trasladó o expresó a Forn su malestar por las manifestaciones que vino realizando desde que tomó posesión?”. El testigo: “No, él mismo se adelantó diciendo que había que dejar fuera de cualquier presión mediática a los Mossos”. Ha insistido la fiscalía: “¿Pero nadie le pidió una explicación por lo que había dicho?”. García: “Mi sindicato, no”. El fiscal ha reiterado la pregunta: “¿Y alguien en la reunión?”. “No”, ha contestado el representante del sindicato de ‘Mossos’.
Ha repreguntado el fiscal a García: “Si estaba todo muy claro por las pautas de actuación, ¿por qué el comunicado del 1-O, de su sindicato policial, insiste en la necesidad de amparo jurídico de las parejas de mossos?”. El secretario general del SAP ha explicado: “Por haber superado la participación ciudadana al dispositivo, lo que no queríamos es que eso acarreará responsabilidades a nuestros afiliados”.