Vigésimo novena sesión del juicio del procés.

• Declara como testigo un agente de la Policía Nacional que el 1-O elaboró actas en colegios de Barcelona y Sabadell.

El agente ha relatado que los congregados se negaban a obedecer las órdenes. “Había un señor con los brazos en alto que decía que no podíamos actuar porque había personas mayores y niños. Fue surrealista. Se acerca una pareja de “mossos”, le dicen al responsable de la Unidad de Intervención de la Policía (UIP) que no pueden hacer nada porque no disponen de unidades de orden público, acto seguido se retiran y les dejan”.

El policía ha dicho que la actuación de los antidisturbios de la Policía fue “modélica”: fueron sacando a las personas una a una.

“Unos pocos empezaron a simular agresiones y a chillar y eso llevó a la gente que se había apartado a lanzar cánticos, con empujones y resistencia. Al quedar expedito el camino por la acción de los antidisturbios se encontraron con la puerta del centro cerrada con candado. A través de los cristales vieron a los que estaban dentro arrancando los cables de los ordenadores y las urnas”.

El juez Marchena interrumpe súbitamente la sesión y ordena desalojar el salón de Plenos al sentirse indispuesto uno de los funcionarios del tribunal. El presidente ha llamado al médico forense para que atienda a un tal “Paco”. Ha dicho el presidente del tribunal: “Paco, que es una pieza indispensable en la estructura de esta vista, se ha sentido indispuesto pero ya está bien”.

El tribunal vuelve a llamar al público para reanudar la sesión. El testigo reanuda su declaración alegrándose por la recuperación del “señor Paco, que menudo susto nos ha dado a todos los presentes”.

El agente ha recordado que entraron al colegio electoral: “Se identificó a la gente que estaba allí que, aunque formaban parte de las mesas, se desentendieron de la organización. Recogimos una tarjeta de un apoderado de la CUP, que alguien había dejado tirada al salir corriendo. Salimos entre insultos: ‘fascistas’, ‘fuera las fuerzas de ocupación’, ‘hijos de puta’… Y desde los balcones nos escupían”.

Tras esa primera intervención, su equipo se trasladó desde Sabadell al colegio que se encuentra por encima de la Ronda de Dalt de Barcelona, para intervenir en el instituto Joan Boscà, donde los votantes ya les estaban ‘esperando’.

El agente ha explicado que: ”Teníamos personas dispuestas, vigilando. Nos empezaron a grabar con móviles. Nos tuvimos que poner capuchas para preservar la seguridad. Además de un coche logotipado de los ‘Mossos’, había un vehículo no logotipado. No me gustó la situación”.

Ha relatado las agresiones sufridas en el Joan Boscà: “Nos pegaron con paraguas, con cascos de moto…Había miembros de las mesas, de avanzada edad, que aseguraron que no sabían qué hacían allí. Nuestro objetivo era el referéndum, paralizar e impedir el referéndum, no actuar contra esas personas. Había un grupúsculo con personas encapuchadas, otros con casco de moto, otro con dos cascos, uno en cada brazo”.

El testigo ha dicho que los enfrentamientos fueron graves: “Un agente fue agarrado por uno de los ciudadanos y ambos rodaron. Si no llega a ser por la ropa anti trauma se hubiera partido la nuca. Nos encontramos la puerta candada y con una cadena y una barricada con elementos del colegio. Gente detrás de la barricada cantaban “som gent de pau” (somos gente de paz)”.

Ha narrado el agente que los concentrados dejaron a cuatro personas mayores al frente de las cuatro mesas del Joan Boscà: “Los UIP les filiaron y trataron de tranquilizarlos porque estaban muy nerviosos y les acompañaron a la salida”. Ha proseguido el relato: “Yo vi perfectamente cómo pegaban a un compañero con un paraguas y como el señor de los cascos pegó y volvió a meterse en la muralla. En ese caso no sé si la primera línea tuvo que utilizar las defensas.

“Los ‘mossos’ se quedaron en la otra parte de la ronda, vieron desde allí la intervención y no tuvieron ni el decoro de acercarse a explicar que no tenían agentes de orden público, como hicieron los de Sabadell”.

El fiscal Javier Zaragoza ha preguntado por la intervención en la escuela Pau Romeva, en Barcelona. La intervención en el tercer centro, al que iba a acudir el inspector a incautar las urnas, quedó abortada después de que los manifestantes se concentraran en la puerta y la cerraran, tras tener conocimiento de que los antidisturbios iban hacia allá. Sobre las 14.00 volvieron a acercarse y se produjeron varios ‘episodios gravísimos’, según ha explicado el inspector: “La entrada natural al colegio, una calle muy ancha, había sido cortada por los “Mossos”, que habían puesto conos y dos coches cruzados para cortar la calle. Después de que se les pidiera que los retiraran, lo hacen y desaparecen del lugar”.

El agente ha explicado que en el distrito de Barcelona en el que se actuó (Les Corts) ni él ni nadie de su equipo vieron nadie de orden público de “Mossos”. “Eso sí, en el partido del Barça-Las Palmas había orden público. Me parece kafkiano porque era un partido a puerta cerrada”.

“La parte de atrás del colegio había sido tomada por nuestras unidades, que detectan a dos personas de paisano con equipos discretos de comunicación, a uno se le veía la defensa extensible entre la ropa y botas tácticas. Los equipos de contra vigilancia míos los muerden (detectan) y les pido que les identifiquen. Cuando se acaba la intervención de las UIP, estos señores se montan en un Seat Ibiza cuya matrícula no recuerdo, pero que estaba a nombre del departamento de Presidencia de la Generalitat, y salen en persecución de nuestras unidades”

A preguntas del abogado de la acusación particular, el inspector ha afirmado que “Las murallas humanas ante los colegios tenían el objetivo claro de que no encontráramos los objetos de delito y proteger las urnas. En ningún momento hallamos las urnas. Eso no lo hace la sociedad civil de manera espontánea, eso viene diseñado de antemano”.

El policía ha detallado que los vehículos del convoy recibieron el impacto de piedras y de botellas de cristal.

El abogado Melero ha preguntado si el día antes del 1-O se había programado un dispositivo de actuación conjunto con “Mossos”. “A mí no me consta”. El defensor ha preguntado si se le transmitieron las instrucciones dadas por el Ministerio del Interior sobre cómo operar esa jornada: “¿En algún momento del 1 de octubre se le comunicó que el dispositivo había quebrado y que actuarían unilateralmente?”. El agente: “No”. Sobre las 8.15 de la mañana del 1-O le comunicaron que había “vía libre” para intervenir en los colegios.

El testigo ha confirmado que derribaron las puertas de aulas del colegio de Sabadell y no buscaron las llaves en la conserjería ‘ante la flagrancia delictiva’ de los hechos que se estaban cometiendo. Y ha insistido en que se usó “la fuerza mínima, imprescindible y legítima, que tienen los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado”.

El inspector, a preguntas del abogado Salellas, ha descrito que las barricadas realizadas con mesas y sillas del colegio Joan Boscà llegaban hasta el techo y tenían dos metros de profundidad. “Las unidades tuvieron que brear para quitar esos enseres”.

• El tribunal llama a otro inspector de la Policía Nacional

Pertenece a la Comisaría General de Policía Judicial. Se encontraba trabajando en Cataluña. Ha explicado que fue responsable de un equipo para realizar funciones de contra vigilancia en el distrito de Les Corts, en Barcelona.

Ha explicado: “No presencié incidentes porque una vez que dábamos la información nos íbamos a otros colegios. En el Pau Romeva había un vehículo logotipado de Mossos que cortaba la calle, decidí que dos de mi equipo se quedasen ahí y nos fuimos a la parte posterior. Observamos a dos individuos, que eran “mossos” y llevaban medios de transmisión y botas tácticas. Iban camuflados, llevaban medios de transmisión ocultos y uno llevaba una defensa extensible, también llevaban armas cortas bajo las chaquetas. Tenían una actitud expectante y estuvieron ahí durante todo el proceso, mientras las unidades están en el colegio y, cuando terminan, corriendo se dirigen a un Seat Ibiza gris oscuro con el que salieron detrás de nuestras unidades. Comprobamos la matrícula del vehículo y vimos que era del departamento de Presidencia de la Generalitat”.

El abogado Melero ha preguntado si había “varios cuerpos policiales llevando a cabo tareas de contra vigilancia”. El : “¿Sabía si los otros cuerpos policiales llevaban a cabo actividades de la misma naturaleza?”. Ha admitido el testigo: “Lo desconozco”.

• Turno de un tercer agente de la Policía Nacional que también desarrolló “labores de contra vigilancia” en Les Corts (Barcelona).

Estuvo en los colegios Joan Boscà y Pau Romeva. Sobre este centro, el agente ha relatado los mismos hechos que los inspectores que han declarado anteriormente: “La gente estaba votando con normalidad y en un momento dado observamos a dos personas alertando de viva voz que llegaba la policía, la gente se agrupó y cerró la puerta principal con una cadena y un candado”.

El fiscal ha vuelto a preguntar por la posible presencia de “mossos” de paisano en las inmediaciones del colegio Pau Romeva.

El agente ha declarado: que los votantes alertaron, en un momento dado, de la presencia policial: “Observamos dos vehículos rotulados de los “Mossos” atravesados, impidiendo el acceso a la entrada principal del colegio. Unos metros más adelante, la compañera y yo nos bajamos del coche y nos acercamos al colegio a pie. Una vez allí, en la puerta de entrada vimos una masa de gente que estaban votando con total normalidad”.

“Ocurrió una situación bastante violenta. A la llegada de las unidades de intervención, la compañera y yo nos colocamos en un lateral y vimos como un grupo de unas veinte personas, alguna con casco de motos, cadenas de moto, palos, pasamontañas… se separaron de la masa. Nos protegimos en un portal porque peligraba nuestra integridad física. Uno de los compañeros, tras identificarnos, nos pone a salvo y es cuando vamos a la parte de atrás del colegio Pau Romeva”. Allí, ha explicado, vieron a los dos supuestos “mossos” de paisano que se dedicaban a hacer seguimientos de las unidades policiales de antidisturbios.

El fiscal ha preguntado por la presencia de “dos personas” transmitiendo información, en alusión a la posible participación de agentes de los “Mossos” en los alrededores del Pau Romeva. Ha explicado el testigo: “Esas dos personas iban con “ropa convencional. Uno de ellos llevaba ‘un auricular’ y el otro, ‘unas botas tácticas de color negro’ y ‘una defensa extensible que sobresalía del pantalón’. Estaban ‘en actitud vigilante’ e iban ‘dando comunicados’ a través de los transmisores. Siguieron detrás de las unidades de intervención de la Policía, como ‘haciendo seguimientos’. Anotamos la matrícula del coche al que se subieron y la pasamos por la base de datos. Figuraba que un Seat Ibiza de color gris oscuro figuraba como que pertenecía a la Generalitat, a Presidència del Gobierno”.

• El cuarto testigo es otro agente del Cuerpo Nacional de Policía. También realizaba labores de contra vigilancia en Les Corts (Barcelona).

Ha ratificado que vieron a dos personas -previsiblemente “Mossos”- ‘comunicando’ sobre lo ocurrido en el Pau Romeva. Ha explicado que los agentes de intervención finalmente no llegaron al colegio y se marcharon. “Estas dos personas salieron a la carrera en un Seat Ibiza detrás de ellos. El vehículo pertenecía a la Generalitat, a Presidència del Gobierno”.

El agente ha ratificado que los supuestos “mossos” apostados en la parte posterior del instituto realizaban seguimientos de la Unidad de Intervención Policial, los antidisturbios de la Policía Nacional.

Tratando de desmontar la tesis de la vigilancia policial, el abogado Melero ha preguntado: “Estos individuos de apariencia policial ¿sabe a quién realizaban comunicaciones?”. “No” ha admitido el agente. Melero ha inquirido si tienen algún indicio de que “advirtieran a la masa de algo”, en alusión a los votantes del colegio. El agente: “No sabíamos qué comunicaban”.

• El quinto testimonio de la jornada, una agente del Cuerpo Nacional de Policía que, como los compañeros que la han precedido, participó en “tareas de contra vigilancia” en Les Corts de Barcelona.

La oficial, destinada en Madrid, fue movilizada a Cataluña para formar parte del equipo de contra vigilancias. “Hacíamos batidas periódicas para informar de la situación de los colegios de nuestro sector”.

La testigo ha relatado el mismo episodio de la llegada de los antidisturbios al colegio de Barcelona. “Escuchamos gritar ‘¡viene la policía, cerrad la puerta!’ y la cerraron con una cadena y un candado, al no aparecer nadie vuelven a retomar la votación. Cuando dieron la orden, si había 100 personas se convirtieron en 200, empezó a llegar gente de todos lados. Un grupo de jóvenes sale de la masa armados con cascos de moto, palos, cadenas, como para recibir a las unidades de intervención”.

Ha proseguido el testimonio, aludiendo a las dos personas que estaban en las inmediaciones del centro Pau Romeva y que, supuestamente, eran agentes de los ‘Mossos’: “A diez metros escasos de nosotros, había dos personas vestidas de calle. Uno de ellos llevaba unas botas tácticas y lo que más destacaba es el otro con un pinganillo con el que hablaba constantemente, con un micrófono en el cuello. Por indicios podríamos presuponer que serían policías. Al acabar la intervención se dirigen precipitadamente al coche, un Seat Ibiza y siguen a las unidades de intervención”.

• El tribunal llama al sexto testigo de la mañana, otro inspector del Cuerpo Nacional de Policía

Se trata de un inspector que participó también en el distrito de Les Corts de Barcelona. Participó en los registros de los colegios Joan Boscà y Pau Romeva.

El testigo acudió a los registros de paisano, en un vehículo sin identificación policial: “Había mucha gente congregada y un par de personas con cascos de moto puestos en la cabeza. Les dijimos que teníamos que pasar para la entrada y registro, nos empiezan a llamar ‘hijos de puta, basura…’ Tenemos que ser encapsulados por las unidades de intervención. Detrás de la puerta acristalada veo mesas y sillas del colegio dispuesta hasta el techo a modo de barricada para impedir o dificultar nuestro acceso al centro”

El inspector ha explicado que hubo una “resistencia activa” para impedir que los agentes llegaran al colegio Joan Boscà. No hubo allí, sin embargo, ningún “hecho reseñable” de agresión. Las situaciones más complicadas ocurrieron, ha agregado, en el instituto Pau Romeva.

Ha contado el inspector: “Detrás de la barricada había un número importante de personas con las manos levantadas y gritando la consigna: ‘som gent de pau’. Los compañeros de orden público no solo tenían que encapsularnos sino que tuvieron que apartar a la gente. Se ejerció una resistencia activa. Hubo una resistencia para evitar que accediéramos, pero no vi ningún acometimiento grave a los miembros de la Unidad de Intervención”.

Los antidisturbios, ha detallado, usaron los escudos para evitar que la masa se abalanzara sobre ellos. Y ha proseguido el relato: “Cuando empezamos a hacer el registro ellos comenzaban a cantar Els Segadors. Accedo a un aula donde hay cuatro personas sentadas y deduzco que era una mesa electoral, no había acta de constitución de mesa pero estaban colocados allí y tenían un folio con las instrucciones del censo universal y una lista de IP (direcciones de internet) para acceder al censo”.

Respecto de los “Mossos” en el centro Joan Boscà: “Había una patrulla en la acera contraria al colegio, una presencia absolutamente testimonial, desde donde estaban colocados no podían colaborar ni llevar a cabo el mandato judicial de ninguna manera”.

Sobre la actuación en el Pau Romeva, el inspector ha señalado: “Los “Mossos abandonan la escena por completo”. El inspector ha remachado lo que han contado ya sus compañeros sobre los incidentes del instituto. Los “Mossos”, además de entorpecer la circulación al colocar dos vehículos junto al centro, “no hicieron nada más”. El agente ha relatado los insultos y provocaciones de los ciudadanos. “Nos llamaron maricones, basura, escoria, mercenarios, terroristas, qué valientes sois con los escudos…”

Una vez superadas las barricadas, ha insistido el testigo: “Los policías accedieron al instituto. La puerta estaba cerrada con llave. Vemos encadenadas entre sí por sus brazos a las personas. Les pedimos que abrieran la puerta para acceder al registro. No atienden al requerimiento y tenemos que abrir la puerta y retirar a personas. Me llamó la atención que en el instituto había mucha comida. Y sacos de dormir. Incautamos material, como papeletas”.

El inspector ha relatado que también intervinieron un “manual para el referéndum” y un “acta de constitución de mesa”. Nada más incautarse de material, los policías se marcharon. “Se escuchaba cómo había una gran cantidad de gente afuera”.

Para justificar el tiempo que tardó la comisión que debía retirar el material electoral en entrar en el colegio, el inspector lo ha explicado: “No se puede acceder al centro a cualquier precio o a toda costa. No se lanzaba (a los concentrados) hacia abajo para evitar que se hicieran daño por las escaleras. No vi a nadie caer por esas escaleras”.

A preguntas del abogado Salellas, que le ha preguntado por los 15 ciudadanos que sufrieron lesiones en el colegio Pau Romeva, ha dicho el inspector: “No sé cuántas puertas derribamos, no queríamos hacer daño en el patrimonio de un colegio, se solicitaba por favor que abrieran las puertas para incautar el material, no nos hacían ni caso y nos miraban sin atendernos de ninguna manera. Encontramos muchas evidencias pero no encontramos las urnas; estábamos siendo objeto de contra vigilancias y esas barreras impiden nuestra acción rápida. Desconozco el origen de las heridas pero sí había resistencia activa, a una compañera de orden público le mordieron en una mano, desconozco las heridas que lamentablemente se pudieran producir en esa entrada”.

• El siguiente testigo, el séptimo de la jornada, también es inspector del Cuerpo Nacional de Policía

Estuvo comisionado en Cataluña en el operativo contra el referéndum ilegal del 1 de octubre en el distrito Sarrià-Sant Gervasi de Barcelona. Dirigía a los funcionarios de paisano que debían ejecutar el mandato judicial de intervenir las urnas y el material electoral.

El inspector estuvo en cuatro colegios: la Escola Infant Jesus, el Servei Central d’Educacio, el Centre Educatiu Projecte y el Dolors Monserda.

“La mayor singularidad fue que hubo un enfrentamiento con el escolta (que iba de paisano) de la consejera Clara Ponsatí. El resto de “mossos”, su actitud fue pasiva”

Ha afirmado el inspector: “En un centro, otro funcionario vio que en un vehículo uniformado de Mossos había urnas cargadas”.
En la escola Infant Jesús, unas 200 personas taponaban dos carriles de la calle y se sentaban entrelazadas: “No se llegó a entrar dentro porque venía en una lista validada, cuando estábamos en mitad de la intervención me empiezan a recriminar que es un centro de titularidad privada. Hacemos una comprobación y nos retiramos. Los insultos no cesaron en todo momento: hijo de puta, cobarde, fuera las fuerzas de ocupación, y cuando nos retiramos, burlas”.

El equipo del inspector acudió después al Servei Central de la Consellería d’Educació: “Había un vehículo de “Mossos”, que no hacen nada cuando llegamos, la gente se arremolina en la entrada, se empieza a retirar a la gente uno a uno, era imposible pasar si no se les retiraba. Hubo mucha resistencia activa, forcejeos, pataleos, se arrojó algún objeto, el casco de un compañero tenía cáscaras de huevo estampadas… “

Hubo alguien que aparentaba llevar el protagonismo de la resistencia y que decía: ‘yo estoy en mi casa y no me voy’.

Ha proseguido el relato: “Uno de los concentrados delante de la Consejería de Educación se identificó con la placa de “Mossos”, y era el escolta de la consejera Ponsatí, a la que el testigo no reconoció en aquel momento: ”Ella estaba agarrada a su escolta y a otra persona con identidad desconocida. La consejera tuvo una actitud resistente. Gritaba mucho. Opuso muchas dificultades y estaba agarrada al que luego supe que era su escolta y a otra persona”.

En el tercer colegio del 1-O al que acudió la comitiva del inspector, el Centre Educatiu Projecte, había una barrera de ancianos.

El inspector ha evocado: “A medida que avanzaba la mañana la gente se encontraba más enérgica, justo delante de la entrada habían sentado en sillas a unas 30 personas de avanzada edad que taponaban la entrada. Hubo que levantarles con extremo cuidado. Para sacar a los ancianos, era una situación delicada, participamos todos, los UIP y los de paisano, pensamos que podía resultar menos agresivo, y así se fue haciendo. Uno de los que más costó sacar era un muchacho joven con síndrome de Down”.

El testigo ha explicado la intervención del abogado de Oriol Junqueras y Raül Romeva, Andreu Van den Eynde, durante el 1-O, que ‘hizo valer su condición de letrado’ y mostró ‘el carné del Colegio de Abogados de Barcelona’: “Se le deja leer el auto… Era una situación incómoda, porque teníamos la necesidad de hacerlo lo más rápido posible. Se tomó su tiempo para leerlo. Lo leyó entero. Se hizo eterno el tiempo con él. Le pedí que por favor me lo devolviera. Cuando se retira finalmente a la gente, el letrado ‘no se va’, sino que ‘se queda de pie’. “Le dije que no pintaba nada allí porque ya se le habían dado las explicaciones”.

Ha explicado el inspector: “Aportamos un vídeo de un “mosso” hablando por radio. Salta a la vista que no estaba haciendo absolutamente nada, llamaba la atención, era algo digno de ser grabado, un funcionario policial que ve que compañeros de otro cuerpo están en dificultades y que no tiene el decoro, el detalle, el pundonor profesional de ponerse a disposición de sus compañeros…”.

El juez Marchena ha amonestado al público: “Las sonrisas irónicas no están permitidas. Pueden ser entendidas como un gesto de aprobación o desaprobación y pueden acarrear la expulsión de la sala”.

• Octavo testigo de la jornada, un Policía que actuó el 1 de octubre de 2017 en L’Hospitalet del Llobregat (Barcelona).

El testigo ha relatado agresiones de ciudadanos en la entrada y el interior del colegio electoral al que acudieron en L’Hospitalet: “La gente se comportó de forma violenta, quería acceder al personal no uniformado y al de intervención, lo hizo estupendamente empujando y apartando a la gente del camino que debíamos recorrer. Debido al tiempo que tardamos en el acceso a las dos dependencias, vimos desde el exterior que estaban dispuestas las mesas pero no había ningún material”.

Según el testigo: “El repliegue fue el momento más complicado, la gente en el entorno impedía el paso al vehículo, al que habían escupido”.

Ha afirmado el policía: ” Cuando llegamos, los “mossos” se desplazaron al otro lado de la calle, de cuatro carriles con un bulevar en medio. Allí estaban, de espectadores”.

Los policías que iban con el testigo desistieron de entrar en, al menos, tres colegios que tenían asignados porque no había una unidad de intervención policial que les pudiera acompañar.

El letrado Salellas ha recordado que L’Hospitalet es la segunda ciudad más poblada de Cataluña y dice que tiene “un millón de habitantes” (en realidad, el censo es de 254.000 personas). Ha preguntado si la actuación en L’Hospitalet se detuvo por la intervención de la alcaldesa Núria Marín (PSC). El policía ha dicho que la alcaldesa se refirió a la actuación policial como “violenta”, pero no vincula la retirada del municipio con su aparición.

• Turno del noveno testigo de la jornada, un inspector-jefe del Cuerpo Nacional de Policía que asegura haber coincidido “en algún acto institucional” con los acusados.

El inspector intervino en el instituto Can Vilumara de L’Hospitalet de Llobregat, que el 1-O fue utilizado como centro de votación para el referéndum. El inspector relata que la intervención fue rápida “al principio”, pero que más tarde “fue más complicado”. “Al intentar franquear la puerta, de forma sorpresiva y muy violenta la cerraron. Me pillaron el pie izquierdo con la puerta”.

El inspector ha relatado que tardaron “unos minutos” en liberarle de la puerta: “Después de liberarme, la gente seguía empujando la puerta y tardaron todavía unos minutos más en poder romper la puerta prácticamente y pasar al interior”. El objetivo de los manifestantes era que “la policía no pudiera entrar al colegio”, y no tanto que él quedara atrapado. ”

Ha preguntado el fiscal Fidel Cadena: “¿Sintió mucho dolor?”. El inspector: “Durante ese rato lo pasé bastante mal”. No obstante, ha asegurado que el dolor remitió y que no fue a ningún médico. “Al día siguiente no tenía más molestias”.

El inspector, en un tono más cumplido que otros de sus compañeros ha relatado que uno de los ciudadanos golpeó con el paraguas a uno de los policías: “Con el chaleco y la protección no creo que le hiciera prácticamente nada”.

El inspector ha relatado los hechos, sin añadir dramatismo a lo sucedido.

Preguntado por la violencia contra los agentes, el inspector ha dicho que en el instituto Can Vilumara de L’Hospitalet hubo “sobre todo insultos”. Y “también nos escupían”. El fiscal Cadena ha insistido: “¿Intentaron obstaculizar su salida?”. El inspector ha dicho que hubo una intentona, pero que no vio intentos de golpear el coche.

Las defensas optan por no formular preguntas al inspector.

• El tribunal llama al décimo testigo, caporal de la Guardia Urbana de Badalona.

Se trata de un cabo de la Guardia Urbana de Badalona. Su declaración está relacionada con la incautación de material por parte de agentes de la policía local en esa ciudad. Durante la intervención aparecieron el concejal de Badalona, José Téllez y el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart.

Este episodio ya ha aparecido en otras sesiones del juicio.

Ha iniciado el interrogatorio el letrado Ortega-Smith, de Vox, que ha solicitado la declaración de este testigo. Los hechos ocurrieron el 25 de septiembre de 2017 en la calle Francesc Layret de Badalona. El cabo ha explicado que circulaba por la calle junto a dos compañeros: “Observamos un grupo de cinco personas que estaban colgando carteles con unos lemas. Nos paramos, identificamos a estas personas. Se les indicó que no se podían colgar carteles”.

El cabo ha narrado que vieron un vehículo con carteles en su interior y que decidieron decomisarlos en cumplimiento de la orden de Fiscalía: “Estas cinco personas se comportaron excelentemente. Nos entregaron sus DNI y nos dijeron que hiciéramos nuestro trabajo”.

El testigo ha explicado que se levantó acta del decomiso de los carteles relacionados con el referéndum. “Yo mismo introduje el material en el vehículo policial”. Ha añadido que una de las personas identificadas: “llamó a la alcaldesa de Badalona (Dolors Sabater), puso incluso el manos libres”. “Le dijo a la alcaldesa: ‘Tus guardias nos están robando los carteles”. La alcaldesa dijo: “Que se ponga el guardia”. “Yo dije que no tenía que hablar con ella”.

El ambiente se volvió “más tenso”, ha dicho el cabo, porque fue acercándose cada vez más gente al lugar de los hechos. Ha explicado que dijo a sus compañeros que no se acercaran más patrullas al lugar para no incrementar la tensión. “Nos dijeron que después del día 1 de octubre ya no estaríamos trabajando en Badalona, que éramos escoria”.

El cabo ha explicado que el presidente de Òmnium, Jordi Cuixart, se presentó en el lugar para interesarse por el asunto. “Era el que llevaba el mando, el que se hacía notar, los demás se mantenían un poco al margen”. Ha referido que no puede saber si los insultos los dijo Cuixart. “El dijo que estábamos haciendo el ridículo, que podíamos haber pasado de largo. Era como muy de colegueo”.

El testigo ha manifestado que también se acercó a ese lugar el concejal José Téllez, que entonces formaba parte del gobierno municipal de Podem: “El señor Téllez se fue para el coche. Me imaginaba que iban a coger los carteles. Se nos bloqueó el paso. El señor Téllez cogió los carteles, se los pasó al señor Cuixart y a otra persona, y estos dos los repartieron con el resto de personas. Se fueron saltando y cantando”.

El fiscal Cadena también ha interrogado al cabo de la Guardia Urbana. Quiere saber qué decían los carteles. “Decían ‘hola república’ y un ‘sí”.

La abogada Roig ha preguntado también al testigo por los carteles incautados por la Guardia Urbana. Pregunta si alguno de los carteles hacía alguna “referencia explícita” para “llamar a la votación” el 1 de octubre. El cabo ha insistido: “El lema era hola República, hola Europa y hola ‘nou país”.

El cabo ha admitido, a preguntas de la defensa, que no se le pidió la documentación a Cuixart. “Era una situación tensa. Era una persona conocida. Teníamos ya cinco personas identificadas y el concejal de Badalona. Lo pusimos en texto y ya sería Fiscalía quien buscara la documentación”.

La abogada ha preguntado si Téllez transmitió a los agentes que el Ayuntamiento de Badalona había recurrido la orden de Fiscalía de incautar carteles. Sobre la actitud de Cuixart en el incidente de los carteles en Badalona: “Por mucha voluntad política que haya, por encima de eso está el ordenamiento jurídico. El tono no era tranquilo, no estaba suplicando. Era de exigir que no hiciéramos eso”

• Turno del 11º testigo de la jornada. Es otro agente de la Guardia Urbana de Badalona que va a explicar el mismo episodio: la incautación de carteles del 1-O y la intervención de Cuixart.

El testigo fue el instructor del episodio ocurrido en Badalona. Conoció los hechos por la explicación que le dieron los agentes. Dice que le entregaron solo dos carteles, pero que el resto de material no se pudo recuperar. Finaliza su brevísima declaración, de menos de un minuto.

• Turno del 12º testigo de la jornada. Es otro agente de la policía local de Badalona

También propuesto por la acusación popular. Fue el secretario en las diligencias de incautación de material. Vox: “¿Recuerda si en el material que no llegó finalmente a las dependencias policiales se abrió alguna investigación para recuperarlo?” Policía local: “Investigación no, se hizo referencia a que se le había quitado el género del vehículo policial y poco más”.

El abogado ha preguntado si se investigó quién se lo llevó. El policía ha dicho que no hacía falta: “Los compañeros tenían claro que había sido el señor Téllez, (entonces teniente de alcalde del Ayuntamiento de Badalona)”.

• Turno del 13º testigo de la sesión. Se trata de otro agente de la Guardia Urbana de Badalona.
También instructor de las diligencias de los carteles. Su declaración no aporta tampoco nada nuevo y dura un suspiro

• Turno del 14º testigo de la vista de este miércoles. Es el quinto guardia urbano Urbana de Badalona de Badalona.

Llamado a declarar como testigo para aclarar el incidente con los carteles en el que se involucró Jordi Cuixart. También fue secretario de las diligencias abiertas por la incautación de material.

El abogado de Vox ha preguntado si vio parte del material incautado y si hubo parte del material que no se pudo recuperar. “No. Cuando llegué por la mañana, nos pasaron novedades. Estábamos pendientes de saber si iba a llegar el señor Téllez y ya está”.

Ortega-Smith ha inquirido si se abrió alguna diligencia para averiguar “quiénes podían ser los autores” de sustraer el material. “Desde Guardia Urbana no”.

El presidente del tribunal, Manuel Marchena, ha interrumpido el interrogatorio cuando el abogado de Vox intenta conocer otras circunstancias del episodio.

• Declaración de un agente de los Mossos.

También convocado por Vox. El agente estaba destinado en Granollers el 1 de octubre de 2017. “Ese día estaba de turno de noche, fui el único indicativo que estaba a requerimientos del 112, para atender algún caso de violencia de género o robo, etc”.

No tuvo ninguna participación en el 1-O: “Solo hubo una patrulla, dos agentes” para el 1-O. Un señor en un colegio en La Garriga quiso pasar borracho con el coche por una calle donde había 200 personas, acudimos para detenerlo”.

• El tribunal llama ahora a una “Mossa”.

También citada por Vox. La agente trabajaba en la comisaría de Granollers. Intervino en un acta del centro de votación donde fue enviada. “Entré en el turno de tarde noche e hice el relevo a los compañeros en Cardedeu. Había unas 300 personas a la entrada del centro. No intervine material electoral. No impedí que votasen”.

Le consta que se llamó a la BRIMO (antidisturbios), pero no acudieron. “Estábamos en las cercanías del centro y al no ser posible acceder, mantuvimos la vigilancia en el exterior. La gente estaba en situación de espera delante del centro de modo pacífico, conglomerados (sic) en la entrada del centro. Nos explicaron la situación de la mañana, hicimos el acto de acercarnos al centro pero el número de gente que éramos y el número que eran ellos lo hacía imposible. Se nos acercaron unas personas para decirnos que no nos dejarían entrar, que estaban en el centro para votaciones. El centro estaba cerrado con llave y procedimos a precintarlo, como teníamos que hacer”.

Termina su declaración la “Mossa” diciendo que hizo el binomio cuando la gente se hubo marchado.