Vigésimo séptima sesión del juicio del procés.

• El comisario de la policía autonómica, Joan Carles Molinero, era el jefe de la Comisaría Superior de Coordinación Territorial durante la etapa más tensa del desafío independentista catalán. Ahora está al mando de la comisaría general de Movilidad.

También está investigado por el juzgado de Cornellà (Barcelona), que indaga la pasividad de la policía catalana ante el 1-O, una causa en la que todavía ni él ni Ferran López han prestado declaración.

Vox es la única acusación que ha pedido la comparecencia de Molinero. Y ha preguntado por una reunión entre Forn y los “Mossos” con posterior nota del Departamento de Interior, en la que se aseguraba que los “Mossos” iban a garantizar la votación del 1 de octubre. Molinero ha negado que en la reunión previa a esa nota se hablara del referéndum.

Sobre las instrucciones dictadas por la Fiscalía. Molinero ha recordado que era el ‘major’ Trapero quien acudía a esas reuniones y que después trasladaba su contenido a los mandos de los “Mossos”. El comisario ha explicado que los “Mossos” dieron las instrucciones precisas para cumplir esas órdenes.

Según recuerda el letrado de la acusación particular, el 14 de septiembre, la Fiscalía pidió a los “Mossos” que elaboraran un plan de actuación sobre el 1-O. En respuesta a preguntas del letrado Ortega-Smith, Molinero ha explicado que el plan Ágora “nada tenía que ver” con esa instrucción de la Fiscalía porque era anterior y que: ” Forn no hizo ninguna modificación al diseño del Plan Ágora”.

” Forn no hizo ninguna modificación al diseño del Plan Ágora”

Molinero ha explicado que el Consejo de Policía no tiene como misión dar instrucciones operativas a los “Mossos”, de modo que allí “no se dio ninguna instrucción sobre el 1 de octubre” por parte del ex consejero de Interior Joaquim Forn. El comisario ha asegurado que algún sindicato sí preguntó por la actitud de Interior ante el 1-O. “Forn nos dijo que los “Mossos” debían cumplir las órdenes judiciales y que el departamento no se inmiscuiría en su labor “.

Sobre los registros de Unipost, el testigo ha asegurado que no tuvo “ninguna intervención” en los registros del 19 de septiembre de 2017 en la sede de Unipost, la empresa de mensajería a la que la Generalitat encargó la distribución de sobres y papeletas para el referéndum.

En relación con los hechos del 20-S, Molinero ha explicado que, durante los registros judiciales del 20-S, estuvo presente en el centro de coordinación instalado en el complejo Egara, la sede central de los “Mossos”: “Estaba el major del cuerpo, Ferran López, yo mismo y otros mandos de los “Mossos”.

El abogado de Vox ha preguntado si Jordi Sánchez y Jordi Cuixart actuaron como “mediadores” de los concentrados. Molinero: “Sé que hubo conversaciones de mediación entre el operativo policial y especialmente el señor Jordi Sánchez. El objetivo era ‘intentar minimizar los efectos’ de la concentración frente al Departamento de Economía”. Molinero ha negado que actuaran como “intermediación”, sino que se les demandó “algún tipo de gestión”.

Molinero ha corregido a Ortega Smith: “En el CECOR (centro de coordinación), más que recibir instrucciones lo que hacíamos era dar instrucciones operativas”.

Molinero ha explicado el nombramiento del coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos como coordinador del dispositivo del 1-O. El comisario ha dicho que fue Ferran López quien asistía a las reuniones de coordinación. El abogado de Vox ha preguntado si hubo “discrepancias” con Pérez de los Cobos. “Hubo diferencia de opiniones, pero no por el nombramiento, por este y otros motivos”. Ha preguntado Ortega-Smith: “¿Recuerda si había discrepancias en el sistema de binomios?”. Molinero: “Creo que no. En ningún momento se cuestionó eso. Fue una propuesta de despliegue que fue aceptada por el responsable de coordinación”. Molinero ha aludido a la propuesta de Ferran López sobre la necesidad de establecer un centro de coordinación único.

El letrado de Vox ha preguntado por las acciones de “Mossos” para cumplir la orden de Fiscalía de acudir a los centros de votación antes del 1-O. Molinero ha puntualizado: “Se levantaron más de 2.200 actas. Se procedió a la identificación del responsable de esos centros. Se le advirtió del escrito de la Fiscalía…”.

Sobre la orden de Fiscalía (sustituida por el auto del TSJC de 27 de septiembre de 2017) de precintar los colegios electorales, Molinero ha respondido: “Estudiamos qué probabilidades hay de cumplimiento real de esta instrucción, porque pedía que durante las horas previas se visitaran los colegios, se procediera al comiso de material, precintos sólidos, vigilancia permanente hasta el 1 de octubre, un perímetro de seguridad…” Era una “magnitud desconocida” en cualquier otro operativo.

Sobre las reuniones del 26 y 28 de septiembre con los políticos, Molinero ha explicado las reuniones de la cúpula de “Mossos” con el Govern, 26 y 28 de septiembre. Ambas, explica, fueron ‘a instancias de la prefectura y personalmente del major Trapero’: “Les transmitimos nuestras preocupaciones. Durante una hora, hora y cuarto, le expusimos nuestra preocupación al presidente y al conseller y les participamos que nosotros teníamos unas instrucciones de la Fiscalía y que no tuvieran ninguna duda de que los “Mossos” iban a cumplir con la legalidad vigente”.

“Les transmitimos nuestras preocupaciones. Durante una hora, hora y cuarto, le expusimos nuestra preocupación al presidente y al conseller y les participamos que nosotros teníamos unas instrucciones de la Fiscalía y que no tuvieran ninguna duda de que los “Mossos” iban a cumplir con la legalidad vigente”

El abogado de la acusación popular ha preguntado si trasladaron la preocupación por el riesgo de altercados. Molinero: “Lo que explicamos en las dos reuniones es que nuestros servicios de inteligencia e información trabajaban con la previsión de que el 1 de octubre iba a ver 2,5 o 3 millones de personas en la calle”. Molinero ha relatado que trasladaron que podía haber “conflictividad social”. El comisario no está siendo tan explícito como sus colegas Trapero o López sobre la posibilidad de que hubiera comportamientos violentos. “Era probable que pudiera haber enfrentamientos”.

“Trasladamos a Puigdemont que nuestros servicios de inteligencia e información decían que iba a haber entre dos y tres millones de personas en la calle, y eso junto con las instrucciones que recibíamos de las fuerzas de seguridad iba a crear situaciones de conflictividad social, que veíamos de forma preocupante”. Molinero ha vuelto a recordar: “Comentamos que se podrían producir enfrentamientos entre las fuerzas de policía y los ciudadanos en los colegios”.

En la reunión del 26 de septiembre, Puigdemont no dio una respuesta concreta a las preocupaciones de los “Mossos”, pero sí les trasladó que tenía “un mandato” para celebrar el referéndum. El letrado de Vox ha preguntado si en la reunión posterior, la del 28 de septiembre, el expresident afirmó que declararía la independencia si había violencia el 1-O. Molinero ha matizado la respuesta que, sobre ese tema, reveló ayer el número dos de “Mossos”. “Cuando ya habíamos dado por finalizada la reunión, recuerdo que el major hizo una última reflexión: “Espero, president, que el domingo no haya ninguna desgracia importante que tengamos que lamentar”. A esa reflexión, “efectivamente, el presidente de la Generalitat dijo que si se daba esa situación límite procedería a declarar la independencia de Cataluña en aquel momento”.

En relación con los seguimientos de los “Mossos”, Molinero ha negado “rotundamente” que siguieran a Guardia Civil o Policía. “Ni el 1-O ni en ninguna otra ocasión nos hemos dedicado a seguir a otros cuerpos policiales”. El comisario ha admitido que patrullas de “Mossos” informaron de la salida de agentes de algunas dependencias, pero no como fórmula de espionaje sino para prevenir altercados.

A preguntas de la acusación particular, Molinero ha afirmado que los “Mossos” solo tienen “una emisora, que es la oficial” y que tiene distintos canales. La clave 21 es un “código” en el que se le informa a la patrulla que llame por teléfono en vez de por emisora. “Esas claves las utilizamos nosotros, la Policía, la Guardia Civil, las policías locales…”

El abogado Melero ha protestado por las preguntas “capciosas, sugestivas o impertinentes” del letrado de la acusación particular.

Molinero ha explicado: “El auto del TSJC deja muy claro que la responsabilidad de impedir el 1 de octubre es por igual de los tres cuerpos policiales. Bajo la dirección del coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos”.

Turno para el representante del ministerio público, Javier Zaragoza, que ha interrogado a Molinero por las declaraciones de Joaquim Forn en el sentido que los “Mossos” dejarían votar con tranquilidad el 1-O.

Molinero ha aclarado: “Nosotros recibimos con preocupación estas declaraciones, teníamos perfectamente claro cuál iba a ser nuestro papel, que era el cumplimiento de la legalidad vigente y de las instrucciones de la Fiscalía y el TSJC y así se lo hicimos saber al conseller , el 26 y 28 de septiembre en las reuniones de prefectura. Tuve ocasión de coincidir con el de forma casual por la calle una semana antes y de forma distendida me manifestó que entendía y comprendía nuestro papel y posicionamiento y que su consellería, sin duda, no nos iba a poner en situación de elegir entre una cosa y otra”.

El examen de Zaragoza se ha centrado en el dispositivo de los “Mossos” para evitar el referéndum ilegal del 1 de octubre, que consistió en la presencia de “binomios” (parejas) de “Mossos” de seguridad ciudadana en las puertas de todos los colegios de Cataluña. Molinero ha afirmado que el dispositivo contó con el visto bueno del coordinador del dispositivo, el coronel de la Guardia Civil Pérez de los Cobos.

El fiscal Zaragoza ha preguntado por el contenido del auto del 27 de septiembre de 2017 y ha recordado al comisario que pedía cerrar centros ya antes del 1 de octubre. Molinero: “Tras 4.400 actas que se levantan de estos posibles colegios electorales, no se detecta absolutamente ninguna actividad vinculada directamente con el posible proceso electoral. No se pueden cerrar esos colegios de forma preventiva, porque no tienen material ni logística”.

“¿No consideraron que la ocupación de los colegios fue una actividad de preparación del referéndum?”, ha preguntado Zaragoza. “Había actividades culturales, académicas, festivas, formativas… Pero no había urnas, no había listados electorales, papeletas… Entendíamos que no podíamos cerrar esos colegios. Y en todo caso el auto facultaba también a otros cuerpos policiales a hacer esa tarea”.

Ha preguntado Zaragoza: “¿Por qué no dispusieron a la Brigada Móvil, la unidad más especializada en materia de orden público para evitar el referéndum?”. Molinero: “Trabajó el 75% de la unidad, estuvo destinada en la ciudad de Barcelona para hacer frente a situaciones, controlar diversas manifestaciones, concentraciones y actos públicos en la ciudad, manifestaciones de signo totalmente opuesto, anarquistas y de extrema derecha… La Brimo estuvo trabajando, destinada en Barcelona en prevención de disturbios, no en el cierre de los colegios, labor que efectuaron las Áreas Regionales de Recursos Operativos (ARRO)”, otra fuerza de orden público.

El fiscal ha hecho una pregunta, no exenta de ironía: ¿en cuántos colegios electorales se produjeron “enfrentamientos” entre mossos y votantes?. Molinero ha respondido: “En diversos”. El fiscal ha inquirido si fueron el mismo tipo de incidentes que ocurrieron con Guardia Civil y Policía. El comisario ha defendido que sí, porque no pudieron “materializar” la entrada a los colegios ya que había una “resistencia pasiva”.

Molinero ha sostenido que los “Mossos” tuvieron incidentes similares a los protagonizados por Guardia Civil y Policía Nacional el 1 de octubre. “Usamos en cada caso la fuerza que se consideró oportuna atendiendo a los criterios de actuación básica”. El fiscal Zaragoza ha replicado si hubo algún “mosso” herido, lesionado o agredido el día del referéndum. Molinero ha reconocido que no, aunque ha dicho que algunos recibieron insultos.

Turno para la abogada del Estado, Rosa Seoane. La letrada ha preguntado sobre el comiso del material del referéndum en los colegios que cerraron los “Mossos” el 1-O. En algunos se incautaron las urnas después del recuento.

El abogado Melero ha preguntado si las manifestaciones públicas de Forn “modificaron” las pautas de actuación de “Mossos”. Molinero ha respondido: “En ningún caso”.

Ha preguntado Melero al comisario si antes del 1-O hubo “mossos” lesionados en actuaciones de orden público contra el referéndum ilegal. Molinero ha respondido que sí, que se produjeron algunas lesiones, por lo general leves.

Melero ha preguntado sobre la unidad de acción ante el 1-O de los tres cuerpos policiales -Guardia Civil, Policía Nacional y “Mossos”-. El comisario Molinero ha dicho que no hubo discrepancias sobre el operativo entre las distintas policías coordinadas por el coronel Pérez de los Cobos.

Molinero ha relatado que el 1-O hubo “diversas comunicaciones entre Ferran López y Pérez de los Cobos por teléfono y correo electrónico tras la quiebra de las reuniones de coordinación. Consideramos que teníamos la obligación de informar de lo que estamos haciendo, al máximo responsable del operativo”.

Marina Roig, abogada de Jordi Cuixart, pregunta a Molinero sobre las concentraciones en los colegios la víspera del 1-O. “La valoración de riesgos de los “Mossos” era de que mayoritariamente todas las actividades organizadas o previstas ante del 1-O serían totalmente pacíficas y no se detecta ninguna información que nos permita conocer que haya grupúsculos que preparen actividades violentas o agresivas en esa jornada”.

Testifical de 27 Guardias Civiles que participaron en el dispositivo policial para tratar de impedir el referéndum del 1 de octubre en diferentes centros de votación de las provincias de Barcelona y Tarragona.

• Primer agente de la Guardia Civil. Intervino en un colegio electoral el 1 de octubre en el municipio de Dosrius (Barcelona).

Ha dicho que: “La actitud de la gente era ‘algo violenta’. El jefe del dispositivo nos explicó a lo que íbamos”. El guardia ha relatado que hubo ‘insultos, gritos y todo tipo de amenazas’ por parte de los concentrados, además de golpes. ‘Sufrí una patada’. El testigo ha explicado que finalmente consiguieron retirar a las personas y entrar al centro. Al salir, la gente “empezó a golpear a los coches y a gritar”. Había una patrulla de “Mossos” en la zona, pero los agentes “permanecieron al margen de forma pasiva”.

“En algún momento tienes que tirar a la gente al suelo, cuando te tratan de manera violenta y tienes que hacer tu trabajo”.

El juez Marchena reprende al abogado Pina cuando este ha recordado al testigo que está bajo juramento: “Formule una pregunta, que las generales de la Ley ya se las ha formulado el presidente”. El presidente del tribunal, cada vez más impaciente, espeta a Pina: “Explique qué es la etiología de los insultos, que el tribunal no lo entiende”.

A preguntas de la letrada Roig, el guardia ha explicado: “En algún momento tienes que tirar a la gente al suelo, cuando te tratan de manera violenta y tienes que hacer tu trabajo”.

• Segundo agente de la Guardia Civil. También participó en el Casal de les Cotxeres en Dosrius (Barcelona).

Ha dicho el agente que no recuerda el nombre del pueblo, pero que fue lesionado por “un cabezazo en la ceja izquierda” en una de las intervenciones. Lo que le produjo una hinchazón. Ha proseguido el relato: “Yo vi que otro compañero recibió un puñetazo en la cara. Íbamos pidiéndoles por favor que se fueran apartando e intentando apartarles. Íbamos abriendo un pasillo como podíamos para que entrase la comitiva. Tuvimos que empujarles, proporcionalmente, para que se apartaran”.

Las defensas tratan de minimizar la narración y las lesiones recibidas por el guardia civil. También, acreditar que la actitud de los votantes no fue violenta. Esas preguntas se repiten con los guardias civiles heridos el día del referéndum, que están prestando declaración ante el Tribunal Supremo.

• Tercer agente de la Guardia Civil. También intervino en un centro de votación en Dosrius (Barcelona).

“Nosotros llegamos sobre las 10.10 sin equipar porque en principio iba a ser todo pacífico. Fui de los primeros que llegaron a la barrera de personas. Pedí por favor que se quitaran y lo primero que hicieron fue darme un puñetazo en la boca, me quitaron la prenda de cabeza y se la empezaron a lanzar unos a otros. Me empezaron a dar patadas, empujones y pisotones”.

Ha dicho el testigo: “La doctora no nos quiso atender en primera instancia”.

Es el segundo Guardia Civil que relata las dificultades que encontraron, ante las pegas que puso la doctora, para atenderles por las heridas sufridas el 1-O. Tras hablar con el director del centro, la doctora finalmente accedió a atenderles.

El Guardia Civil ha afirmado: “La gran mayoría no llevaba defensa (porra), porque en principio no iba a haber ningún conflicto, íbamos a retirar a la gente de palabra”.

El abogado de Oriol Junqueras pregunta, como es costumbre en él, si “la gente tenía levantadas las manos en el aire” (dando a entender que los ciudadanos mantuvieron una actitud pacífica). La pregunta se ha acabado volviendo en su contra. “Sí, las tenían levantadas… Y por debajo daban patadas”.

• Cuarto agente de la Guardia Civil. Herido el 1-O en los hechos de Dosrius (Barcelona).

Sobre los incidentes ocurridos en el colegio electoral de esa población, donde actuó la Guardia Civil, ha explicado: “Empecé a ver cabezazos, puñetazos, patadas. Un señor con las dos manos me agarró la pistola. Por suerte tenemos unas fundas que tienen un sistema de seguridad importante”,. El guardia civil ha contado que sufrió una lesión en el cuarto dedo de la mano izquierda.

A preguntas del abogado van den Eynde: “Llevábamos boinas. No íbamos equipados como control de masas porque no esperábamos una reacción tan agresiva. Nos agredían, nos quitaban los elementos de los chalecos… Y en el momento en que actuabas, ese señor levantaba las manos como diciendo ‘no he hecho nada'”.

Como el resto de compañeros, el testigo niega haber presenciado golpes de agentes a ciudadanos.

Pregunta Marina Roig, abogada de Jordi Cuixart: “¿Su pelotón tiró a gente al suelo y la arrastró?”. El agente: “La gente se tiraba al suelo por propia iniciativa y desde allí nos daban patadas”. La respuesta del guardia civil ha molestado a la abogada, que pone caras de incredulidad”

• Quinto agente de la Guardia Civil. Herido el 1-O durante la intervención en Fonollosa (Barcelona).

El testigo ha contado: “Había barricadas hechas con paja”. El agente fue golpeado. “Un señor aprovechó para darme una patada en la tibia izquierda”.

• Sexto agente de la Guardia Civil. Intervino en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona).

Ha explicado que nada más abrir la puerta, alguien lanzó una silla contra uno de los agentes, que cayó al suelo.

• Séptimo agente de la Guardia Civil. Actuó en Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona) y ha explicado la agresión de la silla, añadiendo que el individuo que la lanzó fue detenido unos días después.

El abogado Benet Salellas ha preguntado por los 14 ciudadanos heridos en el Instituto Quercus de Sant Joan de Vilatorrada. El agente ha respondido: “No tengo ninguna explicación”.

Las defensas están tratando de cambiar el juego a la declaración de los guardias civiles, dando a entender que lo que explican no es todo lo que ocurrió en los colegios electorales. La prohibición de exhibir vídeos de lo ocurrido en esos centros de votación, sin embargo, imposibilita el contraste. Pero el presidente del tribunal ha dejado claro que no es el tiempo de los videos.

• Turno para un sargento de la Guardia Civil. El 1 de octubre intervino en tres centros de votación de distintas localidades

Ha explicado que fue herido en la última de las intervenciones, en Vilalba Saserra, un pequeño municipio de menos de 700 habitantes en la provincia de Barcelona. Ha relatado que la gente, a la que ha definido como una “masa”, estaba concentrada en actitud “hostil”. Fue lesionado en el hombro al retirar a la gente del pasillo. “Había una muleta por ahí y alguien golpeó con la muleta al casco de un compañero. Hubo enfrentamiento. Recibí bastantes golpes”.

Manuel Marchena ha replicado al abogado Pina: “Si quiere, testifica usted. Esto no es serio, señor Pina”. El letrado Jordi Pina es socio del despacho de abogados Molins & Silva y profesor de derecho penal y procesal penal en la Escuela de Práctica Jurídica del Colegio de Abogados de Barcelona.

En el juicio del Supremo es el defensor del ex presidente de la Asamblea de Cataluña, Jordi Sánchez, del ex consejero de Territorio y Sostenibilidad, Josep Rull, y del ex consejero de Presidencia de la Generalitat, Jordi Turull.

El presidente del Tribunal, ha negado el uso de la palabra al letrado Andreu Van den Eynde, abogado de Oriol Junqueras y Raül Romeva, que pretendía la exhibición de un vídeo.

En las últimas jornadas la tensión entre el magistrado y algunos de los abogados defensores ha subido considerablemente, dando lugar con ello a interrupciones y retrasos en las declaraciones.

• Agente de la Guardia Civil. Intervino en la Escola Castell de Dosrius (Barcelona).

El agente ha narrado los hechos acaecidos a primera hora de la tarde del 1-O: “Ante el centro de votación había unas 150 personas cantando Els Segadors. Al vernos llegar comenzaron a decir fora, fora y a proferir algún insulto aislado. Al llegar a su altura comenzaron a patear los escudos y a dar golpes, recibí un golpe en el dorso de la mano izquierda, que rompió el protector del guante. Gracias a ese protector no recibí una herida mayor. Veía que la gente casi se tiraba encima de los escudos de los compañeros. Recuerdo haber visto una silla plegable de madera volando por encima de nosotros, y también una botella”. Ha reconocido que ambos objetos no impactaron en ningún guardia. Asimismo, ha referido insultos: “Hijos de puta, cobardes, feixistes, vergonya…”

El abogado Van den Eynde hace gestos de extrañeza cuando el agente le ha dicho que los guardias que actuaron el 1-O en Dosrius no utilizaron las defensas (porras) reglamentarias. Ha preguntado el letrado: “¿Sabe cómo se pudieron haber herido 20 ciudadanos en la intervención?”. “Lo desconozco” ha contestado el guardia.

“¿Sabe cómo se pudieron haber herido 20 ciudadanos en la intervención?”. “Lo desconozco” ha contestado el guardia.

Ha preguntado el abogado Pina: “¿Está usted absolutamente seguro de que los compañeros que formaban su pelotón no estuvieron pegando con sus defensas a las personas que estaban a su izquierda?”. El agente ha admitido: “Yo usé la defensa para repeler patadas que se lanzaban hacia nosotros”.

• Siguiente testigo: Agente de la Guardia Civil. Intervino el 1-O en la Escola Castell de Dosrius (Barcelona).

El agente ha relatado los hechos: “Hasta llegar a la pista de fútbol sala, el patio, no tuvimos problema. Allí nos encontramos unas 150-200 personas, estaban cantando el himno de Cataluña y fue vernos y cambió a insultos hasta el final de la actuación. Me golpearon el antebrazo derecho. Fui asistido al día siguiente. Tuve molestias y dolores. Al empujar a una persona que estaba creando resistencia activa, esa persona me dio un puñetazo”.

• Turno para un Sargento de la Guardia Civil. Intervino el 1-O en el centro Josep Torras de Sant Martí de Sesgueioles (Barcelona, 376 habitantes).

Ha recordado el testigo que el acceso a la localidad estaba taponado con tres tractores. Había un cartel en el que ponía ‘Calle cortada por fiesta popular’.

“Los “Mossos” nos advirtieron de la presencia de niños y gente mayor, en actitud pacífica. Nos dicen que, en caso de que intervengamos, ellos se mantendrán al margen. Conté hasta 15 personas, como mínimo, grabando con los móviles desde todos los ángulos. Me pareció algo exagerado. Al ver que la mediación no conducía a nada, retrocedimos a donde estaba la fuerza esperando y valoramos la viabilidad de intervenir. Decidimos retirar la barricada de mesas y sillas. Nos abordó la masa para rebasarnos. Los agentes que formaban la barrera estaban incapacitados para defenderse, no tenían capacidad de defensa, recibieron patadas, rodillazos, puñetazos… Lesionado no tuvimos, por suerte, ninguno”.

El pasado 22 de marzo, una agente que también había actuado en el mismo colegio electoral, explicó en el juicio del Supremo que el ambiente fue “muy hostil” durante toda la jornada. “Te pitaban, insultaban, se burlaban de ti, se había evaporado en horas el sentido de respeto a la autoridad”. La comitiva paró en un polígono industrial y cinco camiones les impidieron el paso para salir de la zona. “En el pueblo vimos palés a la entrada para que no pudieran entrar los vehículos y tres tractores para impedir el paso a la calle principal con vehículos. Tuvimos que dejarlos casi a 200 metros”.

El sargento ha explicado el significado de ‘dar pinchazos’: “Es una técnica recogida en procedimientos de control de masas, de manejo de la defensa, un puntazo vertical u horizontal, con la defensa. Que yo hable en el vídeo de esta técnica no quiere decir que después se aplique”.

Sobre la frase recogida en un vídeo de que habían dado golpes ‘como si no hubiera un mañana’, el sargento ha afirmado: “Es una frase pronunciada diez minutos después de la intervención, por liberación de estrés”.

Cuando se le ha inquirido si se refirió a los ciudadanos concentrados en el vídeo, como ‘hijos de puta’, el sargento ha afirmado: “Después de lo que acabábamos de soportar y lo que llevábamos encima, cada uno libera las tensiones como puede”.

El sargento ha sostenido: “Cuando veo la violencia con la que son acometidos mis hombres y que la barrera no iba a aguantar, yo intento reforzarla. Uso mi defensa, apoyándola en la espalda de mis compañeros, no es efectivo; apoyo el pecho y en ese momento se cae la cámara. La gente sigue arrastrando y uso la defensa para, con la punta, empujar a la gente de la primera línea y que retroceda y así aliviar la presión. Siempre se utiliza la mínima fuerza necesaria para lograr el fin”.

• Siguiente testigo: Agente de la Guardia Civil. Intervino en un centro de votación en Castellbisbal (Barcelona, 12.200 habitantes).

Los guardias tuvieron que cortar con una cizalla la cadena que cerraba la puerta del centro. El agente ha relatado que cada cierta distancia había gente que comunicaba su llegada al pueblo a medida que se acercaban: “La calle estaba cortada por vallas, no podíamos avanzar con los vehículos, hablo con la patrulla de los “Mossos”, nos dicen que están esperándoles para liarla, que tuviéramos cuidado y que lo sentían pero que no podían ayudarnos. En la puerta habría unas 350 personas, nos recibieron con insultos. Había gente de pie y gente sentada. Cuando se les dijo que se levantaran empezaron a sacudir patadas contra los agentes”.

El guardia ha seguido relatando las escenas de violencia: “La gente empezó a resbalarse, se escurría muchísimo, debían haber echado algún tipo de líquido o algo. Estando un agente en el suelo, un hombre le dio una patada en el casco; se le detuvo a los dos o tres minutos. También, un hombre en moto intentó atropellar en dos ocasiones a los guardias. Era muy agresivo, costó muchísimo trabajo reducirlo, tuvo que ser entre tres o cuatro guardias. Intentó arrebatar el arma reglamentaria a uno de los agentes, no lo consiguió gracias al sistema anti hurto”.

El agente ha dicho que en esa intervención de Castellbisbal hubo diez heridos. Una tercera persona pegó otra patada en la cabeza a un guardia. También fue detenida en los días siguientes. Ha recordado que su unidad actuó en otra localidad cercana, sin que se produjera ningún incidente.

Ha rememorado el guardia otra letanía: “Som gent de pau (somos gente de paz), junto al hijos de puta, cabrones, maricones… todo era al unísono”.

• A continuación, turno para otro Agente de la Guardia Civil. Han desfilado esta tarde 15 miembros del Instituto Armado. El nuevo testigo intervino el 1 de octubre en un centro escolar de Sant Esteve de Sesrovires (Barcelona, 7.600 habitantes).

“Presuntamente habían echado lavavajillas en el suelo. Me resbalé al intentar levantar a un manifestante, caí y me dieron una patada en la cabeza. Me llevaron luego al Hospital General de Cataluña en Sant Cugat, me mandaron una resonancia y tengo dos protusiones (sic) en las cervicales”.

El letrado Pina ha preguntado al agente si no es más cierto que el testigo y un compañero cayeron al suelo pero que no había líquido. El agente le ha contestado: “No vino un compañero a rescatar, sino a detener al chico que me había pegado la patada”.

La abogada Marina Roig ha indagado si ese día el suelo podía estar mojado por la lluvia. El agente le ha respondido: “No, ese día no llovió”. La letrada ha insistido si estaban en el paso de cebra. Y el agente ha afirmado: “Sí, así es”.

A preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal, el agente ha explicado que para abandonar el recinto con las urnas tuvieron que desplegar un dispositivo. Al salir, él recibió una patada en la cara. Uno de sus compañeros fue lesionado con una moneda lanzada por un ciudadano y varios recibieron golpes y patadas. Nos arrojaron de todo, desde un casco de moto a botellas”.

• El tribunal llama a un Capitán de la Guardia Civil que el l 1-O actuó en un centro de votación en Sant Carles de la Ràpita.

Ha contado que había unas 300 personas en el exterior y otras 200 dentro. “La actitud era de exaltación cuando nos ven llegar. Hubo insultos del tipo “maricones, hijos de puta, asesinos. Uno incluso dijo ‘sois los culpables de los atentados de las Ramblas’.

El abogado de Oriol Junqueras ha preguntado al capitán por qué no entraron en el centro por la puerta trasera, donde había menos gente concentrada. El guardia ha respondido que el pabellón estaba “rodeado”. El letrado Van den Eynde ha repreguntado. “¿Para conseguir entrar tuvieron que golpear a la gente?”. El capitán ha contestado el guardia: “Defendiéndonos de la agresividad de la gente”.

El capitán ha explicado, a preguntas del abogado, que llevaba escopetas, pero que no las podían usar. Y el letrado ha insistido: “¿Algún compañero la exhibió e hizo ademán de golpear con la culata?”. El guardia ha afirmado: “Sí, he visto esas imágenes”.

El abogado Pina ha preguntado al capitán si sus mandos le habían dicho que podían usar la fuerza. El guardia le ha explicado: “El uso de la fuerza está legitimado para hacer valer la ley”. El agente ha expuesto que la fuerza ‘menos lesiva’ es ‘la defensa’ (la porra), pero que, en ocasiones, según de dónde venga la agresión, hay que dar golpes con las extremidades. El letrado ha preguntado si se tomaron medidas disciplinarias contra algún agente por su actuación. El capitán ha afirmado que no porque no se consideró que ninguna actuación fuera incorrecta.

A preguntas de la abogada Roig, el capitán ha admitido que sí se golpeó en una ocasión a un ciudadano con la culata de un fusil.