26ª sesión del juicio del ‘procés’ en el Tribunal Supremo

• El comisario de los Mossos d’Esquadra Ferran López, fue durante años fue el número dos de Trapero en los Mossos.

En la actualidad, es adjunto de la Prefectura de la policía catalana, que comanda Miquel Esquius desde el pasado mes de julio, después de que, una vez finalizada la etapa del 155, presentase su renuncia como jefe de la policía catalana al conseller de Interior, Miquel Buch.

Ferrán López estuvo en el CECOR la jornada de registros del 20S y del 1-O, fue el mando de los Mossos que acudió a las reuniones de planificación entre cuerpos policiales para impedir el referéndum, después del desencuentro entre Trapero y el coronel Pérez de los Cobos cuando este fue designado por la Fiscalía coordinador de la actuación policial para evitar el referéndum.

Ha comenzado su declaración señalando: “Estoy siendo investigado en una causa por la cual aún no he sido llamado a declarar”. Se refiere a la investigación abierta por un juzgado de Cornellà (Barcelona) sobre la pasividad de los Mossos el 1-O.

El abogado Fernández, representante de la acusación popular, ha iniciado el interrogatorio, preguntando al comisario de los “Mossos” sobre una reunión en julio de 2017. “Interrumpí las vacaciones para asistir a la reunión del director general, el resto del mes estuve de vacaciones”.

Ferran López ha explicado que hubo “pautas de actuación” y que se dieron “órdenes al territorio” para cumplir las órdenes dictadas por la Fiscalía Superior de Cataluña para impedir el referéndum.

Sobre el papel de Trapero, en relación con el plan de actuación solicitado por la Fiscalía, ha explicado que: “El ‘major’ asistía a las reuniones de Fiscalía y nos daba traslado. El ‘plan Ágora’ “no tenía nada que ver” con esas instrucciones porque se puso en marcha con anterioridad.

Ha señalado Ferran López: “Pedí a los jefes de cada comisaría que se implicasen personalmente y que el jefe de cada comisaría liderase la actuación de “Mossos” en las tareas para evitar el referéndum, tras las instrucciones del fiscal”.

El testigo ha explicado que los mandos de los “Mossos” estuvieron reunidos de forma constante desde el momento en que el fiscal pidió un plan de actuación.

El letrado de Vox ha preguntado si los “Mossos” recibieron instrucciones del entonces consejero de Interior, Joaquim Forn, durante el Consejo de Policía de septiembre de 2017. “El señor Forn nunca pidió nada a la jefatura de policía relacionado con el 1 de octubre”. López ha matizado, más adelante, que los mandos sí trasladaron a Forn su malestar por unas declaraciones públicas del ex consejero relacionadas con el 1-O. “Nos colocaba en una situación en la que no estábamos instalados”.

La descripción que hace Ferran López de la relación entre los “Mossos” y el Ejecutivo de Puigdemont ante el referéndum ilegal del 1 de octubre reza asi: “Un Gobierno que traccionaba en sentido opuesto al que traccionábamos nosotros”.

El representante de la acusación popular ha preguntado por los registros ordenados por el juez de instrucción 13 de Barcelona, el 19 de septiembre de 2017, en una nave industrial de Unipost en Terrassa (Barcelona). Ha contestado López: “Lo recuerdo perfectamente”.

La primera noticia sobre ese registro de la Guardia Civil, ha dicho, la reciben a las ocho de la mañana. Ha contado que un coronel de la Guardia Civil le pidió ayuda porque la comitiva estaba “teniendo dificultades”. López ha dicho que le puso en contacto con un responsable de orden público. “Se pudo entrar, aunque con dificultades. La salida fue aún más crítica porque los manifestantes seguían impidiendo el paso de la comitiva”.

Ha respondido que los responsables de orden público tuvieron que hacer “dos maniobras” para esquivar a los manifestantes. “Tuvieron que salir por una calle peatonal, rompiendo los bolardos que impiden el paso de los coches. Una furgoneta de los “Mossos” lo tuvo que romper para sacar a la comitiva judicial”. Sobre su papel aquellas semanas en alusión al jefe de los “Mossos”: “Yo iba tomando decisiones de manera autónoma e informaba al major”.

Sobre la colaboración a las fuerzas estatales el 20-S: “Había actuaciones de Guardia Civil o de Policía. Cuando hacían el registro llegaba la petición por dos vías, la formal a través de la sala y por llamada directa del coronel de la Guardia Civil. Me aseguraba que la primera estaba atendida, siempre era así, y lo ordenaba. Y de estas decisiones informaba siempre al major Trapero”.

El letrado de Vox ha preguntado sobre los registros ordenados por el juez el 20-S en más de 40 dependencias de la Generalitat. Ha respondido López: “Por supuesto que hubo apoyo de “Mossos” a los registros”. Ha explicado que supo de aquella actuación por los medios de comunicación. Ha contado que el coronel de la Guardia Civil, Mariano Martínez, le pidió apoyo en tres puntos: CTTI, Departamento de Economía y delegación de Hacienda. “Llamo a los jefes de cada región y les digo que hagan una línea, tal como me pide el guardia civil”.

Ferran López, que está haciendo una inflamada defensa de la labor de los “Mossos” en apoyo a los registros judiciales previos al referéndum, ha relatado: “Tengo 38 llamadas con el coronel de la Guardia Civil. El apoyo fue constante. La ayuda era absolutamente inmediata, el apoyo fue constante, mutuo y la colaboración fue totalmente fluida”.

Ha relatado las reuniones entre el coronel Pérez de los Cobos y los mandos de “Mossos”, Policía y Guardia Civil. El letrado de Vox ha preguntado si surgieron “discrepancias” sobre el cumplimiento de las órdenes de la Fiscalía. “Absolutamente ninguna. Fue una reunión cordial y de entente”, ha señalado López.

El comisario ha explicado que se acordaron ya desde la primera reunión las líneas de actuación para el 1-O. “Una primera decisión que fue consensuada y acordada fue si nos dedicábamos a todos los centros o hacíamos frente solo a unos cuantos. Todos estuvimos de acuerdo en que haríamos frente a todos los centros”.

El testigo ha explicado que se pactaron “dos fases” para el operativo del 1-O. La primera, las patrullas de “Mossos”, que acudirían a todos los colegios electorales. La segunda, el orden público, que quedaba en manos de la Policía y la Guardia Civil. “En nuestro caso se decidió que haríamos frente a la extensión de todos los centros, con un binomio de “Mossos” en cada uno. Íbamos por el conocimiento evidente del entorno social de cada sitio y porque el grueso de efectivos eran de seguridad ciudadana, sin material, formación y equipamiento de orden público”.

Fue Ferran López y no el temperamental Trapero quien asistió a las reuniones de coordinación, quien peleó con el rocoso coronel de los Cobos y quien pactó los planes de actuación para evitar el referéndum.

El comisario de los “Mossos” ha asentado: “Se trataba de mantener una presencia constante de modo que fuera el binomio el que viera el momento ideal para hacer la intervención. Identificar en qué momento peticionábamos la ayuda para el dispositivo”.

Sobre su propuesta de crear un centro de mando único, ha explicado el comisario: “Ofrezco que la manera de coordinarse el 1 de octubre sea un centro de mando único. Que todos pudieran venir a la sede de los Mossos d’Esquadra y, en directo, seguir el dispositivo. De manera que este apoyo hubiera sido directo y cercano. Estaba convencido de que era lo mejor. Y sigo pensando que era la mejor solución, algunas suspicacias se habrían ahorrado si el 1-O hubiéramos estado todos juntos en una sala coordinando el dispositivo”.

El comisario López Ferran ha explicado que el coordinador Diego Pérez de los Cobos rechazó la propuesta y estableció cuatro células de seguimiento en las subdelegaciones del gobierno en cada provincia, con presencia de cada uno de los cuerpos policiales.

El mismo día 1 de octubre, ha explicado, la información de los “Mossos” sobre los colegios electorales llegaba solamente a la Secretaría de Estado, en Madrid. “El coordinador del dispositivo me dijo que no era un problema solventable (sic)”. El comisario ha dicho que era importante “seguir informando”. “Quedaron registrados 3.900 incidentes en este gestor de eventos”. El comisario ha añadido que hubo un “segundo problema legal” ya que desde las células provinciales no se podía “alimentar” este “gestor de eventos”. “Fueron células que estuvieron oscuras”.

El comisario ha calificado de “letales” los problemas técnicos con el gestor de eventos, la aplicación informática de coordinación entre los cuerpos policiales el 1 de octubre.

Sobre la oposición al nombramiento del coronel Diego Pérez de los Cobos, el testigo ha admitido que hubo “ruido” sobre las reticencias de los “Mossos”: “Hicimos una nota y dejamos bien claro que íbamos a acatar el nombramiento. Otra cosa es que no nos parecía bien la figura del que debía coordinar el dispositivo. Era una figura ‘híbrida’ entre lo político y lo operativo”.

Sobre la oposición al nombramiento del coronel Diego Pérez de los Cobos, el testigo ha admitido que hubo “ruido” sobre las reticencias de los “Mossos”

El comisario López Ferran ha contado que personalmente “convidó” a los otros cuerpos policiales a estar presentes en “la cocina” de los “Mossos”, en la reunión de coordinación.

El testigo ha dicho que los “Mossos” tuvieron que “buscar precintos”, como los que pedía la Fiscalía, para cerrar colegios antes del 1-O. Esa orden no llegó a cumplimentarse porque fue sustituida por el auto del TSJC (27 de septiembre) de impedir el referéndum, que modificó las reglas del juego.

Sobre la preocupación por el “clima de tensión”, Ferran López ha relatado las reuniones de los mandos policiales (Josep Lluís Trapero, Joan Carles Molinero y él) con el Govern. “La primera fue el 26 de septiembre. A petición nuestra. No fue objeto comunicar que íbamos a cumplir la orden judicial, eso se daba por descontado”. López ha añadido: “El objeto era transmitirles la preocupación por el clima social en Cataluña, ese punto de efervescencia, y lo que significaba a efectos de seguridad”.

López Ferran ha dicho que ese día no hubo una “respuesta formal, aunque es cierto que salimos pesimistas”. “El objetivo fue mostrar nuestra preocupación y pedir que se diera cumplimiento a las peticiones de no montar el referéndum.

Según ha expuesto el testigo: “El día 27 por la tarde el major Trapero pidió una segunda reunión, para el día 28 de septiembre, con la presencia de Puigdemont, el vicepresidente Junqueras y la presidenta del Parlament, Carme Forcadell ”

En esa reunión, los “Mossos” piden no celebrar el referéndum. El major Trapero pidió una segunda reunión a Puigdemont, a la que asistieron los máximos responsables de los “Mossos” y los máximos responsables del Govern (incluido Puigdemont, el vicepresidente Oriol Junqueras y el consejero de Interior Joaquim Forn)

Los “Mossos” también habían pedido la asistencia de la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, que no acudió al encuentro. “Fue para pedir que atendiesen nuestra petición y el mandato de no llevar a cabo el referéndum. También para mostrar nuestra preocupación por el clima de tensión”.

Ha añadido López, un comisario con amplia experiencia de años de trabajo: “Esa resistencia al contacto con las fuerzas y cuerpos de seguridad podía acarrear incidentes. El clima de polarización llevaba a una situación crítica el 1 de octubre. Los informes tenían dos vectores: uno de muy alta movilización y otro de resistencia que entendíamos que era pasiva. No descubrimos nada cuando informamos que era más que seguro que el 1 de octubre iba a haber incidentes cuya naturaleza desconocíamos”.

En respuesta al abogado de Vox que le ha pregunta sobre el supuesto espionaje a la Guardia Civil y la policía, el comisario ha negado que los “Mossos” efectuaran seguimientos a Policía y Guardia Civil. Y ha vuelto a insistir en que se invitó al resto de cuerpos a acudir al centro operativo de los “Mossos”. “No hubo nunca ningún seguimiento, orden de seguimiento ni nada que se le parezca. Ha habido “malas interpretaciones”. “Puede preguntar a los 17.000 “mossos”, a sus familias, a sus vecinos, nunca hubo seguimientos. Sí hubo peticiones de identificación de matrícula, yo habría estado preocupado si no se hubieran hecho; invitamos a la policía y Guardia Civil a que vinieran a ver personalmente lo que se había hecho”.

Ha atribuido esa posible confusión al “dispositivo Ágora”, de los “Mossos”, que incluía también la protección de edificios oficiales de la Administración central. López Ferran ha añadido que ese día había en la calle muchos agentes de información, que “hicieron bien” en informar sobre movimientos que les resultaran sospechosos.

Sobre el desarrollo del 1-O, el testigo ha explicado cómo tuvo conocimiento de las distintas actuaciones de la Guardia Civil y la Policía, sin haber solicitado antes apoyo a “Mossos”: “Pregunto por lo que estaba sucediendo. Lo que se pactó es que la primera actuación correspondía a Mossos”.

Ha admitido López que los otros cuerpos podían intervenir en virtud del auto del 27 de septiembre de 2017, pero que no habían quedado en eso. López le dijo al coordinador: “No es como hemos quedado. ¿Me puedes informar?. Sin embargo, éste no volvió a llamar. El testigo ha recordado que se pidió saber dónde estaba actuando la Policía y la Guardia Civil para poder organizar los recursos y por qué las “células” provinciales del coronel de los Cobos ni recibían ni transmitían información.

Ferran López ha afirmado: “Que Policía y Guardia Civil actuaran al margen de lo que se pactó, no era nada que estuviera al margen del auto de la magistrada”.

Pese a la “fractura” del dispositivo, López ha explicado que siguió en contacto con Pérez de los Cobos durante el 1-O. Al día siguiente, el coordinador le llamó a una reunión para valorar el dispositivo: “Discurrió en términos cordiales. Sirvió para poner en común las actuaciones de unos y de otros a pesar de la fractura del dispositivo”. El comisario Ferran López ha explicado que en esa reunión los tres cuerpos pusieron en común el número de centros que cerraron y el número de heridos, en este caso de Guardia Civil y Policía. “Íbamos a ir a comer con Pérez de los Cobos, pero se tuvo que ir de viaje. No hubo absolutamente ninguna discrepancia”.

Turno del fiscal Javier Zaragoza, que ha preguntado por la reunión del 26 de septiembre de 2017. López ha recordado que intervinieron Puigdemont y Forn (Govern) y los comisarios Trapero, Molinero y él mismo (“Mossos”). “Les explicamos que nos encaminábamos a un escenario de desórdenes y conflicto prácticamente seguro”.

Zaragoza ha insistido en la reunión (del 28 de septiembre) de la cúpula de los Mossos con Puigdemont y Forn. López ha respondido: “Se produce a instancias nuestras por la preocupación debido al clima de tensión ante el 1 de octubre. Se preveía una alta movilización y resistencia que todo el mundo entendió pasiva, pero había elementos altamente inestables que unos, en contacto con otros, podrían producir efectos contraproducentes. En términos forestales, si hay mucha temperatura, poca humedad y fuerte viento se producen incendios. Metafóricamente, esta era una situación de riesgo de incendio”.

Sobre las reuniones de la cúpula de “Mossos” con el Govern, ha dicho el testigo: “En esa primera reunión del día 26, no hubo una respuesta concreta” y nuestra sensación no era precisamente optimista. Les pedimos (ese día y el 28) que diesen cumplimiento al mandato policial”.

Pasaron las horas, “fueron días muy densos”, y al no ver una respuesta del Govern, promovieron una segunda reunión. “Más extensa por parte nuestra y del Gobierno”.

En relación con la segunda reunión, el día 28, ha explicado el testigo: “Creo que fue Trapero quien tomó la iniciativa de convocar una segunda reunión”.

El major les había trasladado el contenido de la Junta de Seguridad celebrada la mañana del 28 de septiembre de 2017.

Ha afirmado Ferran López: “La preocupación de los mandos de los “Mossos” era no generar situaciones indeseadas en este escenario de alta volatilidad, se pretendía que fuera una actuación lo más quirúrgica y sensible posible”

A propósito de la presencia de toda la cúpula de la policía autonómica en la reunión del 28 de septiembre (tres días antes de la celebración de la consulta ilegal) el testigo ha enfatizado: “Al major Trapero le pareció importante que la puesta en escena fuera conjunta, que era una cuestión de la prefectura de los “Mossos” en bloque, mostrando una imagen unitaria. La presencia del comisario Castellví abria la posibilidad de dibujar escenarios de problemas del día 1 de octubre”.

“Al major Trapero le pareció importante que la puesta en escena fuera conjunta, que era una cuestión de la prefectura de los “Mossos” en bloque, mostrando una imagen unitaria.”

Sobre la “esperanza” de votar y la orden “contundente” de impedir el 1-O, Ferran López ha relatado las explicaciones del comisario Manel Castellví sobre los riesgos para la jornada del 1-O: “Hicimos una foto aérea con los puntos básicos. Era un día especialmente delicado, porque mucha gente tenía muchas esperanzas depositadas en poder votar. Había órdenes contundentes y claras de impedir el referéndum. Y había 15.000 policías encargados de impedir que se llevase a cabo. La fórmula no era resoluble”.

El comisario Ferran López ha vuelto a cargar contra las manifestaciones públicas de Joaquim Forn. “Al llegar, lo primero que dijo es que quería dejar al margen a la policía de la política. Al final, nos perjudicaron”.

Sobre las declaraciones del conceller de Interior, que decía que los “Mossos” garantizarían el referéndum, el segundo de la policía autonómica ha afirmado: “Nos preocupaba, nos molestaba y visto con perspectiva nos perjudicó”. El comisario ha admitido que, en la práctica, cumplió su palabra porque “nunca hizo ninguna indicación ni directa ni indirecta de qué debía hacer “Mossos”.

Estas manifestaciones se produjeron con la llegada de Forn en junio, pues ya en la primera reunión, el 17 o 18 de julio, lo primero que dijo es que él tenía un compromiso político y quería dejar a la policía al margen de la política.

Ferran López ha acusado a los ex consejeros Forn y Turull de mentir: “Los Mossos tuvieron que “desmentir” sus afirmaciones pues dieron dos mensajes que no eran ciertos. El primero, que los Mossos iban a colaborar con el referéndum. El segundo, que la policía catalana no acataba el nombramiento de Pérez de los Cobos como coordinador del 1-O”.

Ha cavilado el comisario López: “El escenario del 1 de octubre era completamente diferente a lo que habíamos conocido y nos preocupaba. Teníamos una situación de desamparo gubernativo, y esa sensación para nosotros era nueva”.

El comisario ha hablado de este “desamparo gubernativo”, de esta guisa: “Hacia el final de una reunión que fue larga y tensa, sin precedentes, el escenario del 1-O era diferente a lo que habíamos conocido y nos preocupaba estar en tracción opuesta con el Govern. Esa situación de desamparo es nueva. Recuerdo que Puigdemont dijo que si se producía ese escenario que preveíamos, en ese momento declaraba la independencia, es una frase difícil de olvidar”. “No sabíamos si era una boutade. Lo único que hacía era reafirmar que el 1 de octubre nos encaminábamos a un escenario de serias dificultades que, a pesar de todo, se quiso transitar”.

El comisario ha expuesto: “Solo asisto a reuniones de coordinación del dispositivo del 1 de octubre, no de días anteriores. No tengo ninguna reunión con el fiscal superior ni con la magistrada del TSJC”.

Ferran López se ha referido al auto dictado por la magistrada del TSJC, Mercedes Armas, el 27 de septiembre de 2017, que ordenaba impedir el referéndum. Y venía a sustituir las órdenes dictadas hasta ese momento por la Fiscalía para impedirlo. El comisario ha explicado: “La magistrada hizo un cambio radical de escenario”, respecto al fiscal. “Hace un borrón y cuenta nueva” porque, entre otras cosas, dirigió el auto a los tres cuerpos policiales por igual.

El fiscal ha preguntado si la actuación previa (29 y 30 de septiembre) se encomendó solo a los “Mossos”. López ha explicado que no, que el dispositivo que se pactó era para el día 1, pero ha negado que en las reuniones de coordinación se acordara dar a los “Mossos” el papel de acudir a los colegios electorales.

El fiscal Zaragoza ha tratado de desmontar la versión de Ferran López, que trata de defender la actuación de los “Mossos”.

El representante del Ministerio Público ha preguntado cuál fue la “actitud” de las patrullas de los “Mossos” que acudieron a los centros de votación. El testigo ha admitido que los “binomios” (parejas de agentes) lograron cerrar pocos centros. Pero ha dicho que intentaron impedir que se abrieran los centros e informaron. Y ha matizado que los “Mossos” disponían de “todo el día” para dar cumplimiento a la orden.

Sobre las patrullas, Ferran López ha señalado que: ”la función de los binomios no era enfrentarse a los manifestantes ni sumarse al apoyo de orden público. Se acercaron a los más de 2.000 centros de votación del 1 de octubre. Hubo 109 intervenciones, documentadas todas, en centros de votación. La BRIMO fue una pieza clave, si bien es cierto que no se emplearon en la operativa directa de los centros”.

Ha explicado el testigo López: “De 100 veces, 100 volveríamos a tomar esa decisión, lo que teníamos claro era no dispersar a la BRIMO y concentrarla en Barcelona, donde había convocadas manifestaciones de signo contrario, era de sentido común tenerla concentrada para lo que pudiera pasar. Ese día había nivel 4 antiterrorista”.

El comisario ha vuelto a entonar un mea culpa: “Reconozco que enviar reservar agentes de la Brigada Móvil (antidisturbios) al partido de fútbol Barça-las Palmas, fue un error de cadena mecánica, del cual no estoy satisfecho. Ya que contradice lo que le he dicho de tenerlos concentrados. No estuvimos acertados”.

Ferran López ha explicado cómo fue la “quiebra” del dispositivo de esta manera: “Grado de cumplimiento de los “Mossos” el 1-O: 239 no abrieron directamente, 24 fueron cerrados por la patrulla de “Mossos” y otros 110 también cerraron por la ARRO (unidad de orden público) y por la reagrupación de patrullas. A partir de mediodía y tras una reunión en el TSJC, el dispositivo quedó “quebrado” por la actuación de la Guardia Civil y la policía. Era un escenario que no estaba previsto. Nuestra participación era un binomio como parte de una estrategia conjunta. Nos quedamos en situación de quiebra del dispositivo”.

La función del binomio era: “dar apoyo a orden público desde funciones satélite, no de manera directa. Activar servicios de ambulancias, bomberos, documentar la actuación. La función del binomio no es auxiliar directamente al orden público”.

El testigo ha señalado que el 3 de octubre los “Mossos” abrieron una “información reservada” sobre las actuaciones “insuficientes” de los agentes del cuerpo autonómico en la jornada del 1 de octubre. Se trataba de detectar “actitudes o comportamientos por debajo de lo exigido. Pedimos que se revisaran imágenes de todas las actuaciones para ver cuáles fueron insuficientes. Se hablaba de 41 vídeos con actuaciones insuficientes y los revisamos”.

“Pedimos que se revisaran imágenes de todas las actuaciones para ver cuáles fueron insuficientes. Se hablaba de 41 vídeos con actuaciones insuficientes y los revisamos”.

El testigo ha explicado que el entonces delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, compareció en rueda de prensa a mediodía del 1-O, donde exhibió un correo remitido por el comisario al coordinador en la que pedía 223 actuaciones de apoyo a Policía y Guardia Civil. López ha dicho que Millo utilizó ese correo para justificar la actuación policial.

El fiscal Zaragoza ha preguntado sobre la llamada Clave 21 (por la que los “Mossos” el 1-O evitaban usar la radio del cuerpo y transmitían sus informaciones por teléfono móvil).

El testigo ha afirmado: “Si tuviese acceso a los documentos que me dieron en los 90 en la Academia, constaría la Clave 21. Es una clave en la que se pide a la patrulla que llame por teléfono a la sala porque la información que tiene que transmitir no es suficientemente importante para colapsar la emisora. Ese día había una altísima densidad de comunicaciones, y decíamos haga el favor de hacer una llamada porque lo que me quiere informar no es lo bastante importante para que quede registrado en la sala. Son códigos que estarán hasta en el museo de historia de “Mossos”.

Turno de la abogada del Estado, Rosa María Seoane, que ha tratado de acorralar a López a propósito del registro del 20-S en Economía. La Guardia Civil pidió un pasillo para entrar vehículos, pero el jefe de orden público de los “Mossos” lo desaconsejó: “Una actuación en aquellas circunstancias, con los manifestantes que había, era improbable que se pudiera hacer”.

Las explicaciones del comisario sobre la actuación de los “Mossos” (el 20 de septiembre de 2017) son trascendentes para la acusación de sedición que defiende la Abogacía del Estado. Las acusaciones anteriores han pasado por encima de este episodio en sus interrogatorios al entonces número dos de la policía autonómica.

El comisario de los “Mossos” ha aseverado: “Ojalá hubiéramos sido capaces de abrir un pasillo por la mañana y que la comitiva judicial hubiese hecho la diligencia como debía hacerlo. Si no se hizo en Economía fue porque fue materialmente imposible. Era un escenario de multipantallas: hubo actuaciones en el CTTI, en Economía, en Exteriores, Gobernación, en Sabadell, en Terrassa, dos actuaciones en Rubí, en Bigues, en Les Franqueses. Se hizo todo lo que se pudo allá donde se pudo, en apoyo de un dispositivo del que no teníamos información previa. De haber tenido información genérica de que ese día iba a haber 41 entradas en toda Cataluña, no me gusta hacer ucronías, pero quizá el escenario hubiera sido diferente”.

El testigo ha explicado que Forn no estuvo en la sala de mando el 20-S y que solo intervino una vez. “Me consta una llamada suya a Trapero para que se pusiese en contacto con Jordi Sánchez pidiéndole que intentase mediar con los manifestantes dado su ascendente “.

La versión coincide con la que dio, en su declaración como testigo, el jefe de los “Mossos”, Josep Lluís Trapero.

Sobre la accidentada salida de la secretaria judicial del Departamento de Economía y la petición para sacar a la comitiva: “Nos pidieron primero un pasillo para sacar el vehículo. Por la tarde, eso seguía siendo imposible. Se ofreció tener una línea libre de manifestantes para que, a la hora a la que tuviéramos certeza de la salida de la comitiva judicial, activarla”.

El comisario explica que, hasta las 23 horas, no supieron cómo iba la diligencia. La Guardia Civil informó de “problemas informáticos” y de que el registro iba para “horas”.

Ferran López ha explicado por qué la secretaria del Juzgado, Montserrat del Toro, tuvo que abandonar el registro por la azotea. “Nos parece que a esa hora de la noche era mejor hacerlo de manera más rápida y segura. Es una recomendación que nos hace el inspector de mediación. Es donde nos llevaron las circunstancias”.

Ha preguntado la abogada del Estado: “¿Se le pidió a Sánchez que desconvocara la manifestación?”. El comisario ha respondido que no, pero matizando que no se contó con Sánchez “para organizar nada”. Ha dicho López: “Ni se le pidió que convocase ni que desconvocase”.

“En los actos de campaña del referéndum ilegal del 1 de octubre hubo actuación de los “Mossos” a petición de la Fiscalía. “Y la policía autonómica instruyó 172 atestados. Teníamos conocimiento de ellos por fuentes abiertas, desconocemos si estaban autorizados o no”.

López ha vuelto a ser interrogado por la previsión de incidentes durante el referéndum del 1 de octubre y ha analizado lo que realmente acabó sucediendo: “Lo que pasó el 1 de octubre estaba previsto… No digo nada nuevo. Pero el contacto de unas piezas con otras fue lo que provocó las imágenes que todos tenemos en la retina. En que lo que se vivió el 1 de octubre era algo previsible, acertamos todos o nos equivocamos todos”

La abogada del Estado, Rosa Seoane ha insistido a propósito del contenido del auto del TSJC y preguntado por qué no se clausuraron los centros antes del 1-O. Lopez ha respondido: “Entendimos que la actividad que se llevaba a cabo no era exactamente de preparación del referéndum. No se encontraron urnas, no se encontraron papeletas… Era de dominio universal lo que estaba pasando”.

El testigo Ferran López ha insistido en que los “Mossos” hicieron bien su trabajo en los días previos al 1-O y que mantuvo una comunicación constante con el coordinador del dispositivo, el coronel de la Guardia Civil: “Estuve informando al coordinador hasta el 30 por la noche, cada dos horas, de cómo estaba la situación y cuál era el ambiente. Y no recibí ninguna indicación o sugerencia de hacer alguna cosa diferente”.

“Entendimos que la actividad que se llevaba a cabo no era exactamente de preparación del referéndum. No se encontraron urnas, no se encontraron papeletas… Era de dominio universal lo que estaba pasando”.

López ha vuelto sobre la misma idea: la idea de enviar una patrulla (binomio) de “Mossos” a cada centro fue “validada” por De los Cobos (ya en la reunión del 25 de septiembre).

Sobre los cierres de los colegios electorales del 1-O, ha contestado a la abogada del Estado: “Hicimos lo que pudimos hacer con el perfil de agentes que teníamos”.

En relación con el recuento final, Ferran López ha dicho que: “El segundo informe (entregado el 27 de octubre) ‘rebaja’ el número de centros cerrados por los “Mossos”. Fruto de una lectura más detenida, nos quedamos con los datos de ese informe. Hicimos lo que pudimos y hasta donde pudimos”.

Abre el interrogatorio de las defensas el abogado Javier Melero, defensor del ex consejero, Joaquim Forn, muy implicado en la testifical del testigo.

Una de las constantes de la declaración de Ferran López durante el interrogatorio ha sido la defensa de la labor de los “Mossos” en los días más caldeados del desafío independentista. También ha repetido la idea de que la policía autonómica actuaba ante el referéndum no de forma aislada, sino dentro de un dispositivo que fue quebrado por Pérez de los Cobos. No obstante, el comisario ha evitado en todo momento atacar a los cuerpos estatales, de los que ha dicho que actuaron dentro de los parámetros del auto del TSJC del 27 de septiembre.

El letrado Melero ha preguntado por la reunión del Consejo de Policía de septiembre de 2017. Se trata de un órgano de naturaleza sindical. Algunos sindicatos habían planteado quejas por las palabras de Forn sobre el papel de la policía catalana el 1-O. De modo que el ex consejero decidió hablar. “El espíritu era desvincularse absolutamente del dispositivo policial de “Mossos” para el día 1 de octubre, como así fue”.

Melero ha preguntado si hubo algún “reproche” por parte de la Guardia Civil durante el 20-S. El comisario ha admitido que sí que los hubo: “Fue un día tenso. Ojalá hubiéramos podido atender la petición de Economía, como atendimos el resto de las 41 peticiones”.

Sobre las resoluciones que los “Mossos” adoptaron, en torno a los registros del 20-S en el Departamento de Economía, ha dicho Ferran López: “Siempre fue una decisión técnica”. El testigo ha recordado que siempre se adoptan esas medidas a pie de calle y por parte de los técnicos. En el caso del 20-S, por el jefe de la Brigada Móvil, los antidisturbios de la policía autonómica.

A propósito de la carga de las 2 de la madrugada, Ferran López ha explicado que los “Mossos” sí cargaron a las 2 de la madrugada del 20-S: “La manifestación ya estaba desconvocada, la tipología de manifestantes era distinta…” El comisario ha afirmado que los coches de la Guardia Civil se estaban “vandalizando” y pidió al jefe de la Brigada Móvil que hiciera una carga. “Fue cuando consiguieron liberar los vehículos”.

Sobre las armas en los coches de la Guardia Civil, aparcados frente a Economía, Ferran López ha explicado que se enteró a mediodía: “Mi interlocutor me habla de material sensible dentro de los coches y que intentemos acceder a ellos. En una segunda llamada ya me dice que hay armas largas, sin ninguna concreción más”.

El testigo ha explicado que el ‘major’ les pidió hacer un “esfuerzo” para aumentar el número de efectivos de “Mossos” disponibles para impedir el 1-O. Trapero hizo esa consideración después de recibir la recomendación del fiscal de aumentar el número de agentes. López ha explicado que consiguieron reclutar 700 o 800 agentes más.

Sobre la oposición a Pérez de los Cobos, López ha afirmado: “Era un tema de criterio jurídico del tipo de órgano que debía coordinar, no que no hubiera que coordinar y nunca de tipo personal”. “No tuve ninguna noticia de ninguna quiebra de confianza en el dispositivo”, ha explicado Ferran López, que da a entender que incluso pasado el 1 de octubre, en ningún momento el coordinador mostró desacuerdo con la actuación de los “Mossos”. “No hubo divergencias”.

Y en relación al auto de la magistrada del TSJC que ordenaba impedir el referéndum del 1 de octubre: “En este negocio sabemos que si la autoridad judicial pide algo diferente a lo que dice la Fiscalía no es objeto de debate jurídico. La magistrada pedía cosas sensiblemente diferentes que el fiscal, en muchos sentidos”.

La difusión de las pautas de actuación. Ferran López dice que las pautas de actuación de los “Mossos” ante el 1-O se difundieron a través de la web corporativa. “Cada agente tiene una contraseña, es la única manera de proceder”. Si esas instrucciones se difundieron después, ya no fue asunto de la policía autonómica, defiende.

Advertencia de incidentes “más que previsibles”. Javier Melero pregunta si el nivel de riesgo del que alertaron los “Mossos” al Govern se correspondía con el informe elaborado por los servicios de Información de los “Mossos”. “El informe era el que marcaba la temperatura ese día. Pero más allá de ese informe, se pasó a una situación de alta incandescencia. Era más que previsible que hubiese incidentes”.

Melero ha tratado de contrastar las palabras de Ferran López con un informe firmado por él mismo en el que hablaba de “resistencia pasiva” y de una jornada festiva. el testigo ha señalado: “No me contradice. El escenario del 1-O no es nada que no fuera previsible en las reuniones del 26 y el 28 de septiembre”.

Sobre la “quiebra” de la coordinación, Ferran López ha señalado que sobre las 13 horas (del 1 de octubre de 2017) es cuando tiene la “constatación formal” de que se ha quebrado. Ha admitido, no obstante, que: “Desde la primera actuación de la Guardia Civil en Sant Andreu de la Barca, pasadas las 8 horas, apreciaba ya indicios de que la coordinación no estaba funcionando de manera adecuada”.

El testigo ha insistido en que Pérez de los Cobos no le reprochó nada por la actuación de los “Mossos”, ni el 1-O ni en días posteriores.

En su declaración como testigo ante el Tribunal Supremo, el coronel que coordinó el dispositivo atacó, sin contemplaciones, a los “Mossos” por ponerse de lado del Govern para permitir la celebración del referéndum.

El letrado Melero ha preguntado por su nombramiento como jefe de los “Mossos”, tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución. “¿Hubo algún reproche de De los Cobos, definiendo como estafa el dispositivo que habían montado?”. López ha respondido: “No, con una excepción. Hay un acuerdo tácito de que lo que pasa el 1 de octubre se deje en instancias judiciales y no contamine la relación gubernativa entre policías”.

El testigo ha dicho, sin embargo, que cuando escuchó la primera declaración de De los Cobos en el Supremo, se interesó en hablar con los máximos responsables del Ministerio del Interior y con el propio De los Cobos: “Les expliqué el contenido de mi declaración. Les dije que mi visión de los hechos era contradictoria con la de ellos. Salvo esta excepción, no he vuelto a hablar con De los Cobos”.

El abogado Javier Melero ha pedido un careo entre De los Cobos y López, a la luz de las distintas versiones que han ofrecido sobre el dispositivo de la policía autonómica del 1-O.

El juez Marchena le ha pedido al letrado Melero que especifique el punto de discrepancia entre los testigos. El abogado de Forn ha dicho que tiene que ver con el conocimiento de los dispositivos de seguridad de los diferentes cuerpos policiales los días 29 y 30 de septiembre de 2017.

Melero quiere que esta diligencia de prueba -no prevista inicialmente en el juicio- sirva para romper la contradicción entre ambos testigos acerca del conocimiento que los diferentes cuerpos policiales tenían de los dispositivos que unos y otros habían diseñado contra el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017.

Marina Roig, abogada de Jordi Cuixart, ha inquirido al comisario Ferran López, sobre la actuación de los “Mossos” el 20 de septiembre en la Consejería de Economía. A renglón seguido, el letrado Pina interroga sobre el nombramiento de Pérez de los Cobos como coordinador del dispositivo contra el referéndum del 1-O, a lo que Ferran López ha replicado: “Lo que nos incomoda es que digan que “Mossos” no acata este nombramiento”.

El tribunal ha decidido aplazar la decisión sobre el careo entre De los Cobos y López.

Marchena ha anunciado que es pronto aún para tomar una decisión y, aunque no rechaza el careo, tampoco lo acuerda al menos por ahora.

El presidente ha recordado el carácter “singular” y la “excepcionalidad” de la figura del careo: “Los magistrados entendemos que sería prematuro ahora, cuando todavía no hemos agotado el contacto con el material probatorio, tomar una decisión que es esencial y tiene que estar conectada al carácter determinante de esa contradicción”, ha explicado Marchena, anunciando un aplazamiento para “un momento posterior”.

El artículo 729 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal contempla la figura del careo como excepción a la regla general de que en una vista oral ‘no podrán practicarse otras diligencias de prueba que las propuestas por las partes, ni ser examinados otros testigos que los comprendidos en las listas presentadas’.

Los careos son una vía para acreditar el valor de las declaraciones de los testigos o los acusados en un proceso penal y para dilucidar contradicciones entre estos. Y pueden celebrarse por tres vías: la primera es a petición de alguna de las partes, con el visto bueno del tribunal. La segunda es a instancias del propio tribunal, aunque no haya sido solicitada por las acusaciones o las defensas. La tercera es que lo acuerde de oficio el presidente del tribunal.

• Declaración de un agente de la Guardia Civil que participó el 1-O en Callús, una población del interior de Cataluña a unos 80 kilómetros de Barcelona.

El agente ha explicado al fiscal Fidel Cadena que resultó lesionado durante la intervención del 1-O, porque recibió “una patada en los genitales”: “Hubo de todo: agarrones, empujones, patadas… Hubo muchísima resistencia”. El agente ha descrito también los gritos e insultos.

El abogado de Cuixart ha preguntado al agente si recuerda ver a personas “llorando” por la intervención de la Guardia Civil en Callús. El guardia ha respondido: “No recuerdo ver a nadie llorando”.

La Fiscalía va a interrogar, a continuación, a diversos agentes de la Guardia Civil heridos en el colegio El Pi Gros, de Sant Cebrià de Vallalta (Barcelona) durante la jornada del 1-O. La defensa trata de minimizar lo ocurrido en Sant Cebrià.

El abogado Pina ha preguntado si los funcionarios de la dotación llevaban cámaras de vídeo para grabar la intervención. El guardia civil: “Lo desconozco”. El letrado: “¿Le suena que la gente gritara “somos gente pacífica, solo queremos votar?”. El guardia: “Pudiera ser que lo dijeran”.

La defensa también ha preguntado si se “arrastró y lanzó” a ciudadanos. El agente ha contestado: “Ese no es el proceder de la Guardia Civil”, que ha negado haber utilizado la defensa: “Yo no usé la defensa, yo no vi si mis compañeros la usaban”.

El primer guardia civil herido ha relatado los insultos que recibieron “en catalán” y describe la actitud “hostil” de los votantes. “Me tocó evacuar a la gente que estaba en la rampa de acceso. Un señor cogió el escudo con violencia, tiró hacia dentro y me tiró hacia dentro, me quitó el escudo, me quitó la defensa…El resultado final es que acabé en el suelo y recibiendo patadas y puñetazos de todos los que estaban allí”. Cuando intentó zafarse, recibió un puñetazo en la nuca y una patada en la espalda.

• Segundo guardia civil, herido en Sant Cebrià de Vallalta, comarca del Maresme.

El agente ha relatado el intento de acceso de la Guardia Civil y los insultos cuando trataban de desalojar a “la masa”: “Iba con un escudo para proteger a mis compañeros. Me quisieron quitar el escudo y en ese forcejeo me fastidié un poco la muñeca derecha”.

Ha mencionado que los “Mossos” no les ayudaron y los ciudadanos les insultaron. A preguntas del fiscal Cadena ha contestado: “Nos llamaban asesinos, hijos de puta, fuerzas represoras…”.

Marina Roig, defensora de Jordi Cuixart, ha preguntado si vio a personas que estuvieran dialogando, sin increpar a los guardias. El agente responde que no y niega también que usaran las defensas para golpear a la gente. La abogada Roig ha tratado de demostrar que los votantes mantuvieron una actitud pacífica en Sant Cebrià, preguntando si la gente gritaba: “somos gente pacífica, solo queremos votar” y cantaba: “Passi-ho bé i fins l’any que ve” (Páselo bien y hasta el año que viene). Y, también, si los votantes estaban con las manos en alto. El guardia no recordaba esas circunstancias.

• Tercer guardia civil herido en Sant Cebrià de Vallalta.

El agente formaba parte, como sus dos compañeros anteriores, del equipo de refuerzo que acudió al colegio a dar apoyo a sus compañeros.

El guardia ha relatado también los insultos y la falta de apoyo de los ciudadanos. “Sufrí golpes en el antebrazo derecho. Al ir a levantar a una de las personas que se echó al suelo, alguien por detrás me golpeó”. Ha contado que se le hinchó “un par de días” el antebrazo.

La defensa ha preguntado si había niños o menores en la rampa de acceso al colegio o entre la gente que estaba mirando la actuación. El agente ha respondido que sí y, a preguntas de la abogada Roig, ha dicho que ignora si los miembros del equipo llevaban cámaras para grabar los hechos. Roig ha preguntado por una supuesta acción de la Guardia Civil, que “se llevó por delante” a una persona. Y también quiere saber si hubo un “diálogo” con los manifestantes. Ha admitido admite el testigo: “Sé que había una mossa que intentó mediar allí”. Los otros dos guardias que han declarado con anterioridad han afirmado que no presenciaron ese intento de mediar.

• Cuarto guardia civil, herido en Sant Cebrià de Vallalta, que también acudió como refuerzo al equipo que había intentado entrar en el colegio.

A preguntas del fiscal, el agente ha afirmado que estaban “sentados” en la rampa de acceso y “no se movían de ahí”. Sobre los insultos recibidos durante la actuación, en la que no recibieron, agrega, el apoyo de los “Mossos”, ha desmenuzado el guardia: “Hijos de puta, asesinos, fascistas”.

El agente fue herido durante la actuación policial. “Procedimos a evacuar a la gente de la rampa. En un momento dado, recibí un golpe en el brazo. No lo vi porque estaba girado, pero puede ser que fuese una patada, sentí bastante dolor”.

La defensa ha tratado de demostrar que si hubo tensión en algunos momentos fue porque, previamente, la Guardia Civil había actuado en el colegio de Sant Cebrià de Vallalta con violencia. La letrada Roig ha preguntado si las amenazas empezaron después de que los guardias golpearan con las defensas y patearan a diversos ciudadanos. El testigo ha afirmado que lo desconoce.

• Un quinto guardia civil, herido en Sant Cebrià de Vallalta.

El agente ha dicho que intentaron que las personas se marcharan de forma voluntaria y empezaron a recibir ‘patadas y puñetazos’: “Intentaron arrebatarme el arma. Tiró de un cable antihurto que va unido a la pistola y al cinturón, lo arrancaron, hay que hacer bastante fuerza… Y posteriormente asieron el arma por la empuñadura intentando tirar de ella”. Los que tiraban, sin embargo, no encontraron el “mecanismo” adecuado para retirar el arma de la funda.

• Un capitán de la Guardia Civil que dirigió los operativos del 1-O en los centros de votación de Sant Cebrià de Vallalta y en Sant Iscle de Vallalta.

El capitán ha relatado los problemas que tuvieron los agentes para acceder a los colegios usados para votar en la consulta ilegal.

El abogado de Cuixart ha preguntado por qué se eligieron dos pueblos “pequeños”, como Sant Cebrià y Sant Iscle, para actuar el 1-O. El capitán ha respondido que lo desconoce.

• Un cabo primero de la Guardia Civil, que formaba parte del equipo que actuó en Sant Iscle de Vallalta para “dar apoyo” a los compañeros.

El agente ha relatado los insultos y amenazas que recibieron y que las personas concentradas (unas 200) intentaron impedir la entrada de los funcionarios: “Ejercían resistencia activa. Nos empujaban, nos daban patadas, puñetazos… Me fracturaron el dedo meñique de la mano izquierda. Me ha quedado deformación”.

Las defensas han preguntado si había alguna indicación previa de la autoridad para intentar “un diálogo” con los ciudadanos. Sobre el intento de los “Mossos” de hablar con los votantes para desalojar el centro de votación, el cabo primero ha dicho: “No consiguieron mediar, se tuvieron que dar la vuelta”.

• Testifical de un teniente de la Guardia Civil que dirigía el dispositivo que actuó el 1-O en Castellagalí (Barcelona).

Ha narrado el teniente: “La actitud clara era de obstaculizar la labor policial y no dejarnos pasar (…) me dio la sensación de que estaban muy organizadas, con roles asignados a cada uno. Había gente apostada a la entrada del pueblo para avisar de nuestra llegada; después en la puerta, y por ultimo, en el interior del colegio. Iluso de mí que pensaba que iba a poder hacer algo con 25 hombres. Cuando llegamos entrelazaron los brazos (…) A 30 metros del colegio había un “mosso” y una “mossa”, a los que preguntó por dónde se accede al colegio y su contestación fue “no lo sé”. Ahí me percaté de que poco iba a hacer”.

El teniente ha referido: “Cuando me retiro atrás, uno de los guardias me dice que hay un jefe de los “Mossos” que quiere hablar conmigo, le di los buenos días, no me los devolvió, y me pregunta si voy a desalojar y que si tengo orden judicial. Le digo que sí y pone cara muy extraña. Cuando consigo entrar en el colegio, viene un guardia de los míos un poco nervioso y me dice que fuera hay cuatro “mossos” y un oficial que les habían gritado, increpado y que les dicen que qué vergüenza, que quieren ver la orden judicial y hablar con el jefe del dispositivo”.

La actitud de los “Mossos”, ha afirmado el teniente, envalentonó a los ciudadanos concentrados ante el colegio electoral. Según el mando, los congregados comenzaron a insultarles, tanto en catalán como en castellano.

El teniente ha contado: “Había niños de corta edad que sus padres llevaban en brazos y ancianos. Sacaron a un anciano de 85-90 años que estaba llorando, desorientado, y que estaba acompañado por su hijo, de 45 años”. Ha dicho también que le llamó la atención la cantidad de gente grabando la escena con el móvil y lo ha atribuido a un intento de provocar a los agentes para que les golpearan e “inmortalizar el momento”.

El equipo del teniente de la Guardia Civil que ha declarado también actuó en el Ayuntamiento de Fonollosa (Barcelona). El mando ha recordado que en ese pueblo un “mosso” les dio los buenos días y les indicó el camino a la Casa Consistorial. “La verdad es que se le veía preocupado”,

“Formule las preguntas con la seriedad y profesionalidad con la que habitualmente se conduce en la sala”, ha reconvenido el juez Marchena al letrado Solà, cuando ha preguntado al teniente sobre detalles de la intervención de la Guardia Civil en Castellgalí (Barcelona).

Sobre la actuación en Castellgalí el teniente le ha dicho al abogado Solà: “Llegamos empapados ¿y sabe por qué?. Porque fuimos exquisitos, exquisitos, lo hicimos todo con nuestras manos”.

• El siguiente testigo es otro teniente de la Guardia Civil. Este mando era el jefe de seguridad del dispositivo que actuó en el Centro de Atención Primaria de Sant Andreu de la Barca (Barcelona).

El teniente ha reseñado que los concentrados ante ese centro de votación, unos 200, profirieron insultos contra la Guardia Civil. “Había una veintena de personas dentro, detrás de la puerta, impidiéndonos la entrada. Recibimos patadas, empujones y esputos”. El teniente ha dicho que hubo un lesionado durante la detención de un ciudadano. “Tuvimos que volver porque no se intervino ninguna urna, volvimos a las 13.18 y se incautaron tres urnas”.
El teniente ha puesto de manifiesto que no recibieron ayuda de los “Mossos” durante esa intervención y en otra realizada en el centro Montserrat Roig. Y ha atestiguado: “La persona detenida en Sant Andreu agredió, presuntamente, a un guardia, lo tiró al suelo, cayó encima de él y le aplicó una técnica de estrangulamiento en el suelo”.

• El tribunal ha llamado a un cabo primero de la Guardia Civil que pertenece al laboratorio de criminalística de la Policía Judicial de Barcelona.

Realizó el informe sobre los daños sufridos por los vehículos oficiales de la Guardia Civil durante el registro de la Consejería de Economía el 20 de septiembre de 2017.

Ha iniciado su relato, detallando: “Eran tres vehículos Nissan Patrol logotipados. Estaban los tres iguales, irreconocibles, con pegatinas, adhesivos sobre la república, la democracia, las votaciones del 1-O, tenían las ruedas rajadas, pinchadas con armas blancas, habían vertido la basura de los contenedores en el interior, y habían hecho pintadas en la chapa con pintura y rotulador indeleble; habían rascado la pintura con insultos, habían arrancado los espejos retrovisores. Las tres ventanillas del lado derecho y el maletero fracturadas… La carrocería, el techo y el capó estaban abolladas. La emisora oficial de comunicaciones estaba arrancada. Los botiquines y extintores no estaban, limpiaparabrisas, retrovisores, reposacabezas, los protectores de las ruedas estaban arrancados…”. “Las luces de los rotativos, que van protegidas por alambre también estaban rotas”.

El cabo primero ha confirmado: “Los cuatro vehículos de paisano que acudieron a la Consejería de Economía el 20-S también sufrieron diversos daños”.

• El ultimo testigo es un Guardia Civil que también inspeccionó los vehículos que el 20-S que sufrieron desperfectos en la actuación de la Guardia Civil en la Consejería de Economía.

El agente ha recordado que los coches estaban llenos de basura y con daños en todo el interior: “Literalmente cortaron los asientos en trozos”.