Vigésimo cuarta sesión del juicio del procés.

• El primer testigo es un guardia civil que estuvo alojado en un hotel de La Seu d’Urgell durante la Operación Copérnico.

Ha relatado cómo “un grupo numeroso y organizado” de unas 1.000 personas se acercó al hotel donde se encontraba el 3 de octubre de 2017, durante el llamado “paro de país”, la huelga celebrada en Cataluña en protesta por las cargas durante la jornada del referéndum. “Llevaban pancartas y hacían gritos de ‘fuera de fuerzas de ocupación’, cánticos e insultos. También había “un coche de bomberos con bomberos dentro” y “con una pancarta con una cara con una raya en la cara, como que no les dejaban expresarse”.

El guardia ha explicado que en el hotel había alojadas unas 50 personas. Ha dicho que las concentraciones se repitieron “casi todas las tardes” en días posteriores frente al establecimiento. “Se coreaban gritos de fuera las fuerzas de ocupación. El 3 de octubre, cuando llegaron a la altura del hotel, empezaron a cantar ‘hijos de puta”. El testigo ha admitido, a preguntas del fiscal Jaime Moreno, que no hubo “amenazas físicas” hacia los agentes de la Guardia Civil.

El testigo ha afirmado que las concentraciones eran “organizadas” todas las tardes frente al hotel Nice, pero también frente al hotel Avenida. “Están muy próximos”.

El abogado de Oriol Junqueras ha pregunta si las manifestaciones “discurrían por la vía pública”. “Sí”, ha contestado el guardia, que asegura que “ignora” si alguno de los acusados estaba detrás de esas convocatorias.

• Turno de un segundo agente de la Guardia Civil. El testigo estuvo alojado en el hotel Nice de La Seu d’Urgell y presentó una denuncia por los actos de hostigamiento.

El agente ha relatado: “Los hechos sucedieron a las 22:09 horas y yo me encontraba en mi habitación. Desde ahí se escuchaba jaleo y caceroladas. Y vi cómo una multitud se dirigía a hacer un escrache, en el que participaban 150 personas, a los compañeros alojados en el hotel Avenida de La Seu (que estaba muy cerca). Los manifestantes iban “escoltados por un camión de bomberos” y éstos “se dieron un baño de masa. Decían hijos de puta, asesinos y fuera las fuerzas de ocupación”, Además de los bomberos, una “cacerolada” daba apoyo a las concentraciones frente a los hoteles.

“A mi hotel llegaron a arrojar vasos y alguna botella de plástico. Ahí intervino una pareja de “mossos” para identificar a una persona que se alteró más de la cuenta y llegó a arremeter más de la cuenta”, ha contado el guardia civil.

El guardia ha lamentado haber sido objeto de escraches, especialmente porque él y su grupo tuvieron “una intervención muy liviana y muy humana” durante la jornada del referéndum. “Donde no se pudo intervenir no se intervino para no causar un daño mayor”.

Ha explicado el guardia que el propietario del hotel tuvo miedo. Les dijo: “Vosotros os vais pero yo me quedo”. Los guardias empezaron a hacer las maletas y fueron trasladados al parador nacional.

• Turno del tercer agente de la Guardia Civil. El testigo participó en el referéndum del 1 de octubre y estuvo alojado en Lleida.

Ha explicado lo ocurrido el día 2 de octubre. “Disfrutábamos del día libre, estábamos paseando por Lleida. Íbamos tres agentes de paisano. Uno de ellos se percató de que una persona nos podía estar siguiendo. Cambiamos de acera. Esa persona siguió caminando con el teléfono en el oído, como si estuviera hablando. Nos estaba grabando”.

El agente ha explicado que se publicaron en redes sociales fotografías suyas durante el 1 de octubre en Artesa (Lleida): “El texto venía a decir que esos guardias civiles que paseaban por su barrio habían estado pegando a la gente el día anterior. Alentaba a la gente a ir al hotel donde creía que estábamos alojados, el Parador Nacional. Lo pensó porque nos paramos allí, pero no estábamos alojados allí”.

El guardia civil ha relatado: “El hombre incita a terceras personas, la gente nos miraba, le miraba a él, pero nadie dijo nada. Fuimos al hotel donde estaba el superior y le contamos el hecho, y nos dijo que era conveniente denunciar los hechos. Un compañero nos pasó por Facebook fotos nuestras del 1 de octubre en Artesa, con nuestras caras rodeadas con un círculo rojo y las fotos que nos había hecho en Lleida. Tuvimos un juicio por videoconferencia (por estos hechos) desde nuestra comandancia pero no sé como ha terminado”,

A preguntas de la abogada del Estado, el guardia ha dicho que tras el incidente tomaron más medidas de seguridad y salían menos del hotel de Lleida. El letrado Van den Eynde ha dicho que la denuncia ha sido archivada.

• Turno del cuarto guardia civil de la mañana. Este agente relata también el episodio ocurrido en Lleida el 2 de octubre, al día siguiente del referéndum.

“Estábamos de paseo por el castillo, pasamos al lado de unos trabajadores, debían de ser topógrafos, que nos miraban. Uno de ellos nos siguió, iba con el móvil haciéndonos fotos o grabándonos. Nos dijo que nos había reconocido que éramos unos hijos de puta y que nos íbamos a cagar, que nos iban a matar, que habían ganado la guerra, que a la gente le decía que éramos unos asesinos…”. Se dirigieron hacia el Parador Nacional. “Vimos una furgoneta. Era el mismo individuo que nos siguió amenazando”.

Ha afirmado el guardia: “Nos apartamos de la carretera por lo que pudiera pasar y nos fuimos al hotel, en cuanto llegamos se lo comunicamos a nuestro superior y nos tomaron manifestación por esos hechos en la Comandancia. No me han notificado nada, pero creo haber visto en las noticias que a este hombre lo condenaron a ocho meses de prisión”.

• El tribunal llama a otro guardia civil, el quinto de la jornada. El agente está destinado en Alicante y estuvo comisionado en la comandancia de Girona durante la etapa del referéndum ilegal del 1-O. “Reforzábamos la seguridad de los edificios, la comandancia y la Subdelegación del Gobierno.

“El 2-O estaba en la comandancia cuando vimos un convoy de vehículos de bomberos. Los ocupantes nos hacían gestos con el dedo corazón, peinetas, gestos de que éramos unos caraduras, insultos como ‘fascistas, hijos de puta, cobardes…”. Este grupo de bomberos llevaba puestas las sirenas.

El agente ha relatado los Insultos de los ciudadanos en Girona: “Era relativamente habitual que pasara algo parecido con vehículos particulares, que pitaran, sacaran el dedo o te insultaran, sobre todo después del 1-O”.

• Entra a declarar el sexto testigo de la jornada. Se trata de una agente de los Mossos. La “mossa”, Alexandra Peralta, supuestamente envió whatsapps contra los guardias civiles.

“Por motivos de seguridad” no informa dónde está destinada, le ha respondido al fiscal. El ministerio público pregunta por tres hoteles de Lleida donde se alojaba la Guardia Civil en los días del referéndum. Le pregunta por su teléfono y si envió un whatsapp señalando esos hoteles. “No lo recuerdo, no lo creo”. El mensaje que ha citado el fiscal decía: “Hagamos que Lleida sea la Calella del Ponent, a cantar habaneras”. “No lo recuerdo, no me suena el whatsapp”. El fiscal ha vuelto a insistir: “¿No sabe si lo ha mandado o no?”.

El juez Marchena le ha dicho al fiscal: “Señor fiscal, no haga que las preguntas tengan un contenido de imputación, parece que se le obliga a decir verdad por unos hechos que le podrían incriminar”, le dice.

“¿Ha sido llamada por estos hechos por la jefatura de “Mossos”?” “Hasta hoy mismo, no. Lo desconozco”, ha respondido la “mossa”.

• Séptimo testigo de la jornada, otro “mosso” del área de Seguridad Ciudadana de Sabadell. El fiscal ha preguntado de nuevo por la actuación el 20 de septiembre de 2017 ante el domicilio de Joan Ignasi Sànchez.

Ha relatado el “mosso”: “El portal estaba totalmente taponado por personas sentadas”. Tuvieron que sacar al detenido por el garaje. El agente relata varios momentos de tensión en aquella mañana: “Una persona con un casco golpea en el cuerpo al jefe de los ARRO (los antidisturbios de los “Mossos”). Hubo muchos insultos, amenazas no escuché, patadas no vi. Nosotros recibimos empujones cuando el detenido iba a salir, teníamos que intentar aguantar esa línea que teníamos, la gente se abalanza, me zarandean cogiéndome por el chaleco, se me queda enganchada la pierna derecha y se me produce una pequeña distensión en la rodilla derecha, de la que fui visitado en el Asepeyo de Sabadell, al día siguiente fui a trabajar. No vi ninguna persona que llevara la voz cantante, todo era muy espontáneo, estaban el alcalde y teniente de alcalde y uno o dos regidores del Ayuntamiento de Sabadell. Mi inspector me dijo que había hablado con el teniente de alcalde para mediar, que le dijo que no podía hacer nada, que estaba a título particular y que estaba de acuerdo con aquello”.

Ha preguntado el abogado Pina: “¿Es habitual que en los atestados de “Mossos” de manifestaciones se use el término masa?. “Lo desconozco”, ha afirmado el “mosso”, que también dice desconocer que el detenido aquel día hubiera sido concejal en Sabadell en el pasado.

• El octavo testigo es otro “mosso” que estuvo en los incidentes de Sabadell el 20-S.

El testigo relata que ante el domicilio de Joan Ignasi Sánchez Santin se congregaron aquel día hasta 700 personas.

Los incidentes en Sabadell quedaron eclipsados por la impresionante concentración ante la Consejería de Economía, en Barcelona, en protesta por los registros de la Operación Anubis contra los preparativos del referéndum ilegal del 1-O.

El agente ha contado: “Nos dieron patadas, puñetazos, empujones a todos (…) una de las personas sentada detrás mío me lanzó una patada en la planta del pie, y otra persona me hizo una luxación en el dedo. Estuve tres semanas aproximadamente de baja, si no recuerdo mal”.

De los diez “Mossos”, cinco resultaron lesionados. La comisión judicial tuvo que salir corriendo. A preguntas del fiscal, el agente ha admitido que pudieron salir “por los pelos”.

A la pregunta de la abogada del Estado, Rosa Seoane ha recordado el “mosso”: “En el transcurso de la mañana nos insultaron bastantes veces, nos llamaban mercenarios…”, relata el “mosso”. “Al irnos recibimos patadas, golpes, empujones”.

A preguntas de Pina ha recordado el agente: “No sacamos las defensas reglamentarias, todo fue muy rápido. No nos despidieron con aplausos”.

• El tribunal llama a otro agente de los Mossos d’Esquadra. Este policía del área de Seguridad del cuerpo autonómico actuó el 20 de septiembre de 2017 en Sabadell en la concentración de ciudadanos ante el domicilio de Joan Ignasi Sànchez Santín.

El “mosso” cuenta que la concentración pasó de unas 70 personas a alrededor de 700 en su momento de máxima asistencia. Los “mossos“ pretendían hacer un pasillo para que pudiera salir la comitiva judicial formada por agentes de la Guardia Civil. “La gente se agolpó en la puerta, se sentó y unieron sus brazos para no dejarnos acceder”.

Este agente, al igual que los que han declarado tanto esta mañana como ayer, relata “empujones, patadas y zarandeos” para impedirles llegar a formar un pasillo frente al domicilio de Sànchez Santín. El “mosso” resultó lesionado en un dedo. “Se me luxó el dedo gordo de la mano derecha y se me infló, no estuve de baja”, ha recordado el agente a preguntas del fiscal Fidel Cadena.

• El tribunal llama a un teniente de la Guardia Civil de Manresa. Era el responsable de seguridad del acuartelamiento de Manresa (Barcelona) y jefe de la compañía de esa localidad, que engloba a Vic, Berga e Igualada.

El fiscal Cadena ha preguntado sobre una concentración el 20 de septiembre ante el acuartelamiento de Manresa en protesta por los registros en Unipost, el día anterior. “Llegaron al acuartelamiento sobre las 20.05, eran unas 2.000 personas ante la casa cuartel, que tiene 63 viviendas y en la que residen 160 personas de cero a ochenta años. Hubo un perímetro de seguridad que no llegó a ser tal perímetro, y esa masa o concentración de personas quedan adosadas a la pared del acuartelamiento y ocupan la totalidad de la vía y la acera. A partir de ahí se pone en marcha una especie de performance con la instalación de urnas de cartón”.

“Teníamos antecedentes de concentraciones anteriores y cabía la posibilidad de que el perímetro de seguridad tuviera algún pequeño fallo, nuestro circuito cerrado de televisión nos indica que no había mucha presencia de personal de “Mossos”, así que decidimos cerrar la puerta”.

“Te genera cierta intranquilidad porque no sabes si puede haber alguien en la masa que decida dar un paso más en esa presencia ante el acuartelamiento y los humanos a veces funcionamos por contagio (…) No se arrió la bandera española porque una de las primeras cosas que ordeno es retirarla y cerrar la puerta para evitar males mayores y que alguien quiera hacer algo no muy acorde con la enseña nacional (…) Se izó una estelada que luego se llevaron, recuerdo que hicimos algún comentario jocoso: “se la podían haber dejado de recuerdo”.

“Para nada fue un episodio aislado, desde el 20 hasta el 3 de octubre había días que se publicaban en medios de comunicación comarcales los refuerzos de la Guardia Civil. El día 20 de septiembre explotó esta situación”

Sobre una manifestación de estudiantes independentistas en Manresa, ha recordado el teniente: “Había tractores y vehículos del cuerpo de bomberos, que llevaba varios días colaborando con esas performances”.

“Resulta que si tienes estudiantes en el cuartel que comparten instituto con estudiantes que están manifestándose ante el cuartel, la situación es esperpéntica. Se recibían bastantes llamadas (de apoyo) de ciudadanos de a pie”.

La estelada la puedes quitar cuando marchen (los manifestantes)”. Esta fue la respuesta que el teniente de la Guardia Civil de Manresa recibió de un mando de los “Mossos” encargado de la seguridad ciudadana cuando le comunicó que los manifestantes habían colocado una bandera independentista en el acuartelamiento. “La verdad es que la situación era un poco heavy”, ha afirmado sobre otras manifestaciones aquel 21 de septiembre ante instalaciones del instituto armado.

El teniente de Manresa ha afirmado: “Sobre todo calma, mucha calma. Lo teníamos claro y así nos venía ordenado. Aguantar, aguantar, y si se puede aguantar un poco más, sobre todo no protagonizar ningún tipo de incidente. La imagen es importante y bajo ningún concepto quería la imagen de guardias civiles retirando urnas de cartón”.

• El tribunal llama a un sargento de la Guardia Civil.

El testigo es el comandante accidental del cuartel de la Guardia Civil de Valls (Tarragona). El fiscal Cadena le pregunta sobre una concentración de 150 personas que hubo ante esas dependencias.

El sargento ha explicado: “Las puertas del acuartelamiento estaban cerradas por decisión mía, durante los meses de septiembre y octubre. Recibimos instrucciones de activar los servicios para que solo hiciéramos servicios de seguridad del acuartelamiento. En aquel momento vivían 14 familias en su acuartelamiento con sus mujeres, sus novias y sus hijos. Eso creó bastante malestar porque algunos de los asistentes eran compañeros de trabajo de las novias y mujeres de los guardias y eso no gusta. Nos han hecho pintadas, tirado huevos… ha habido muchas cosas,

El sargento, que lleva 14 años en Valls, salió del acuartelamiento para evitar que una persona fijara un cartel en el muro. “Le dije que hiciera el favor de no poner más, él siguió, traté de cogerle para identificarle, aprovechando que estaba la policía local, pero salió corriendo y se me echaron encima diez o quince personas, encarándose e insultando. Lo que hice fue limpiar los carteles que había en el muro de perímetro del acuartelamiento”.

Turno para Van den Eynde, abogado de Oriol Junqueras y Raül Romeva, que ha preguntado al sargento por el incidente con el ciudadano que quería poner un cartel independentista en el cuartel de Valls. “¿Arrastró usted a este señor?”. El sargento ha contestado: ” “Cojo a esta persona del brazo pero logra zafarse y es cuando varias personas salen en mi busca con los ojos en órbita. Solo tenía a la policía local de apoyo. Ese señor logra zafarse, porque yo quería identificarle porque había cometido varias infracciones”.

• Declara un guardia civil responsable del cuartel de Travessera de Dalt, Barcelona, que relata concentraciones en torno a esa instalación del instituto armado el 20 de septiembre de 2017.

El guardia ha relatado que ese día hubo al menos dos patrullas de Mossos d’Esquadra, y que salir y entrar del cuartel “habría sido imposible” sin la colaboración de la policía autonómica.

• Turno para un cabo primero de la guardia civil.

El cabo primero es el responsable de seguridad del acuartelamiento de Gandesa (Tarragona). El 24 de septiembre de 2017 se registró una pintada en el vallado perimetral del recinto, realizada por dos jóvenes encapuchados que no han sido identificados. La pintada ponía “Votarem!”.

• Entra a declarar otro guardia civil. Este testigo está relacionado con los cercos al cuartel de Igualada (Barcelona) el 28 de septiembre de 2017.

El cabo ha señalado algunos episodios de hostigamientos ante la casa cuartel durante el 3 de octubre: “Iban acompañados por maquinaria agrícola como tractores, tanquetas, etcétera. Nos decían: Asesinos, hijos de puta, fuera las fuerzas de ocupación y demás lindezas. A las familias no es agradable que a su padre o su marido le insultan o le impiden pasar por la calle. No era posible ni aconsejable en absoluto salir por la calle. Variaba mucho la vida cotidiana, los familiares de los guardias se tenían que plantear cómo iban a volver del trabajo, si se iban a encontrar algo, o los niños al volver del colegio tenían cierta aprensión por ver qué se iban a encontrar al llegar”, afirma el testigo. El guardia dice que había bomberos que durante las concentraciones hacían fotografías del cuartel.

El 28 de septiembre se lanzó un artefacto incendiario en el interior del acuartelamiento de Igualada. “Pude ver unas llamas por los monitores, avisé a los bomberos y di la voz de alarma correspondiente. Los compañeros enseguida sofocaron el fuego y permanecí en mi puesto porque no me podía mover de ahí”.

El artefacto fue examinado por un equipo de policía judicial y artificieros de los Tedax. El testigo ha afirmado: “Estaba impregnado en combustible. El que arrojó el artefacto iba embozado y no se le veía la cara. El artefacto cayó a un pequeño patio donde se accede a los garajes”. En ese sitio hay cables eléctricos y a veces hay maleza.

“Fue una de las cosas que afectaron bastante, muchas familias ubicaron los dormitorios de los niños a las habitaciones interiores, en lugar de hacia la calle, y se estaba con los nervios de que se produjera una acción similar o una escalada. Para las familias no es agradable que a su padre o a su marido le estén insultado o impidiendo el paso por la manifestación. Un día te tiran un artefacto así y otro día vete a saber. Mucha gente, parte de la ciudadanía sí que se preocupó por nosotros pero no recuerdo que ningún político manifestara algún apoyo”.

Ha preguntado la Abogacía del Estado: “¿Cuál era la frecuencia de esas concentraciones?”. “No seguía un patrón fijo, era muy variable. Podía ser desde tres al día a no haber. La actitud de la gente era ‘yo hago esto porque quiero’, con faltas de respeto, se había perdido la vergüenza y era con una actitud insultante hacia la GC”.

El juez Marchena reprende al abogado de Jordi Sánchez cuando este le pide al testigo que cuente qué le hizo pensar que ese artefacto incendiario en Igualada tenía que ver con el movimiento independentista. “Señor Pina, por favor, con seriedad, está usted haciendo la pregunta que le he dicho que no puede hacer”. El abogado Pina ha contestado: “Ah, perdón, pensaba que interesaba”.