El primer día del juicio al procés trae al recuerdo la película de Giuliano Montaldo: “Sacco e Vanzetti”. Sin pretender que exista un paralelismo con la vista que ha comenzado hoy, viene a la memoria el papel del abogado que comulga con las ideas políticas de sus clientes y el abogado que no atiende a la ideología y se concentra en su papel defensor de la legalidad. Tiempo habrá de volver sobre ello y fijar la atención sobre las figuras de ambos letrados.

La apertura de hoy, 12 de Febrero, fecha de referencia en el santoral político español, (el “espíritu del doce de febrero”, con la tímida apertura del Régimen) arroja un balance esperado, sin sorpresas.

Las defensas de los enjuiciados han concentrado su trabajo en poner en cuestión al tribunal, los derechos no respetados “ha habido una suspensión generalizada e indebida” de los derechos políticos y, en definitiva, la legitimidad del juicio. “Esta causa atenta contra el derecho a protestar”.

Las defensas de los enjuiciados han concentrado su trabajo en poner en cuestión al tribunal

Ha sido un día de protagonismo absoluto del banquillo pues la acusación no ha tenido ocasión de refutar ninguna de las afirmaciones que se han vertido en las seis horas que ha durado la vista. No tocaba.

En el capítulo de las leyendas, ha llamado la atención que a la llegada de Torra a la sala, tras ser recibido con honores por el presidente del Supremo, las cuatro filas del banquillo han girado la cabeza para responder al saludo del presidente de la Generalitat, en tanto que tres de ellos se han abstenido: Junqueras, Mundó y Vilá. Quien fue más ostensible en el rebote fue Junqueras que dio la impresión de hacerle la “cobra”, de manera que el presidente vicario tuvo que esperar cinco horas para que el principal acusado del juicio le saludase.

Es difícil de interpretar ese gesto, en cada caso, salvo en el de Santi Vilá, bestia negra de sus compañeros de banquillo, al que acusan de insolidario por haberse bajado del barco cinco minutos antes de la declaración de independencia. Eso le ha supuesto librarse de la cárcel y estar en libertad provisional. El transcurso del juicio permitirá averiguar alguna de las claves, que las hay también en esta ocasión.

El abogado de Junqueras y Romeva combina nombre catalán, Andreu, con apellido de linaje holandés, van den Eynde, (atención a mayúsculas y minúsculas), con antepasados flamencos, hijo de trotskista fundador del FOC (Front Obrer Catalá) y madre Notario. Aficionado a la serie de televisión de Perry Mason y atraído por la figura de Malcom X.

Para este penalista, el juicio es un espejo del sistema judicial español y su estrategia de ataque con modales resulta eficaz para el público que está pendiente del juicio por streaming y para los cientos de periodistas que están siguiendo la vista.

Su alegato político del derecho a la autodeterminación ha centrado la intervención para desembocar en la “causa general y prospectiva contra el independentismo”, que es donde quería llegar.

Su alegato político del derecho a la autodeterminación ha centrado la intervención

Ha criticado que el juez instructor (Llarena) sostuviese que no había una vía pacífica de solución de los conflictos y ha defendido, con pasión, que el Tribunal Europeo de Derecho Humanos sí que permite hablar de la independencia” de una entidad subestatal “en términos de pueblo oprimido lucha, resistencia”.

En su opinión, la autodeterminación es la fórmula para que no haya conflictos en el mundo. Para terminar sentenciando que: “No hay nadie en Europa que entienda que la respuesta a estos hechos deba tener esta severidad”.

No ha dejado pasar la ocasión sin negar que no ha habido delito de rebelión, la madre de todos los delitos que se ventilan en este juicio.

Mano izquierda, también esperada, del presidente del Tribunal, Manuel Marchena, que en su administración de la disciplina tiene muy presente que la televisión está recogiendo cada gesto.

Por lo demás, del atrezzo alrededor del juicio llaman la atención las banderas republicanas que han tomado el lugar de las esteladas. No hubo paseíllo. Pocos lazos amarillos. Muchas colas soportadas por periodistas, familiares e invitados y ataques a la web del Supremo, sin mayores consecuencias.

En resumen, la estrategia desplegada por la defensa del principal encausado ha resultado eficaz para los seguidores del juicio, sobre todo para los que lo hacen fuera de las Salesas.