32ª jornada del juicio del procés,

• El primer testigo es un agente de Policía Nacional de la UIP

Actuó el 1 de octubre en las Escoles Pías de San Antonio, con funciones de orden público: “La misión de mi equipo era abrir una canal para que los compañeros accedieran al colegio”.

El agente ha descrito el ‘recibimiento’ de los ciudadanos a las fuerzas de seguridad: “Había mucha gente por todos los lados, hostilidad y violencia, bloqueando las puertas, acercándose a furgones…el recibimiento fue bastante hostil. Había gente acercándose a las furgonas. Conformamos dos columnas para aproximarnos a la puerta, penetramos por la masa y quitamos a las personas una a una. Hubo enfrentamiento físico, resistencia fuerte y violenta, braceos, pateos y aspavientos, no agresiones directas”.

Sobre la actitud de los votantes, el testigo ha explicado: “No hubo agresiones violentas, pero sí muchos aspavientos”. El testigo, que fue lesionado, ha recordado: “Fue un cúmulo. El impacto fuerte mío fue en el Pau Claris, donde me dieron una patada en la mano”.

Ha proseguido: “En el Escuelas Pías no vi a ningún ‘mosso’. A la salida nos tiraron vallas de obra, conos, tuvimos que salir escoltados para subir a los furgones y tuvimos que dar la vuelta en auxilio de unos compañeros que se quedaron bloqueados. Diría que hubo más violencia a la salida que a la llegada, mucha más. Hice uso de la defensa cuando tuve que ir en auxilio de un grupo que se había quedado bloqueado. Golpeábamos en zonas no vitales, en las piernas, de la forma reglamentariamente prescrita. A un compañero, se me olvidó comentarlo antes, le tiraron una moto. A la gente que estaba por el suelo se la levantó y se la acompañó fuera, no vi golpes en el suelo, ni lanzamientos de ciudadanos al suelo, ni puñetazos”

El letrado Solà, le ha interrogado sobre si se usaron las defensas reglamentarias a la llegada a Escuelas Pías. El agente: “El tema del uso de la defensa (no es un objeto contundente), la usamos de muchas maneras, el golpeo con la misma es lo menos que hacemos con ella. Yo no impacté con un pie, me dieron varias patadas, la gente se resistía activamente a ser levantada. Hacían aspavientos con las piernas y me dieron en las manos, en las piernas y demás”.

• El segundo testigo es un inspector del Cuerpo Nacional de Policía

Instruyó el acta sobre la intervención en dos colegios electorales del 1-O en Tarragona: el instituto Campclar -donde fue lesionado- y el Sant Pere y Sant Pau.

Sobre la intervención en el instituto, el inspector ha explicado que había un ‘tumulto’ y que la gente ‘estaba intentando cerrar la puerta’: “Intentamos impedirlo y me llevé un golpe en las costillas, creo que con la puerta. Fue en el forcejeo. No sé cómo fue”.

A propósito de la presencia de dos “mossos” de uniforme en el interior del instituto, ha señalado: “Como si estuvieran en unas elecciones normales. Cuando entramos, se apartaron y no establecieron ni contacto visual, no hubo nada con ellos”.

“Cuando nos vieron llegar al Sant Pere y Sant Pau (Tarragona), cerraron las puertas, se sentaron ocupando todo el espacio para impedir la entrada. Había 50 personas. Otro grupo se puso detrás. Para evitar lesiones a las personas, estuvimos negociando con las personas de allí. En particular, con bomberos de Tarragona que estaban entre los votantes. Cuatro compañeros fueron lesionados, otro recibió arañazos en el brazo y otro también un golpe en el hombro”.

Llegaron más funcionarios de la unidad de intervención y ‘calmaron’ la situación. Finalmente accedieron a entregarles siete urnas, una de ellas con papeletas.

El inspector ha contado que también intervino en la sede de Urbanismo (sin aclarar en qué localidad). “Recibimos lanzamiento de piedras, mecheros y demás…” En ninguno de los casos, ha querido subrayar, recibieron ‘colaboración de los Mossos’.

El abogado Pina ha solicitado detalles sobre la intervención en los cuatro centros. El inspector: “No vi a nadie usar las defensas. Hubo gente que cayó al suelo cuando se abalanzaron sobre nosotros”. Ha asegurado que tampoco vio a ciudadanos lesionados

La abogada Roig ha inquirido si llevaban cámaras para grabar la actuación policial en el instituto Campclar. El inspector ha respondido que él y los agentes de su unidad no, pero que el equipo que llevaba la entrada “sí hizo fotos con el móvil a los que estaban en las mesas electorales”.

A preguntas de la abogada, el inspector ha replicado: “Ni mucho menos hubo compañeros pegando a personas en el suelo. Tampoco recuerdo a policías pegando puñetazos”.

• El tercer testigo es un agente de Policía Nacional

Intervino, de paisano en funciones de información, en el distrito barcelonés de Sarrià-Sant Gervasi, en cuatro colegios, entre ellos el Infant Jesus, Projecte, Dolors Monserda.

En el Infant Jesus se le encomendó vigilar los vehículos camuflados, no accedió al colegio ni vio la puerta: “Había gente que entraba y salía, pero no vi “mossos”, solo escuchaba voces. Cuando llegaron los compañeros me dijeron que se había abortado la actuación al ser un colegio privado y fuimos al siguiente”.

En los Servicios Centrales de la Consellería d’Ensenyament: “Podía haber unas 230 personas, cuando nos vieron llegar la gente se sentó en el suelo e hicieron barreras humanas, entrelazados junto a la puerta. Cuando llegamos había una señora -la ex consejera Clara Ponsatí- que estaba gritando que quería entrar, que esa era su casa, estaba en el suelo, en actitud bastante nerviosa. Vi que tenía dos hombres a su lado pero no vi que fueran sus escoltas, lo supe a posteriori, una de las personas sacó la acreditación y dijo que era ‘compañero’, era mosso d’esquadra”.

En el colegio Projecte: “Había una masa grande de personas, con ancianos, jóvenes y me llamó la atención un chico joven con síndrome de Down. Se rompió una chapa que había en la puerta y se pudo entrar. Finalmente la UIP consiguió levantarlos y usaron una maza para entrar. Había unas 15 personas en el interior. Se pide que se identifique el responsable y había una persona que dice que no habla con encapuchados, empezamos a abrir puertas. Al final, los compañeros encontraron el material. Los “Mossos” se dedicaban simplemente a observar, algo meramente contemplativo, no se dirigieron a nosotros y en ningún momento prestaron colaboración. En el repliegue, la gente empezó a golpear los vehículos y a insultar”.

En el Dolors Monserda: “Se acercó un señor que se identificó como abogado (el letrado Van den Eynde) y empezó a hablar con el instructor del acta, que estaba a mi lado, le requirió el auto y se puso a leerlo, yo me puse a otra cosa. Las UIP separaban con las defensas a las personas que trataban de acceder a la zona de seguridad. Hubo empujones, patadas… Encontré una urna que estaba escondida en una cámara frigorífica”.

El agente ha relatado que: “En uno de los colegios vio venir un vehículo camuflado VW Polo, del que salieron dos personas con urnas, y a los cinco minutos llegó un Seat Ibiza, cuyos ocupantes se llevaron las urnas, todo ello en presencia de los “Mossos”.

Van den Eynde ha preguntado al testigo si la unidad en la que iba integrado grabó su actuación. El agente, cuco, ha respondido: “En el patio había ancianos y también niños, se les retiró cuidadosamente”.

El abogado Pina le ha preguntado si sus mandos les ordenaron vigilar a la policía autonómica. El agente: “Teníamos que hacer vigilancia en general, nada específico sobre los Mossos”.

El juez Marchena reprende al abogado Solà por la impertinencia de sus preguntas y este letrado le ha señalado que preguntas similares le han sido permitidas a la Fiscalía.

El agente ha revelado: “Pude ver un carro de niño pequeño cuando llegué al Dolors Monserdà, pero curiosamente no había ningún niño dentro”.

• El cuarto testigo es un inspector del Cuerpo Nacional de Policía

Actuó en Sarrià-Sant Gervasi de Barcelona, participando en dos colegios electorales: Projecte y Dolors Monserga.

Sobre la actuación en la escuela Projecte, el testigo ha dicho que observó una ‘masa muy concurrida de gente’ a las puertas del colegio, ‘gritando y con actitud un poco crispada’. Los agentes retiraron a la gente del perímetro ‘no sin dificultad’ y llegaron al patio, donde hicieron un pasillo de seguridad: “Hubo que retirar a más personas de avanzada edad que estaban allí. Se les retiró cuidadosamente. Y se comprobó que la puerta de entrada estaba cerrada también. La fuerza de orden público tuvo que abrirla y entramos los no uniformados”. Hubo ‘resistencia’, pero el inspector no relata agresiones. ‘No querían abandonar el sitio’.

El inspector ha explicado que se encontró alguna urna y también sobres, papeletas y ordenadores. Las unidades de intervención tuvieron que facilitar también la salida: “Cuando accedemos a la carrera a los vehículos, golpearon el coche, lo zarandearon…” Ha insistido en que tuvieron que abandonar el lugar de forma muy cuidadosa para no lesionar a nadie.

El testigo se ha referido a la presencia del abogado Van den Eynde en el Dolors Monserdà (Barcelona): “Una persona solicitó que le fuera mostrado el auto. Estuvo en una actitud poco colaborativa hasta que fue invitado a retirarse”. El testigo no ha citado el nombre del letrado.

La gente del Monserdà estaba ‘agarrada con fuerza’: “Vi a una señora con un carrito de bebé en el que no había ningún bebé, e iba de un lado a otro interponiéndose en la actuación policial. Vimos a una persona que salió del baño. Le preguntamos si era organizador o responsable. De forma muy nerviosa, lo negó, aunque llevaba colgada una tarjeta o distintivo similar a un interventor de unas elecciones convencionales”.

El testigo ha explicado que logró mezclarse con los ciudadanos y que vio cómo se ‘proclamaban unos resultados’ frente al colegio, en los que había ‘muchos votos a favor y pocos en contra’. Vio entonces unos ‘distintivos luminosos’ que pararon frente a la puerta. Ha dicho que posteriormente supo que era un vehículo de los Mossos d’Esquadra. “Se veía claramente que había dentro urnas”, ha señalado el inspector, que tomó nota de la matrícula.

El abogado Van den Eynde ha preguntado cómo se retiró a las personas del colegio electoral. El inspector: “Tal como se retira a una persona que no quiere retirarse. Entiendo que se le agarra de los brazos… Fue normal”. El letrado: “¿No vio que se quitara a la gente estirando de los pelos, por la entrepierna a las mujeres o por el cuello?”. Ha respondido el policía: “Yo no lo vi”.

El abogado Solà ha indagado si sabía que la escuela Projectes era concertada. “No lo vi. Nadie me comentó nada”.

• El quinto testigo es un agente del Cuerpo Nacional de Policía

Intervino en el Instituto Torreforta, de Tarragona, de paisano.

“La entrada la hicimos de paisano para que no nos cerraran la puerta. Tras traspasar la puerta exterior, atravesamos el patio y llegamos a la puerta del colegio propiamente dicho, había 60-80 personas que se sentaron. Nos quedamos entre la masa. Empezó la agresividad, la hostilidad, golpes, nos tiraron pellizcos, insultos también hubo. Yo tuve dos lesiones, me di un golpe en la mano izquierda cuando intentaron quitarme una urna y otro en la tibia derecha. Otros cuatro agentes fueron lesionados. Nos arrebataron las tres urnas. Los ‘Mossos’ no participaron para nada”.

Ha preguntado la abogada Roig: “¿Los que estaban dentro del colegio gritaban “democracia”?. El agente: “Sí, y también hijos de puta, fascistas y solo sabéis hacer esto”.

• El sexto testigo es un oficial de Policía

La actuación policial en el instituto Torreforta, sobre la que va a declarar el agente, está siendo investigada en un juzgado de instrucción de Tarragona.

El testigo fue golpeado con una urna en la cabeza: “Cuando intentamos salir, en el hall había unas 50 o 60 personas que cuando abandonábamos el centro trataron de arrebatarnos las urnas, uno lo consiguió y cuando me acerqué me dio con ella. Directamente me esclafó la urna en la cabeza y me hizo un chichón. Había dos “mossos “fuera del colegio, que no se acercaron para nada”.

El juez Marchena ha pedido a los abogados que no formulen sus preguntas partiendo de versiones que ellos consideran probadas o acreditadas.

• El séptimo testigo es otro agente de la Policía Nacional

Compañero de los agentes anteriores, intervino en el Instituto Torreforta el 1-O en Tarragona y fue lesionado. “A la hora de salir del colegio yo iba grabando. Alguien de forma sorpresiva me golpeó en la mano y se me cayó el teléfono al suelo, al agacharme me dieron un puñetazo en la cabeza”.

• El octavo testigo es otro oficial de la Policía Nacional

Participó también en el Torreforta (Tarragona), donde fue lesionado. “Se sentaron de manera organizada en el suelo para impedir nuestro acceso. Nos agarraban en los pies, nos pisaban… Teníamos que ir esquivando los cuerpos para no pisarlos a ellos. Antes de entrar al colegio había una pareja de ‘mossos’ uniformada y un coche a escasos cinco metros del colegio. No hicieron nada. Actitud pasiva”.

• El noveno testigo es otro inspector de la Policía Nacional que participó en el dispositivo del 1-O.

El inspector ha explicado que participó en el operativo en un instituto de Tarragona. “Se consiguieron intervenir varias computadoras, papeletas, sobres…Se encontró una urna de metacrilato, pero el resto no aparecieron. Se decidió encontrarse en la planta de abajo. Ha dicho el inspector que recibió un puñetazo en la ceja.

• El décimo testigo es otro agente del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) que intervino, de paisano, en el instituto Comte de Rius de Tarragona, donde se encargó de realizar grabaciones.

La fiscal Consuelo Madrigal ha preguntado qué pasó y el policía ha respondido que fueron recibidos con insultos, que había tensión y que su función era evitar que las puertas del instituto estuvieran cerradas: “Cuando intentaban cerrar y la intentábamos asegurar, se detectaba que estábamos para eso. Y entonces nos daban empujones y más intentos de cerrar la puerta”.

A la pregunta de si resultó herido, ha respondido que “simplemente” recibió ‘unas contusiones’ en ese forcejeo en la puerta.

El abogado Pina ha preguntado por las grabaciones en Torreforta: “¿Pudo usted grabar si un compañero suyo dio un puñetazo?” El agente ha respondido que eso no lo vio pero cita una agresión a un compañero.

• El undécimo testigo es un oficial del Cuerpo Nacional de Policía que participó el 1-O en el instituto público Tarragona.

El oficial ha contado: “A nuestra llegada se nos insultaba, se nos increpaba… Alguna amenaza…Las unidades de intervención ‘abrieron paso’ y formaron un ‘pasillo’. En el interior, hubo ‘una sentada’ y una ‘resistencia pasiva’. Hubo ‘bastantes problemas’, como “empujones y agresiones. A mí me dieron una ‘patada en los testículos. Finalmente logramos acceder al material porque se produjo ‘una negociación con las personas atrincheradas’ y que, al cabo de 30 minutos, convinieron en entregar algunas urnas”.

Sobre lo ocurrido en el instituto Tarragona, el testigo ha relatado: “A la salida, hubo altercados y cargas. La gente se echaba encima de las fuerzas para evitar que se llevaran las urnas. Los “Mossos” mantuvieron una actitud ‘totalmente pasiva’.

A preguntas de la fiscal Madrigal, ha dicho que también intervino en el instituto Pont del Diable. “La dinámica era la misma, se trataba de bloquearnos el acceso a las urnas”.

• Duodécimo testigo, otro agente del Cuerpo Nacional de Policía que ha explicado otra intervención en el instituto de Tarragona.

“Empezamos a recibir insultos, amenazas de todo tipo…y también el lanzamiento de algún objeto Los compañeros de orden público estaban ‘sobrepasados’ y ‘costó mucho’ apartar a las personas. Se les iba apartando hacia un lado del patio para crear una zona de seguridad”.

El testigo ha explicado que no pudieron acceder al interior del local: “Dentro había ‘20 o 30 jóvenes radicales con las caras tapadas. El jefe de la unidad decidió entonces ‘no fracturar la puerta’ porque hubiera sido más grave. Después, sin embargo, los jefes policiales mantuvieron conversaciones con una ‘interventora’ y se llegó al acuerdo de que se les entregaran urnas”.

El agente ha contado que resultó levemente herido y que se le administraron ‘antiinflamatorios y calmantes’. La salida del instituto, según ha contado, también fue complicada.

La fiscal Consuelo Madrigal insiste en si había una patrulla de “Mossos”. Las respuestas de los policías se repiten: estaban en actitud de absoluta ‘tranquilidad’.

• Decimotercer testigo, un subinspector de Policía que intervino en el instituto Tarragona.

“Había 200 personas impidiéndonos el paso. Pero pudimos llegar a una puerta donde ya se sentaron y nos impedían entrar al instituto”.

Tanto ellos (policía judicial) como orden público estuvieron levantando a las personas del suelo para acceder al centro. El subinspector ha afirmado que recibió un golpe: “Por detrás me dieron un empujón y me golpeé contra el quicio de una puerta. Caí al suelo y me golpeé con el brazo derecho”.

Sobre lo ocurrido en el instituto Tarragona, el subinspector ha contado: “Nos arrojaron una naranja y un refresco. Finalmente ‘llegamos a un acuerdo’ con responsables del PDeCAT y nos entregaron urnas. Un grupo de ciudadanos ‘más radicales’, llamaron traidores a los responsables del PDeCAT que nos las habían entregado”.

Según el subinspector, en el instituto Pont del Diable, la actitud era ‘parecida’, Dentro encontraron material electoral que ‘estaba a la vista’. Y a la salida recibieron también ‘insultos y amenazas de muerte’. No vio a agentes de los Mossos d’Esquadra.

El abogado Pina ha inquirido: “¿Eran todas las personas las que cantaban al unísono?”. Responde el subinspector: “La gran mayoría”. Al final, sin embargo, admite que los ‘cánticos’ sí que eran más corales que los insultos.

Las defensas han tratado de probar que también hubo agresiones por parte de la policía en los colegios electorales. Esas agresiones constan, supuestamente, en los vídeos grabados el 1-O y que Manuel Marchena ha ordenado que no se exhiban durante la testifical, aunque sí se verán más adelante.

A la pregunta de la abogada Roig: “¿Vio patadas de policías a gente en el suelo? ¿O puñetazos?”, la respuesta ha sido: “No”.

• Decimocuarto testigo, un agente del Cuerpo Nacional de Policía que intervino en el operativo del instituto Tarragona.

Formaba parte del grupo de agentes de paisano. Ha relatado que los ciudadanos les lanzaron objetos, escupitajos (‘a mí me dio uno en la cabeza’) y les insultaron.

El testigo ha explicado que había ‘gente en el suelo’ y que, en un momento dado, mientras veía a compañeros caer al suelo, sufrió una agresión: “De golpe y porrazo, noté una patada en los testículos que fue brutal. Me fui a por él, pero se zafó. Me empezó a doler… Era insoportable”

• Decimoquinto testigo, un inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía Coordinador en Girona de la unidad de intervención policial (UIP).

El fiscal Jaime Moreno, que ha relevado a Consuelo Madrigal, ha preguntado por su intervención en la Escola Verd de Girona, donde los policías estaban siendo ‘agredidos’ por un numeroso grupo de personas: “Les tenían bloqueados y confinados. Estaban utilizando la violencia contra ellos. Entonces llegué yo. Ordené a otro grupo que viniera a dar apoyo. Di orden de utilización de la defensa para distanciar a la gente que les estaba agrediendo. Ninguno la estaba utilizando pese a que sufrían una agresión bastante violenta”. Con eso y el grupo de apoyo se logró hacer un pasillo para acceder a la Escola Verd.
El testigo ha relatado que se aproximaron a la valla para saltarla cuando resultó herido: “Recibí un golpe en el dedo meñique bastante fuerte. Estuve unos días con el dolor, pero sin más”.

Sobre el papel de los bomberos, el inspector jefe ha explicado: “Había una línea de bomberos, con su equipación oficial, de forestales de la Generalitat…”

Esos dos cuerpos (Bomberos y Agentes Rurales) exhibieron su “hostilidad” a las cuerpos de seguridad.

A preguntas de la Abogacía del Estado sobre la grabación de imágenes, ha respondido: “Eran cámaras que se llevaban en la mano, no eran go-pros, con lo cual resulta muy complicado. El personal que las lleva no es especializado. Depende un poquito de la pericia de cada uno y de la situación”. El testigo ha dicho que algunas se perdieron por los enfrentamientos con los ciudadanos y que las llevaban también en algunos casos como ‘elemento disuasorio’: “No es un medio que tengamos protocolizado, se graba cuando se puede. Depende del factor humano. Si se da cuenta de apretar el botón, si no…”

La abogada Gené ha preguntado al inspector jefe sobre las pautas de la coordinación: “¿Recibió que si necesitaba el apoyo de “Mossos” debían hacerse?”. El inspector jefe ha respondido: “No, eso me supera a mí. Teníamos un mandato judicial. Si no se estaba cumpliendo, procedíamos a cumplirlo, garantizando -en la medida de lo posible- la seguridad ciudadana”.

El abogado Salellas pregunta si la policía avisó a los votantes de que iban a utilizarse las defensas. El inspector jefe: “A los ciudadanos se les avisó previamente de la orden, de la misión… Primero se utilizaron salvas y, aun así, no utilizaron las defensas hasta que ya les tenían machacados”.

• Decimosexto testigo, un inspector de la Unidad de Intervención de la Policía

También intervino en la Escola Verd, de Girona. El inspector ha narrado que comunicó el auto del TSJC, pero que los ciudadanos se opusieron e insultaron a los policías: “Nos acometieron y empujaron a todo mi grupo contra la tapia del colegio, desde el cual nos arrojaban botellas, cascotes…después de 40 minutos, se dio la orden de utilizar las defensas”.

Ha explicado que sufrió ‘contusiones en la boca’, pero no ha podido explicar exactamente en qué momento pasó: “Imagino que fue cuando nos tuvieron contra la tapia. Alguna vez incluso me caí al suelo y recibí una patada, puñetazos…”.

A preguntas del abogado Pina, que le ha interrogado sobre si vio a los manifestantes con las manos levantadas y en actitud no violenta, el inspector ha contestado: “Recuerdo a un agente mío que no podía respirar por la presión de la gente. Transmití la orden de mi superior de que utilizaran las defensas para repeler las agresiones”.

• Decimoséptimo testigo, un agente de Policía

Fue lesionado en el cuádriceps en una intervención en Girona: “Intentando quitar la marabunta de gente, al empujarnos el oficial jefe de mi equipo cayó al suelo. Comenzaron a agredirle. Otro compañero y yo intentamos meternos en medio para que no le golpearan. Me dieron una patada o un rodillazo, no llegué a ver a la persona”.

A preguntas del fiscal Jaime Moreno, el testigo ha explicado que intervino en otros tres centros, a los que se pudo acceder ‘sin ningún problema’. En el primero de ellos, donde sí hubo incidentes, tardaron más de 40 minutos en retirar a los ciudadanos: “Nos lanzaron una maceta desde uno de los balcones, con suerte de que no dio a nadie”. Ha insistido en que tuvieron que utilizar las defensas para repeler agresiones.

El abogado de Cuixart ha preguntado al testigo: “¿Vio usted a personas con heridas sangrantes?”. El agente: “No”.

• Decimoctavo testigo, un agente de Policía

Ha relatado que sufrió ‘muchos golpes’ en la escuela en la que intervino (Escola Verd, de Girona) y que tuvo como consecuencia ‘un gran hematoma’ en la pierna izquierda. Dice que los bomberos ‘tenían la voz cantante’ y les increpaban. “Siempre había alguien que nos lanzaba algo con la intención de que tropezáramos”, dice sobre la salida del centro de votación.

El abogado Salellas ha preguntado al agente si por “masa” entiende los ‘ciudadanos que estaban votando’ el 1-O.

Marchena le ha interrumpido y le ha dicho que la pregunta es impertinente: “Llevamos 20 sesiones hablando de la masa y usted ahora quiere enterarse de qué es, en términos policiales, la masa. Usted quiere ahora un debate con el testigo”.

• Decimonoveno testigo, otro agente del Cuerpo Nacional de Policía

Intervino, también, en la Escola Verd de Girona. Fue lesionado ‘en la confrontación con la masa’, cuando los policías intentaban abrir hueco. ‘Sufrí una patada en los genitales’.

El fiscal Jaime Moreno ha preguntado si ese incidente se produjo antes de que los policías utilizaran las defensas.

Es una pregunta que pretende demostrar que la violencia no fue provocada por la acción de los policías, sino que surgió por propia iniciativa por parte de algunos de los concentrados.

El agente ha respondido que sí.

• 20º testigo, otro subdirector del Cuerpo Nacional de Policía

Intervino en el dispositivo del 1 de octubre. También participó en la Escola Verd (Girona), donde resultó herido en la cara, a la altura del ojo: “No pudimos entrar, porque llevábamos los chalecos de policía. Nos metimos debajo de un portal porque estaba la gente bastante alterada y violenta”.

Los compañeros de intervención les abrieron un pasillo: “En ese momento, la gente se abalanzó sobre nosotros”.

Él mismo recibió varios golpes en la cabeza y en la espalda. Recibió finalmente un golpe en la cara y se desequilibró hasta que unos compañeros le socorrieron.

• 21º testigo, otro agente del Cuerpo Nacional de Policía

Intervino en el instituto Dalmau Carles (Girona). “Me dieron una patada en el pecho, la patada me desequilibró. Detuvimos a la persona, que ofreció una gran resistencia. Fui fue trasladado a la comisaría de la policía en Girona. La actitud de la masa era de ‘resistencia pasiva’ y la persona que me dio la patada estaba sentada”.

El abogado Pina le ha preguntado cuál era, al margen de la acción puntual del menor de edad que propinó una patada al testigo, la actitud general de los votantes en el instituto Dalmau Carles. El agente: “Estaban sentadas en el suelo, entrelazadas. Algunas ofrecían más resistencia, otras menos, pero era resistencia pasiva”.

A preguntas del presidente del tribunal, el agente de policía ha admitido que la sentencia para la persona detenida por propinarle una patada fue “absolutoria”.

• 22º testigo, otro agente del Cuerpo Nacional de Policía

El testigo ha dicho que se interceptó un vehículo de color rojo y se le indicó que parase: “Era una señora la que iba conduciendo pero hizo caso omiso. Bloqueó las puertas. No nos hizo caso y además nos hablaba en catalán”.

• 23º testigo, agente del Cuerpo Nacional de Policía

Sobre el incidente con el Hyundai de color rojo que supuestamente se dedicó a hacer tareas de vigilancia del Cuerpo Nacional de Policía, el agente ha sido mas explícito que su compañero: “Un Hyundai rojo andaba merodeando posiciones de la policía y lo paramos. Subió las ventanillas, hizo amago de irse…Nos dijeron que no éramos su policía, que no tenían que obedecernos. Le pedimos que se identificara. El único que tenía la ventanilla abierta era el ocupante de atrás. Me muestra el DNI y, cuando lo voy a coger con la mano, esta persona se ríe, cierra la ventanilla y me atrapa la mano. Al parecer, el vehículo se dedicaba a pasar por la zona de seguridad grabando o haciendo fotos, no lo sabemos. Seguía a las furgonetas que entraban y salían”,

• 24º testigo, otro agente del Cuerpo Nacional de Policía

Sobre lo ocurrido en la Escuela Oficial de Idiomas, el agente ha explicado que: “Los agentes de orden público usaron una cizalla para fracturar la puerta exterior y llegar al patio interior, donde había 300 personas formando ‘una cadena humana’. Estaban entrelazadas unas con otras. En la primera fila había personas de avanzada edad y mujeres con niños. Habían colocado mesas y pupitres como formando una barricada”.

El testigo ha relatado que sufrió una distensión y una contusión al retirar a la gente: “La gente de al lado aprovechaba y me daba patadas, me escupía, me insultaba… Te escupían y el de al lado estaba con el teléfono grabando para ver qué reacción hacías”.