25ª sesión del juicio del ‘procés’ contra los 12 líderes independentistas.

• Comisario jefe de la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional en Cataluña, Juan Manuel Quintela. Citado a declarar como investigado por la actuación policial, el 20 de septiembre de 2017, en torno a la sede de la CUP y como uno de los responsables del diseño del operativo montado para impedir el 1-O.

El fiscal Javier Zaragoza ha preguntado por los incidentes ocurridos en Cataluña. “Los hechos de más gravedad se fueron sucediendo a partir del mes de septiembre con la ley del referéndum. Fuimos objeto de ataques de diverso tipo”.

El testigo ha explicado el intento de registro en la sede de la CUP, la incautación de propaganda sobre el referéndum del 1 de octubre en las inmediaciones de la sede. “Teníamos muy clara la instrucción de la Fiscalía”. De ahí que se pidiera un mandato para entrar en la sede de la CUP para incautar el resto de material de la sede. “Cada vez llegaba más gente, militantes, que iban amedrentando a los funcionarios. Enviamos funcionarios de orden público para salvaguardar el orden. Se hizo una actuación escrupulosamente medida sin empleo de fuerza”.

Sobre la actuación en la sede de la CUP ha dicho: “Fue un día muy complicado” ya que los concentrados mantuvieron una “actitud violenta”.
“Los Mossos debían ocuparse de las actuaciones y nosotros dar apoyo. Ese fue el planteamiento en todo momento”, ha explicado el comisario a preguntas de la Fiscalía. El auto de la magistrada del 27 de septiembre de 2017 no cambió nada sino que era “un paso más”, ha defendido el mando policial.

Ha explicado que la “ocupación de los centros de votación” del 29 y 30 de septiembre fueron los “actos de preparación” del referéndum. “Se organizaron actividades encubiertas, lo llamaban la fiesta de la música, del pijama, chocolatadas, acampadas…”

Sobre la violencia en el Ramon Llull, Manuel Quintela ha explicado el informe remitido, días después del 1-O, a la magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que ordenó impedir la consulta, Mercedes Armas. El fiscal ha preguntado cuáles fueron los incidentes más destacados que figuran en el informe. “Tuvimos incidentes en la mayoría de los centros de votación. Los más graves, en Barcelona, fueron en el colegio Ramon Llull, tuvimos siete heridos. Costó mucho entrar, pero costó mucho más salir. Sufrimos todo tipo de agresiones, lanzamiento de objetos, golpes, patadas por detrás, lanzamientos de vallas metálicas…”

El mando policial ha agregado que ante la violencia hubo que lanzar pelotas de goma: “Intentaron rodearlos. Fueron perseguidos durante metros. Y en esa salida complicada tuvieron que hacer uso de lanzamiento de pelotas. Una de ellas, lamentablemente, causó lesiones a uno de los manifestantes hostiles”.

En relación con otros “escenarios conflictivos” el 1-O, además del Ramón Llull, (Escuelas Pías, Escola Mediterrània e instituto Pau Claris, en Barcelona), Quintela ha afirmado que, en varios de ellos, los “Mossos” se interpusieron entre los agentes de la Policía Nacional y los concentrados en el colegio: “En uno de ellos, un “mosso” se convirtió en manifestante, poniéndose con los brazos en cruz, diciendo: “dejadlos votar”.

“Intentaron rodearlos. Fueron perseguidos durante metros. Y en esa salida complicada tuvieron que hacer uso de lanzamiento de pelotas. Una de ellas, lamentablemente, causó lesiones a uno de los manifestantes hostiles”.

También ha relatado el incidente en otro centro, en Torreforta (Tarragona), donde hubo “cinco heridos”. El mando policial ha recordado cómo uno de los agentes recibió un golpe “con una urna en la cabeza”. “En el centro Juan Carlos (colegio de Lleida) tuvimos cinco heridos. Uno de los concentrados sufrió un infarto y fue atendido personalmente por el jefe del dispositivo, que paralizó toda la actividad, ante la hostilidad de los presentes, hasta que llegó la ambulancia. En la línea de la actuación nuestra durante toda la jornada”, ha afirmado Quintela.

El mando policial ha explicado un incidente en el colegio donde estaba la consejera de Educación, Clara Ponsatí con su escolta: “Ella estuvo liderando la resistencia a la policía”. Posteriormente, se trasladó a Escocia para eludir la acción de la justicia española.

Sobre la actuación del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) durante el 1-O en Cataluña, el comisario ha afirmado. “Los agentes hicieron un uso “proporcional” de la fuerza y actuaron con la máxima “rapidez” en los centros de votación. “El objetivo era el referéndum y nunca las personas. Y todo eso siempre que tuviéramos que actuar en apoyo de Mossos”.

Sobre las imágenes de ciudadanos lesionados, ha afirmado el comisario: “La aparición de videos de la actuación policial el 1-O, desde primera hora de la mañana, no tuvo que ver con la retirada de las unidades policiales. Se continuó actuando porque era nuestra obligación y cometido, no tuvo que ver. Si hubiera tenido que ver, habríamos parado a las diez de la mañana”.

El comisario Quintela ha afirmado: “Recibimos dos requerimientos de auxilio de los “Mossos” poco antes de las nueve y poco después de las nueve de la mañana. Nos pasan un listado de 233 centros en los que piden refuerzos, llega muchísimo después de que hubieran abierto los colegios, se hubieran constituido las mesas y el referéndum comenzara con normalidad. Y mucho después de que observáramos la inacción, inadecuación e ineficacia del dispositivo de “Mossos”.

El fiscal Javier Zaragoza ha preguntado si hubo una “resistencia organizada” por parte de los ciudadanos el 1-O. “Aquello estuvo perfectamente organizado, con participación de diferentes estamentos sociales y políticos. Nos encontrábamos una primera barrera de gente que trataba de impedir la entrada”, ha relatado el mando policial. El objetivo de esas personas era “ganar tiempo” para esconder papeletas y urnas.

El mando policial ha señalado: “Aquello estaba perfectamente organizado. Siempre salía algún responsable a decir que daba igual y que no iban a entregar el material, unos llevaban la resistencia, otros la organización de la votación y otros para avisar de nuestra llegada, etcétera”.

Al ser preguntado por la inacción de los “Mossos” el 1-O, el comisario Quintela se ha lamentado: “Creo que en el cuerpo de “Mossos” había muchos compañeros que hubieran deseado colaborar con nosotros, hay excelentes profesionales, pero la verdad es esta”. Ha denunciado el espionaje de la policía autonómica durante el 1-O: “Hay 271 comunicados en los que “Mossos” informan de la ubicación de nuestras unidades en la ciudad de Barcelona”. En una declaración muy directa ha explicado que hay agentes que utilizaron coches oficiales para dirigirse a los centros de votación e informar de la llegada del Cuerpo Nacional de Policía.

Y sobre el espionaje de los “Mossos ha insistido: “Hubo un acto el 26 de septiembre en la Fiscalía Superior de Cataluña, con una convocatoria de apoyo a un alcalde que iba a declarar sobre hechos relativos al referéndum y teníamos policías siguiendo el acto. Los agentes de “Mossos” les pidieron identificarse y cuando estos pidieron explicaciones, dijeron que tenían instrucciones de identificar a todos los funcionarios de policía que encontraran trabajando”.

En una andanada sin remilgos, el comisario Quintela ha indicado que, en esas comunicaciones, se detectó que hablaban de ‘la clave 21’: “Quería decir que se no utilizaran los canales abiertos sino el 21”. Es decir, que los “Mossos” tenían el 1-O instrucciones de “no usar los canales de comunicación abiertos para los asuntos que no querían que se conocieran, sino que usaban los teléfonos vis a vis”.

Ha recordado también la situación desesperada de un “mosso” que retuvo a un vehículo que transportaba cuatro urnas. Tras varias llamadas de apoyo lanzadas a los suyos, sin respuesta, tuvo que dejar marchar al coche porque se vio rodeado por unas 100 personas y nadie contestaba a su petición de auxilio.

El mando policial ha dicho que “en ningún caso” se utilizó la Brigada Móvil (antidisturbios) de los “Mossos” durante el 1-O, cuando ese tipo de unidades eran necesarias en una jornada como la del referéndum.

El comisario Quintela ha indicado que, en esas comunicaciones, se detectó que hablaban de ‘la clave 21’: “Quería decir que se no utilizaran los canales abiertos sino el 21”

Cuando el abogado Jordi Pina se ha quejado de que el testigo está describiendo el contenido de un vídeo con unos hechos de los que no tuvo conocimiento directo, el presidente Marchena ha dicho con sarcasmo: “Yo sé que forma parte de la escenografía de este juicio el reclamar todos los días los vídeos”.

Sobre la desconfianza hacia los “Mossos”, ha dicho: “A medida que se acercaba el 1 de octubre, la desconfianza iba creciendo, escuchábamos reiteradas manifestaciones públicas de los responsables de Interior diciendo que los “Mossos” cumplirían la ley y permitirían la votación el 1-O. También hubo declaraciones del jefe de la región policial del Camp de Tarragona que dijo textualmente: ‘el 1-O haremos lo que la Generalitat nos diga”.

El jefe de Información ha relatado el acoso que sufrieron el 3 de octubre, en el llamado “paro de país” organizado en protesta por la actuación policial el 1-O. “Estuvimos sitiados durante horas con una intención intimidatoria clara. Gente subida en las marquesinas, insultos a las fuerzas de seguridad…”

El comisario Quintela ha ampliado el relato, sobre los días más calientes del desafío independentista: “Hubo 80 incidentes, como ataques a comisarias, cuarteles, partidos políticos, delegación del Gobierno, personas contrarias al referéndum (…) y 37 ataques a sedes del PSC y alcaldes de ese partido por no ceder los locales municipales para centros de votación”.

Ha relatado: “Había grupos de gente, una masa importante que sí hacia una resistencia “activa” el 1-O, había unas primeras barreras, luego gente que apoyaba esa muralla y gente en el interior que cuando nuestros efectivos lograban penetrar en el colegio tenían que vencer su resistencia. Eso fue así en la mayoría de los centros. La mayor resistencia era a la hora de entrar y especialmente a la hora de salir con el material” .

A propósito de los seguimientos, ha afirmado: “Las comunicaciones de los “Mossos” no hacen mención de terceras personas que hicieran labores de vigilancia (para facilitar el referéndum)”.

En el turno de las defensas, a preguntas de Ortega Smith, abogado de Vox, el comisario ha reconocido: “Sobre cómo se elaboró el censo, sobre campañas publicitarias, llevamos a cabo toda clase de investigaciones sobre los preparativos del referéndum, como era nuestra obligación. Quisimos averiguar el suministro de las urnas, pero no fue posible”.

El abogado Melero que trata de asentar la idea de que los “Mossos” actuaron debidamente el 1 de octubre, en cumplimiento del mandato judicial de impedir el referéndum ilegal de autodeterminación, ha preguntado al comisario Quintela si pidieron apoyo a los “Mossos” en la intervención frente a la sede de la CUP: “Cuando es una actuación propia, por ejemplo una operación antiterrorista, nuestro apoyo lo proporcionamos nosotros mismos”. Ha matizado que también enviaron dos furgonetas de orden público.

El comisario Quintela ha reiterado la “desconfianza creciente” de los cuerpos estatales hacia la policía autonómica durante el 1 de octubre y los días previos: “El cuerpo de “Mossos” fue muy celoso de sus competencias, hacen una descripción pormenorizada de cómo van a desarrollar el trabajo, y en las reuniones de coordinación plantean cómo hacerlo de forma exclusiva. Estábamos siempre a expensas de ese requerimiento hasta el último momento”. Quintela ha proseguido: “Tanto Guardia Civil como Policía pensábamos que podía haber incidentes graves el 1 de octubre y los “Mossos” así lo informaron, ellos decían que iba a ser pacífica pero lo cierto -y lo digo con todo el respeto- es que fuera de la reunión hablé con el comisario de Información, Manel Castellví, quien me dijo: “a ver si todo va bien”, él tenia una preocupación y en una conversación privada le dije: “si quieres que la cosa vaya bien habla con tu consejero y dile lo que tiene que hacer”.

El mando policial ha admitido que no conoce el número de ciudadanos heridos por la actuación de la Policía el 1-O, señalando que la “mayoría” de procedimientos contra agentes investigados se han archivado.

Sobre los criterios de actuación el 1 de octubre de 2017, el abogado Melero sigue preguntando al comisario.

El comisario Juan Manuel Quintela se encuentra imputado en un juzgado de Barcelona por los supuestos excesos policiales en la jornada del referéndum.

Ha subrayado el testigo: “El objetivo prioritario era impedir el referéndum”. En cuanto a la proporcionalidad de las actuaciones, el comisario ha añadido que fue “contenida y mesurada”. “Si hubiéramos actuado con más contundencia habría habido muchos más heridos”.

El Ministerio del Interior dictó una instrucción, el 28 de septiembre de 2017, en que ordenaba priorizar “la seguridad” de policías y ciudadanos por encima de la “eficacia”. “Esos son los criterios básicos de actuación, que se aplican siempre, y la orden era impedir el 1-O”.

El abogado Melero ha preguntado quién publicitó las pautas de actuación de los “Mossos” ante el referéndum del 1 de octubre. El comisario ha reconocido no saber quién hizo públicas esas instrucciones (en teoría secretas), que decían que la policía autonómica no actuaría en los colegios electorales si había personas vulnerables o grandes masas humanas.

Sobre el ‘incidente’ con el escolta de Ponsatí, que iba armado, el comisario ha dicho: ” “No me corresponde a mí valorar si esto se sale de la normativa de protección en un acto ilegal”.

Sobre el supuesto espionaje de los Mossos, el abogado Melero ha preguntado cómo podían saber estos en qué lugares se encontraban los efectivos de la Policía. “Había células de seguimiento en las cuatro provincias”, ha dicho el comisario. El conocimiento de la policía autonómica, ha insistido el mando, provenía de esas células. El abogado le ha recordado que en el caso de Barcelona esa célula no entró en funcionamiento.

“Escudos” y “banderines” son denominaciones con las que los “Mossos” se refieren a efectivos de Guardia Civil y Policía.

“Es un lenguaje que no se utiliza siempre. Por lo general se habla de CNP y Guardia Civil, aunque a veces sí se usa”, ha admitido el comisario.

El abogado Melero ha preguntado si el uso, por parte de los Mossos, de la llamada Clave 21 -recurrir al teléfono móvil, en lugar de la radio oficial para transmitir instrucciones y órdenes comprometedoras-, buscaba “evitar saturaciones” de la centralita del Centro de Coordinación (CECOR) de la policía autonómica catalana. El comisario Quintela ha respondido que no, y que incluso el 1-O hubo agentes que pidieron que sus comunicaciones fueran por radio en abierto.

El letrado Van den Eynde sigue preguntando al comisario Quintela detalles sobre la coordinación policial para evitar el referéndum del 1 de octubre.
El comisario ha hecho una defensa cerrada de las unidades de orden público de la Policía durante el 1-O: “Nuestras unidades de intervención, admiradas en todo el mundo y que son escuela y maestros de la policía autonómica, tienen sus propios protocolos de actuación, no hacía falta dar instrucciones para ese día, funcionan de manera mecánica”.

“Se identificó a los que se pudo”, ha afirmado el testigo, a preguntas de Van den Eynde, sobre la actuación de la policía el 1 de octubre de 2017.

El comisario Quintela ha resaltado: “100.000 personas puede ser una masa perfectamente pacífica y cinco personas, o una sola persona, pueden tener un comportamiento que puede hacerlo muy complicado”.

El abogado Pina ha preguntado si la Policía Nacional grabó sus actuaciones y si la totalidad de las grabaciones se remitieron a los atestados. La respuesta del comisario Quintela: “Nuestras actuaciones deben estar sujetas a esos principios de proporcionalidad. Los policías estamos sometidos a estrictos controles y debe ser así, tenemos un régimen disciplinario muy severo y un Código Penal que nos exige una mayor calidad en nuestras actuaciones y estricto sometimiento a la Ley. Si ha habido algún exceso por parte de algún funcionario los mecanismos de control habrán funcionado. Si lo ha habido”.

Sobre las lesiones de los policías en la jornada del 1 de octubre, el comisario ha recordado: “Bajas médicas hubo unas cuantas, pero hospitalizaciones afortunadamente no”. Según el testigo, hubo 72 policías lesionados con parte médico el 1 de octubre.

El comisario Quintela ha dicho que el 3 de octubre de 2017, delante de la Jefatura de Policía, en Vía Laietana 43, en Barcelona, se concentraron 15.000 personas para hostigar a los agentes, en protesta contra la actuación policial del 1-O.

El letrado Solà, abogado de Cuixart, ha preguntado por las fuentes de conocimiento que tuvo el comisario Quintela sobre lo ocurrido el 1 de octubre.

Ha explicado el comisario Quintela: “La última decisión de intervenir en un centro o no dependía del responsable de las unidades de intervención”.

“Lo importante es que interese también al tribunal, si no está perdiendo el tiempo”, le ha replicado el juez Marchena al abogado Solà cuando este ha anunciado que va a hacer una pregunta que interesa a la defensa.

Sobre el ambiente en las jornadas previas al referéndum del 1 de octubre el comisario Quintela lo ha descrito como: “Una situación generalizada de desobediencia, un ambiente prerrevolucionario”.

• Cabo primero de la Guardia Urbana de Badalona

La Fiscalía se ha interesado por el registro en Badalona del día 20 de septiembre. “Llegó el señor Cuixart y más gente, unas 20 o 30 personas. Luego vino el teniente de alcalde. Nada más venir, Cuixart se dirigió a los agentes y a mí en concreto me insinuó que podíamos haber pasado de largo, es decir, no intervenir. Yo le dije que nosotros nos limitábamos a hacer nuestro trabajo y que las cinco personas implicadas en el registro, a quien se le estaba revisando el material, ya estaban al tanto de lo que pasaba”.

El fiscal Moreno ha preguntado: “¿Qué actitud tenía la gente congregada?”. “El ambiente empezó a complicarse. La gente nos decía que nos iban a echar de Cataluña, que éramos unos fascistas, que éramos unos ladrones… Cuixart era uno más de ellos”.

Nosotros empezamos a buscar un poco de refugio, yo me metí en el coche para irnos, pero entonces Cuixart se puso sobre el capó del coche y me dijo que no nos podíamos ir hasta que no apareciera el DNI de una de las cinco personas implicadas. La gente nos iba grabando, cada vez se escuchaban más insultos… Fue una situación tensa”.

El fiscal Moreno ha preguntado: “¿Qué pasó con los carteles?”. “Nos exigieron que devolviéramos los carteles. Yo llamé a mi jefe para decirle que la situación se complicaba y nos dijo que saliéramos de ahí cuanto antes. Entonces el teniente de alcalde di”o que iban a coger ellos mismos los carteles porque nosotros no les dejábamos. Cuixart llegó a coger carteles y a repartirlos, como el resto de personas allí. Nos vimos desautorizados por Cuixart”. Moreno le pregunta si se hicieron fotos una vez que recuperaron los carteles. “No lo sé, lo desconozco” “¿Se ha visto afectado en su trabajo por este incidente luego?”, ha preguntado el fiscal. “No, para nada”.

“Cuixart llegó a coger carteles y a repartirlos, como el resto de personas allí. Nos vimos desautorizados por Cuixart”.

La Abogacía del Estado ha preguntado si con anterioridad a esa actuación habían realizado actividades parecidas. “Yo no, pero sí algunos compañeros, pero no había pasado algo así”.

Marina Roig ha preguntado por los carteles que llevaban los congregados. “Eran dos carteles azules que decían ‘Hola Europa”.

La abogada de Cuixart ha preguntado qué les dijo el teniente de alcalde al llegar. “Nos dijo que la alcaldesa había hecho un escrito indicando que la Guardia Urbana de Badalona no podía participar en ese tipo de actuaciones, pero nosotros le dijimos que solo hacíamos nuestro cometido y porque la Fiscalía lo ordenaba”.

Ha preguntado Roig: “¿Cómo se dirigió a usted Cuixart?”. “El trato fue bien, iba con las manos en los bolsillos, tranquilo, nos dijo que teníamos otras cosas que hacer, no recoger carteles. No me insultó en ningún momento”. “Cuando Cuixart se puso delante del coche, ¿qué pasó”. “Nos dijo que no nos marcháramos hasta que no apareciera el DNI. Fue una situación cómica”.

Marina Roig ha preguntado si se quedaron un rato hablando con el teniente de alcalde. “Sí, nos quedamos un rato, pero estaba como catatónico, con la mirada perdida… Luego le pedimos el DNI para poder hacer diligencias y nos lo entregó aunque de mala gana”.

• Cabo primero de la Guardia Urbana de Badalona, propuesto por Fiscalía, Abogacía del Estado y la defensa de Jordi Cuixart.

El cabo intervino al ver a un grupo de personas, tres hombres y dos mujeres, que estaban colocando pancartas a favor del referéndum en farolas de Badalona. “Nos dijeron que se lo pedía el cuerpo y que no estaban haciendo nada malo. Les dijimos que ni las ordenanzas municipales ni las instrucciones de la Fiscalía lo permitían. Les dijimos que nos tenían que entregar el material, que levantaríamos acta y daríamos parte a la Fiscalía”.

El cabo ha explicado que todo estaba transcurriendo con normalidad y sin incidencias, y el material estaba decomisado en el coche. “Entonces una señora del grupo llamó por teléfono y se dirigió a mí diciendo que estaba hablando con la alcaldesa”. Nos dijo: “La alcaldesa dice que no podéis intervenir los carteles sin orden judicial’, nosotros le dijimos que cumplíamos instrucciones y que la alcaldesa debía hablar con nuestro jefe. Llamé a mi jefe, que nos dijo que todo estaba correcto y siguiéramos adelante”.

El testigo ha relatado que, tras aquella llamada, comenzó a venir gente, entre ellos Jordi Cuixart, presidente de Òmnium. Se juntaron unas treinta personas, entre ellas el tercer teniente de alcalde de Badalona, apellidado Téllez.

“Cuixart me insinuó varias veces que podíamos haber pasado de largo, y le contesté que nos limitábamos a hacer nuestro trabajo y que se lo habíamos explicado a las cinco personas y que el material se quedaba allí. Se le explicó muy correctamente que se podía pedir la devolución a la Fiscalía”.

“Cuixart me insinuó varias veces que podíamos haber pasado de largo, y le contesté que nos limitábamos a hacer nuestro trabajo”

Sobre el episodio de Badalona, el cabo de la Guardia Urbana ha relatado: “La gente estaba cada vez más acalorada. Recibíamos insultos, amenazas de que nos iban a echar de la policía y de Cataluña…No nos dejaban trabajar tranquilos, la gente nos iba grabando, cada vez más insultos. Fue una situación tensa”,

El tercer teniente de alcalde, Téllez, nos dijo que la situación era tensa y que devolviéramos los carteles. La situación no requería más patrullas ni nada más. Como no vimos peligrar nuestra integridad, no pedimos más ayudas”,

El agente municipal ha contado lo que pasó: “Dijo Téllez, tercer teniente de alcalde de Badalona, he decidido coger yo los carteles porque la Guardia Urbana no me los da. Los cogió y se los fue dando al señor Cuixart y a otra gente que estaba allí”,

La Audiencia de Barcelona, este mismo martes, ha dado a conocer la absolución de Téllez, que había sido condenado en primera instancia al pago de una multa por desobediencia. La sentencia considera que “no hay prueba de cargo” suficiente para sustentar una condena.

El cabo primero ha sostenido: “Nos vimos desautorizados por el señor Cuixart. No usamos la fuerza por evitar líos y un mal mayor. Para ellos fue una situación de alegría y jolgorio, querían recuperar sus carteles. No esperábamos esa reacción, valoramos en segundos no intervenir y escribir todo, estuvimos hablando con el señor Téllez, le pedimos el DNI hasta tres veces, al final nos lo dio”.

A preguntas de la abogada Roig, el cabo ha reconocido que no escuchó insultos por parte de Jordi Cuixart .

Sobre el momento en que pidieron el DNI al tercer teniente de alcalde de Badalona, José Téllez, ha afirmado el testigo: “Téllez se quedó absorto, catatónico, como pensando en lo que había hecho”.

• El tribunal llama a otro cabo de la Guardia Urbana de Badalona que intervino en el episodio de la retirada de carteles del referéndum del 1-O.

El testimonio de este cabo es idéntico al que ha prestado su compañero que ha declarado anteriormente.

El cabo reconoce que no vio a Jordi Cuixart proferir amenazas o insultos durante la intervención de los carteles de propaganda del referéndum en Badalona. “Fue una situación muy rápida, la gente desapareció corriendo con los carteles”.

• Marchena llama a un guardia civil, responsable de seguridad de la casa cuartel de San Andrés

La Fiscalía ha preguntado si el 21 de septiembre era el responsable y qué fue lo que pasó. “Sí, en él viven unas 240 familias. Ese día nos comunican que hay 4 detenidos de la intervención en Economía. Entonces nos dicen que se espera una manifestación de unas 3.000 personas en el cuartel por estas detenciones y a las 5 de la tarde comenzó a congregarse gente. Al final solo eran unas 100 personas, llevaban esteladas, pero ningún cartel de la ANC u otra organización”.

Moreno ha preguntado: “¿Se produjeron actos de acoso contra los que estaban allí?”. “Durante la protesta, los hijos de los guardias hicieron una manifestación enfrente contra los congregados y entonces al final de la manifestación hubo problemas”.

El agente ha recordado: “Vi entrar a una niña hija de un guardia, de unos 10 años, con carácter muy fuerte, llorando como una magdalena. Y luego otros niños venían dándose ánimos. Fue algo bastante dantesco”.

El presidente de Junts por Sant Andreu de la Barca coordinaba la concentración, ha afirmado el testigo, que no es interrogado por las defensas.

• El quinto testigo es otro guardia civil, agente raso.

Fue condenado en el pasado por un delito contra la seguridad del tráfico, reconoce. El fiscal le ha preguntado por un paseo que dio por Lleida con otros cinco compañeros el 2 de octubre, al día siguiente del referéndum.

El agente ha recordado que, al pasar cerca de unos “mossos”, junto a otros compañeros oyeron cómo aplaudían de forma despectiva. “Preguntamos si había una comisaría cerca, pero como vimos que la gente se empezaba a acumular decidimos marcharnos, y este agente volvió a aplaudir y la gente volvió a aplaudir. Tres compañeros que salieron de compras me dijeron que cuando regresaban una patrulla de “Mossos” comenzó a grabarlos con el móvil, pero yo no lo vi”

El agente ha declarado que fue movilizado para las actuaciones contra el referéndum y estaba destinado en labores de seguridad del cuartel de la Seu d’Urgell.

• El sexto testigo es un agente del instituto armado.

También paseaba con otros cinco compañeros de paisano por Lleida cuando se encontraron con dos “mossos” de uniforme en la Plaza de Sant Joan. “Cuando pasamos a su altura uno de ellos gritó: “ahí van los piolines”. Nosotros nos giramos y ellos hacia nosotros y empezaron a aplaudirnos. Uno le dijo al otro: “Ves, ¿Qué te dije?” La gente se sumó a los aplausos”.

Ha afirmado el guardia civil: “No es normal que los garantes del orden público estén vulnerando el orden público. Decidimos que no era buena idea visitar la comisaría de Mossos porque no sabíamos lo que podía pasar y nuestro superior jerárquico nos dijo que fuéramos a la Comandancia de Lleida para que nos tomaran declaración nuestros compañeros de policía judicial”.

“Este incidente creó un estado de nerviosismo, yo creo que era peor salir en grupo que individualmente, cuando ven que salen cuatro personas es más fácil que te identificaran. A partir del incidente yo me quedé en el hotel”, ha afirmado el agente.

• El séptimo testigo es un teniente de la Guardia Civil. Este miembro del instituto armado intervino el 1 de octubre en el instituto El Palau en Sant Andreu de la Barca (Barcelona).

Ha explicado el teniente: “Era el responsable de dar protección a la comitiva policial. Íbamos con chaleco antibalas y chaleco táctico. Observamos unas 70-80 personas en la puerta del instituto, me acerco para decirles que íbamos a proceder a entrar y nos dicen que no se van a quitar (…), estaban un poco amontonados. Ordeno a los primeros agentes que se acerquen y una veintena de personas se echa al suelo y se sienta. Los insultos se producen a la llegada, unos más lejanos y otros más cercanos, durante toda la actuación hay insultos continuamente. Os vamos a matar, ya os pillaremos, sois muy valientes”.

El testigo ha afirmado que los concentrados situados en la segunda fila profirieron insultos y amenazas a los guardias. “Un grupo de personas comenzó a hacer una resistencia activa, se empujaban ellos mismos para que los agentes no pudieran llegar a la puerta y tomar posición”.
Los agentes vieron otra puerta que no estaba cubierta por los concentrados y la forzaron para acceder al instituto, rememora el teniente de la Guardia Civil. “En el típico forcejeo algún agente se lleva algún golpe de cintura para abajo, no sé si patadas o puñetazos, en esa actitud habría unas 20 personas”.

Ha recordado el teniente: “Había cuatro o seis “mossos”, los vi al final de la actuación, antes no pude fijarme, mi prioridad era otra. Los “mossos” no se acercaron a la puerta principal, lo vieron desde la distancia”.

El teniente ha reconocido que los agentes de “Mossos” no estaban equipados como ellos para la intervención en el instituto, pero afirma que “cualquier ayuda hubiera sido buena, por ejemplo, “identificando gente” a la que pueden conocer”.

Ha afirmado el teniente: “Se aguanta hasta lo inaguantable, si en vez del criterio de actuar con proporcionalidad, se hubieran tenido otros habríamos acabado mucho antes”,

• El tribunal llama a un agente de los Mossos d’Esquadra. Compañero del mosso que increpó a los guardias civiles en la Plaza de Sant Joan de Lleida el 2 de octubre de 2017

“Venían unas cinco personas y a medida que iban acercando nos miraban fijamente, una vez pasaron delante nuestro, mi compañero me dijo en voz baja: “aquests podrian ser piolins”. Uno de ellos se giró, gesticuló con la cabeza de izquierda a derecha y continuaron la marcha. Por el gesto dedujimos que podían ser policías”.

Ha preguntado el fiscal: “¿Aplaudieron (a los guardias civiles) en algún momento?”. “No”, ha respondido el “mosso.” Ha insistido el fiscal: “¿Les insultaron?”, “No, de ninguna manera”.

Ha preguntado el fiscal: “¿Se guardó usted la placa?”. “Estos señores nos pidieron la placa, mi compañero la llevaba visible y yo me di cuenta de que no la llevaba en la armilla. Me identifiqué de viva voz y luego me puse el número de placa”. El mosso ha dicho que no ha tenido ningún tipo de investigación interna sobre este incidente, del que dio parte a sus superiores.

Ha afirmado el “mosso”: Nos pusimos en contacto con el jefe de turno y nos dirigimos a la central para hablar con nuestro superior y contarle el caso. Le dijimos que nos habíamos encontrado con unos policías y le explicamos el problema que tuvimos”. La abogada del Estado ha replicado: “¿Me puede explicar qué problema tuvieron con los guardias?”. “Les pedimos que se identificaran ellos, y de los cinco solo uno mostró la credencial y no pudimos ver el número y se la escondió rápidamente, y aquí acabó la actuación, no entramos en conflicto”.

El “mosso” ha negado haber recibido instrucciones de hacer seguimientos a guardias civiles o policías nacionales.

• El tribunal llama a Santiago Lubián, comisario jefe (jubilado) de la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional en Barcelona.

Fue él quien revisó los vídeos de las cámaras subjetivas de las Unidades de Intervención Policial (antidisturbios de la Policía Nacional) y firma el informe sobre las actuaciones de la policía en la provincia de Barcelona.

Las preguntas del fiscal -tras las interrupciones del juez Marchena, que impide, como ha hecho el tribunal hasta ahora, describir lo que se ve en los vídeos- se terminan preguntando al testigo si ratifica lo escrito en los informes. El comisario jubilado asiente.

• El tribunal llama al último testigo de la 25ª sesión del juicio del ‘procés’. Se trata de un inspector del Cuerpo Nacional de Policía (CNP).
El inspector estaba destinado en la brigada de policía judicial de Barcelona durante el otoño caliente del procés. El fiscal Zaragoza le pregunta por el análisis de imágenes de lo ocurrido durante el referéndum del 1 de octubre.

El inspector analizó las imágenes que grabaron las cámaras instaladas en los cascos de los policías que intervinieron el 1 de octubre. “No todos los integrantes llevan cámaras, solamente algunos”, ha matizado el inspector, que ha relatado que se limitó a dejar constancia de lo que vio en esas imágenes.

El inspector ha afirmado que ratifica el contenido del acta. Las imágenes se corresponden con actuaciones en 20 centros de votación, pese a que hay 66 archivos de vídeo distintos. “En centros como el Ramón Llull, donde hubo más complejidad, te puedes encontrar con muchos vídeos”.

La Abogacía del Estado y Vox han renunciado a formular preguntas. Turno del abogado Pina que ha preguntado: “¿Tienen indicación de poner en marcha y parar la grabadora?”. “El criterio de pausa o stop lo ignoro. Yo simplemente visiono las imágenes”.

El abogado de Cuixart ha preguntado por los nombres de los archivos en los que constan los vídeos (Puma, Dragón, Reno…) Ha respondido el inspector: “Entiendo que son los nombres de las unidades de intervención que actúan” El defensor Salellas ha preguntado si sabe si ha habido “alguna selección de algún tipo”. “No se lo puedo contestar, porque la brigada informática me vuelca a mí ese trabajo”.

Ha preguntado Salellas, arrojando sospechas sobre la desaparición de vídeos de esas actuaciones policiales: “¿Sabe usted qué pasó con las imágenes de Tarragona y Lleida?”. “Lo desconozco”.